¿Por qué Trump quiere Groenlandia?

  • El republicano ya había intentado comprar la isla, de soberanía danesa, durante su primera Presidencia

  • «Groenlandia pertenece a su pueblo», aseveran varios líderes europeos en apoyo a Dinamarca

Trump reitera que «necesita Groenlandia» mientras Europa y la OTAN estudian cómo responder a sus ansias imperialistas
Rodrigo García Melero

Con las imágenes de los bombardeos sobre Caracas y de Nicolás Maduro esposado aún frescas en la mente de todo el planeta, el presidente estadounidense, Donald Trump, sigue presentando al mundo sus planes de hegemonía más allá de sus fronteras. En el ojo del huracán está, de nuevo, Groenlandia. Y pese a que no es la primera vez que el magnate amaga con controlar la isla más grande del mundoesta vez el contexto y la envalentonada insistencia del mandatario hacen que se estén elevando cada vez más las tensiones no solo con Dinamarca, país del que depende el codiciado territorio, sino también con varios países europeos y potencias como China.

Este martes, el secretario de Estado, Marco Rubio, confesó a un grupo de legisladores que, para hacerse de una vez por todas con ese enorme territorio de hielo de 2,1 millones de kilómetros cuadrados y apenas 57.000 habitantes, el mandatario republicano está dispuesto a poner el talonario encima de la mesa. Pero si la opción de comprar la isla no funciona, Washington analiza diversas opciones para plantar la bandera de las barras y estrellas en Nuuk, y entre ellas está convocar a las fuerzas armadas, de las que el magnate es comandante en jefe.

¿Por qué este renovado interés de Trump por Groenlandia?

«El presidente Trump ha dejado claro que la adquisición de Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos y que es vital para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica», reveló el martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. «Y, por supuesto, el uso de las fuerzas armadas estadounidenses siempre es una opción», argumentó. Las piezas se están moviendo rápido, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha anunciado este miércoles que la próxima semana funcionarios de EE.UU. mantendrán una reunión con Dinamarca para abordar la cuestión y ha confirmado que la intención es «comprar» la isla, pero que están dispuestos a recurrir a la fuerza.

Ya en 2019, durante su primera Presidencia (2017-2021), Trump propuso comprar la isla. Una idea que no sentó bien al Gobierno danés. «Groenlandia no está en venta«, afirmó entonces la aún primera ministra danesa Mette Frederiksen. Sin rodeos, la respuesta de Trump fue cancelar una visita a Dinamarca a la que había sido invitado la reina Margarita II. «Dinamarca es un país muy especial con gente increíble, pero debido a los comentarios de la primera ministra, sobre su desinterés en discutir la compra de Groenlandia, pospondré nuestra reunión para otro momento«, respondió el magnate.

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El tiempo pasó, Trump perdió las elecciones de 2020, y ahora, más de un lustro después y de nuevo instalado en el despacho oval de la Casa Blanca, el magnate vuelve a la carga. La mecha se encendió semanas antes de asumir el poder. En diciembre de 2024, aseveró que controlar Groenlandia era «una necesidad absoluta» para la seguridad nacional estadounidense. Y el 7 de enero, una visita sorpresa a la isla, de carácter privado, de su primogénito, caldeó los ánimos tanto entre los vecinos de la isla como las autoridades danesas. Desde entonces, los cruces de declaraciones de una y otra parte han sido constantes.

«Solo les digo esto: necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional y la Unión Europea necesita que la tengamos, y ellos lo saben», lanzó el republicano este mismo lunes, convencido de que la isla está «llena de barcos rusos y chinos por todas partes». Y sin perder un ápice de su habitual sarcástico humor, continuó: «¿Saben lo que ha hecho Dinamarca recientemente para reforzar la seguridad en Groenlandia? Han añadido un trineo tirado por perros más. Pensaron que era una gran medida», lanzó.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, reafirma su interés en Groenlandia

¿Qué valor estratégico tiene Groenlandia para Estados Unidos?

Groenlandia, territorio autónomo danés situado entre los océanos Atlántico y Ártico, a unos 3.000 kilómetros de Washington, depende principalmente de los ingresos de la pesca -las exportaciones de pescado representan un 85% de las exportaciones totales- y de la ayuda económica que anualmente llega de Copenhague, que cubre alrededor de la mitad de su presupuesto.

Un territorio con muy pocas personas, en su mayoría pertenecientes a la etnia inuit, y con mucho hielo. El 85 % de la isla está congelada y sin población alguna. Pero tiene algunas cosas más: el 30% de las reservas mundiales de gas natural aún por explorar y el 13% de las de petróleo están en el Círculo Polar Ártico, según desveló en 2009 el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Si bien hasta ahora estos recursos eran bastante inaccesibles en una zona como esta, el deshielo, fruto del cambio climático que el propio Trump califica de «estafa», está cambiando la situación.

Pero el rico subsuelo de Groenlandia esconde más sorpresas: se estima que posee entre las más grandes reservas de las cada vez más codiciadas tierras raras. Unos minerales imprescindibles para la industria, la defensa y las telecomunicaciones e instrumento clave en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, país que controla aproximadamente el 60 % de la producción mundial y cerca del 90% del procesamiento y refinado.

Sin embargo, los elevados costes vinculados a la falta de infraestructuras y de mano de obra, las condiciones climáticas y el frágil entorno medioambiental han puesto en duda la viabilidad económica. «Es un territorio muy sensible, y de hecho hay muy poca minería ahora mismo y muy pocas actividades. Además de por la parte ecológica, porque además es tremendamente complejo extraer minerales en Groenlandia y extraer petróleo, que también lo tienen y por eso realmente no se ha producido hasta la fecha una explosión», ha contado en RNE el explorador polar experto en ese territorio Ramón Larramendi.

De cualquier forma, asegura que Groenlandia «está a favor de la explotación de los recursos naturales». El problema es que hacerlo es además de complejo, caro, «fuera de los precios de mercado», a lo que se suma que las normativas medioambientales de Groenlandia son muy estrictas.

Otro dato no menor radica en la estratégica ubicación groenlandesa, en plena disputa entre Estados Unidos, Rusia y China. Porque de nuevo, el aumento de las temperaturas está abriendo zonas que antes estaban congeladas y abre rutas inéditas en medio de las crecientes tensiones geopolíticas.

Según la Organización Mundial del Comercio, se prevé que para 2035 se haya multiplicado por más de siete el volumen de mercancías que cruzan el Ártico por la Ruta Marítima del Norte, más cercana a Rusia, en detrimento de un menor crecimiento del tráfico en el lado canadiense y estadounidense.Washington posee presencia militar al norte de Groenlandia, pero con el protagonismo de China en alza y con Rusia como principal potencia en el Ártico, en el ojo de Trump, el controlar todo el territorio abriría todo un mundo de posibilidades.

«Estamos en un momento en que EEUU está en una grandísima competición geopolítica con china. Y eso significa que tienes que priorizar su supervivencia económica y territorial. Las grandes potencias en esas ocasiones que tienen los recursos para hacerlo se quieren asegurar que su vecindario está bajo su directo control en diferentes formas«, ha dicho al Canal 24 Horas el politólogo español experto en relaciones internacionales Bernardo Navazo.

Groenlandia se convirtió en colonia danesa en 1814, tras haber estado durante siglos bajo el poder noruego-danés. La Constitución de 1953 lo incluyó en la Mancomunidad del Reino danés, que incluye a las Islas Feroe, en una relación conocida como Rigsfællesskabet (Commonwealth de la corona).

No tuvo Estatuto de Autonomía hasta 1979. Y fue ampliado en 2009, cuando, tras un referéndum en el que los groenlandeses aprobaron pedir más autogobierno, el Ejecutivo local recibió gran parte de las competencias que tenía el gobierno danés. En el documento también se reconoce el derecho de autodeterminación previa celebración de un referendo y el compromiso de respetar el resultado de Copenhague.

 

¿A quién pertenece Groenlandia?

Ese estatuto aprobado hace más de 15 años incluye un plan para reducir la ayuda anual danesa a medida que aumenten los hipotéticos ingresos del subsuelo. También un aumento de las competencias autonómicas, aunque en este tiempo apenas se ha avanzado.

La política exterior, la defensa y la política monetaria siguen centralizadas en Copenhague. A diferencia de Dinamarca, Groenlandia no es miembro de la Unión Europea, que abandonó formalmente en 1985 tras referéndum en medio de disputas por los derechos de pesca.

 

Una encuesta publicada hace casi un año indicó que el 85 % de los groenlandeses no quiere abandonar Dinamarca. Pocos días antes, el entonces presidente autonómico, Múte Bourup Egede, se abrió a impulsar una mayor cooperación con Estados Unidos, pero ya en marzo, después de que Trump invitara a los groenlandeses a unirse a Estados Unidos prometiéndoles «billones para hacerlos ricos«, Egede pidió al estadounidense «respeto» hacia los groenlandeses.

Su sucesor desde abril de 2025, Jens-Frederik Nielsen, llamó este lunes a evitar el «pánico» y se abrió a estrechar la relación con Washington. «No estamos en una situación en la que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia. Así no es la situación, por eso no hay que entrar en pánico. Debemos restaurar la buena colaboración que hemos tenido», dijo a la prensa en Nuuk, capital groenlandesa.

Al día siguiente, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, señaló que la reivindicación estadounidense de Groenlandia es una «línea roja» y que ha pedido una reunión con Marco Rubio, lo más pronto posible. «No puedo decir cuándo será», indicó Rasmussen, y agregó la necesidad de aclarar con él «malentendidos» como que Dinamarca ha descuidado la defensa de la isla o que esté llena de barcos chinos.

 

¿Puede Estados Unidos comprar o controlar Groenlandia legalmente?

Sea o no factible hacerse con la isla danesa, Estados Unidos ha adquirido territorios mediante compras y cesiones a lo largo de su historia.

Tanto que ya compró a Dinamarca las Islas Vírgenes en 1917 —entonces conocidas como Indias Occidentales Danesas—, por 25 millones de dólares en oro, o la adquisición, por 7,2 millones, de Alaska a Rusia en 1867, un error estratégico del zar Alejandro II, por la riqueza en recursos naturales.

Para conocer el interés de EE.UU. en Groenlandia hay que remontarse al siglo XIX. El primer intento fue en 1867, tras la adquisición de Alaska.

Y, por ejemplo, en 1946, EE.UU. ofreció 100 millones de dólares al Gobierno danés, que rechazó, aunque acabó accediendo a firmar un tratado de defensa con Washington para permitir bases estadounidenses.

Sin embargo, la compraventa de soberanía en tiempos modernos es un hecho mucho menos habitual. Y es obvio que, aun llegando a un hipotético acuerdo político de compra de Groenlandia, tratar de ponerle precio a cualquier territorio es de todo menos fácil, teniendo en cuenta el gran abanico de factores y variables del que depende.

Para lograr su objetivo, Trump nombró el mes pasado como enviado especial para Groenlandia al gobernador del estado de Luisiana, Jeff Landry, quien ya adelantó que su objetivo será convertirla «en parte de EE.UU.». Una decisión que desató las críticas de los gobiernos danés y groenlandés y elevó la presión diplomática. «Creo que el presidente apoya una Groenlandia independiente con vínculos económicos y oportunidades comerciales para Estados Unidos», dijo Landry.

 

¿Cómo reaccionarían Dinamarca y otros aliados europeos?

Este miércoles, con la amenaza de Trump de usar la fuerza sobre la mesa, la OTAN, a la que pertenecen tanto EE.UU. como Dinamarca, ha declarado que su seguridad «se basa en la defensa colectiva» y que la seguridad de un aliado «es inseparable de la de todos».

La organización ha reconocido que el Ártico es una zona «de creciente importancia estratégica«, y que por eso la OTAN «tiene un claro interés en mantener la seguridad y la estabilidad en la región».

Previamente, la primera ministra danesa había advertido de que «si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará», incluido la propia organización. Frederiksen reconoció que se toma en serio las intenciones del estadounidense. «Creo en la democracia y en el orden internacional basado en normas», expresó.

Dinamarca asume la presidencia del Consejo de la UE
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen Omer Messinger / Getty Images

En los últimos días, en especial desde lo ocurrido en Venezuela, numerosos han sido los líderes y referentes políticos de diversos países y bloques que se han manifestado ante las amenazas a Groenlandia.

«La Unión Europea (UE) seguirá defendiendo los principios de la soberanía nacional, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras», dijo por su parte la portavoz de la Comisión Europea, Anitta Hipper.

Asimismo, un grupo de siete países europeos -España, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido y la propia Dinamarca- defendieron el martes la soberanía groenlandesa en una declaración conjunta en la que califican de «prioridad» para Europa la seguridad del Ártico. «Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia», reza el texto.

Ya este miércoles, China ha defendido que las relaciones entre países se tienen que regir por la Carta de las Naciones Unidas.