San Marciano de Siracusa, obispo.[33] Considerado por la tradición el primer obispo de Siracusa, en Sicilia, y uno de los primeros evangelizadores de aquella ciudad.
San Serapión de Antioquía, obispo.[33] Obispo de Antioquía a finales del siglo II y comienzos del III, reconocido por su doctrina y sus escritos en defensa de la fe cristiana.
Santa Eutropia de Alejandría, mártir.[33] Mártir de Alejandría que murió después de sufrir graves tormentos por negarse a renunciar a la fe cristiana.
San Marcelo, centurión y mártir.[33] Centurión romano martirizado en Tánger después de declarar públicamente su fe cristiana y abandonar sus armas y distintivos militares.
Santos Claudio, Lupercio y Victorio, mártires.[33] Mártires cristianos venerados en León, España, donde sufrieron la muerte durante la persecución del emperador Diocleciano.
San Máximo de Cuma, mártir.[33] Mártir cristiano venerado en Cuma, en la región italiana de Campania.
San Germán de Capua, obispo.[33] Obispo de Capua, en Italia, cuya vida y actividad pastoral fueron recordadas por el papa san Gregorio Magno.
San Gerardo de Potenza, obispo.[33] Obispo de Potenza, en el sur de Italia, venerado por su actividad pastoral y su servicio a la comunidad cristiana.
Beata Bienvenida Boiani, virgen.[33] Religiosa italiana vinculada a la espiritualidad dominicana, dedicada especialmente a la oración y a una vida de penitencia.
Beato Juan Slade, mártir.[33] Laico inglés ejecutado en Winchester durante el reinado de Isabel I por rechazar la autoridad de la monarca en cuestiones espirituales.
Beato Terencio Alberto O’Brien, obispo y mártir.[33] Dominico irlandés y obispo de Emly que atendió a enfermos durante una epidemia y posteriormente fue ejecutado durante el período de Oliver Cromwell.
San Ángel de Acri, presbítero.[33] Sacerdote capuchino italiano y destacado predicador popular que recorrió durante décadas distintas regiones del Reino de Nápoles anunciando el Evangelio.
Beato Juan Miguel Langevin, presbítero y mártir.[33] Sacerdote francés ejecutado en Angers durante la Revolución francesa por permanecer fiel a su ministerio sacerdotal.
Beato Alejandro Zaryckyj, presbítero y mártir.[33] Sacerdote greco-católico ucraniano perseguido por el régimen soviético, deportado a Kazajistán y muerto durante su cautiverio.