Los granas dan un gran paso hacia la permanencia tras imponerse al Europa en un partido que encarrila en la primera parte y que se convierte en un caos por la expulsión de Piñeiro

Celebración del Real Murcia / PACO LARGO
Los aficionados del Real Murcia van a tener que empezar a dedicar un Padre Nuestro exclusivo a Óscar Gil, una oración que diga algo así como ‘Óscar Gil que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo…’. Porque el central que llegó en el mercado invernal para completar la defensa y que ha acabado por tapar las vergüenzas del centro del campo se ha empeñado también en hacer el trabajo de los delanteros. Mientras que Flakus anda tocándose la oreja porque marca un gol cada dos o tres meses y mientras que Ortuño empieza a ponerse en forma ya cuando mayo asoma, el todoterreno navarro sumó ayer su quinto gol como murcianista, y, cumpliendo con el guion, cuando el de Peralta marca, el Real Murcia no pierde.
Juanto Ortuño golpea primero
Pero el Real Murcia que ganó al Europa y que dejó prácticamente encarrilada la permanencia tuvo más protagonistas que Óscar Gil. Porque, antes de que el central pusiera el 0-2 antes de la media hora, Juanto Ortuño había aprovechado un córner lanzado por Moyita para abrir el marcador cuando el reloj apenas marcaba el minuto 12 y cuando los granas apenas habían olido el esférico. Y es que, a diferencia de otros partidos, los de Curro Torres se encontraron ayer con la suerte de cara. Dos acercamientos a balón parado y dos goles. Mucha culpa de ello tuvo la inspiración de Moyita. Después de muchos meses fuera, el ex del Castellón empieza a sumar minuto, y este domingo fue decisivo. De su bota salió el lanzamiento de esquina que remató Ortuño y también puso la falta que permitiría a Óscar Gil poner el 0-2.
Pero si el segundo tanto significaba para encarrilar el partido, ya el primero había dejado KO al Europa. Porque los barceloneses, que comenzaron con un ritmo altísimo y que apenas dieron un respiro a los murcianistas en el primer cuarto de hora, se vinieron abajo tras el gol de Ortuño, cayendo en las garras de un Real Murcia que elevó al máximo la presión y en el que todos los jugadores se pusieron el mono de trabajo. Porque si ofensivamente el Real Murcia siguió careciendo de chispa -solo sobrevive a base de centros-, en Can Dragó jugadores como Palmberg, Juan Carlos Real y el siempre activo Pedro Benito ayudaron mucho en las ayudas para ahogar cualquier intento de salida de los locales.
Lesiones y más lesiones
Y eso que el partido, pese a los goles tempraneros del Real Murcia, se empeñó en ponerle obstáculos a los granas. A los doce minutos, por ejemplo, ya se había lesionado Jorge Mier. Y en el descanso, Jon García, que había sustituido al lateral, también se quedaba fuera por problemas físicos, provocando la precipitada vuelta de Héctor Pérez -no jugaba desde enero-.
Con dos goles de ventaja en el marcador es más fácil ir sobreponiéndote a los problemas, y más si el rival no encuentra su sitio en el partido, pero como al Real Murcia le encanta hacer sufrir a sus aficionados, la comodidad con la que se había vivido el inicio de la segunda parte pronto se convirtió en un sin vivir, y todo porque en la primera acción en la que los catalanes pudieron correr, la defensa murcianista quedó otra vez completamente en entredicho.
Fue en el minuto 66 cuando la relajación grana saltó por los aires. En una acción en la que Jordi Cano ganó la espalda a los zagueros granas, Piñeiro acabó expulsado por derribar fuera del área al pichichi local. El meta que sustituía al lesionado Gazzaniga se iba antes de tiempo al vestuario, lo que obligaba a Curro Torres a tirar de Manu García, uno de los porteros de la plantilla del filial y que este domingo hacía de tercer guardameta del Real Murcia.
Otra vez a sufrir
Con veinte minutos por delante el Real Murcia, que en verano hizo diez fichajes y que en invierno se reforzó con otras cinco incorporaciones, acabó jugándose la vida ante el Europa con un portero y dos centrales del filial. Lo curioso es que, por más jugadores que suban del ‘B’, no desentonan viendo el rendimiento tirando a bajo de los integrantes del primer equipo. Ayer, por ejemplo, a Manu García no le temblaron las manos, de hecho nada más salir tuvo que enfrentarse al segundo máximo goleador de la categoría, y se impuso el meta alicantino con una gran parada.
Fue la primera y no la última, porque en esos minutos finales en los que el Real Murcia, con diez, se echó para atrás, el Europa aprovechó para intentar sacar la cabeza. Incluso se vio cerca de recortar distancias cuando el colegiado, en la siguiente acción a la expulsión de Piñeiro, señalaba penalti por una mano de Pedro Benito. Una decisión que corrigió tras pasar por el VAR, lo que supuso un gran alivio para los murcianistas.
Destacó en esos minutos finales Manu García y también ayudó mucho el trabajo del equipo, que por un día supo sufrir. A diferencia de jornadas anteriores, en esta ocasión, hacer valer el 0-2 fue el objetivo principal, dejándose de correcalles y sabiendo jugar sus cartas, aprovechando cualquier oportunidad para robar algo de tiempo al reloj.
Cinco puntos de ventaja
Hasta trece minutos de prolongación tuvo que aguantar casi sin respirar la afición del Real Murcia para poder celebrar una victoria que permite ver más cerca la permanencia, y es que ahora son cinco los puntos que separan a los murcianistas de la zona roja.