Dos de ellos están citados a declarar en abril en el juzgado de San Javier
El abogado del adolescente cree que hubo delito de odio

Grupos de radicales se encaran con agentes de la Guardia Civil en Torre Pacheco. / Iván Urquízar
Ana Lucas LA OPINIÓN
Ocho hombres están siendo investigados por su presunta participación en la brutal agresión a un menor durante los disturbios racistas que tuvieron lugar en verano de 2025 en Torre Pacheco
Todos los sospechosos se encuentran en libertad. Dos de estos individuos están citados a declarar los próximos días 20 y 22 de abril respectivamente, en calidad de investigados, en el juzgado de San Javier que instruye la causa.
Los hechos tuvieron lugar en la esquina del edificio del Ayuntamiento de Torre Pacheco, tras la manifestación de apoyo a Domingo, el jubilado al cual golpeó un joven, lo cual desató en el pueblo una oleada de altercados de corte racista que se prolongó durante días, y en el marco de la cual se desplazaron al pequeño municipio del Campo de Cartagena radicales de otras partes de España.
El afectado ya ha sido visto por un forense, que hará un informe con las secuelas físicas y psicológicas
En un momento dado, un grupo de hombres que estaba en el lugar arremetió contra el adolescente, de entonces 16 años, al que comenzaron a increpar al grito de ‘moro de mierda’ y ‘vete a tu país’.
El caso es que su país es este, dado que el chico nació en España. Sin embargo, su progenitor es de origen marroquí. Distinguir en él esos rasgos racializados fue lo que creen los investigadores que llevó a los ultras a descargar su ira contra el chaval. La violencia verbal pasó a ser física y el menor recibió una paliza que más de una persona de las presentes captó en vídeo con un teléfono móvil: en las grabaciones se ve al adolescente, en el suelo, rodeado de agresores que la emprenden a golpes contra él. El linchamiento concluyó cuando agentes movilizados al lugar lograron sacarlo del tumulto y escoltarlo hasta que estuvo a salvo.
La agresión se produjo en julio y el periplo judicial «acaba de empezar», indica Sergio Ramos, el abogado que defiende los intereses del menor, ahora de 17 años, y de su familia. «La Guardia Civil pasó la investigación a los juzgados de San Javier, que están bastante atascados, pero hay que reconocer que han priorizado el expediente», manifiesta el letrado.

Sergio Ramos, el abogado que defiende los intereses del menor. / L. O.
Hace unos días, el adolescente fue examinado por un profesional forense, que elaborará un informe con las huellas físicas y, sobre todo, psicológicas que el salvaje ataque causó en él. «Le ha cambiado el carácter y ha modificado sus hábitos», apunta Ramos.
Aunque son ocho los investigados, el abogado estima que «probablemente acaben siendo más». De ahí la importancia de analizar los vídeos grabados de la paliza: en las imágenes se aprecia cómo golpean al chico y quiénes. «Que hubo una agresión es obvio», comenta el letrado, a lo que añade que, a su juicio, «aparte, hubo un delito de odio, una motivación racista» a la hora de apalear a este chico.
Actuaciones así «afectan a toda una comunidad que tiene derecho a ser protegida», recalca el letrado.
Odio disparado
Cabe recordar que el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, un organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, detectó más de 190.000 mensajes de odio en redes solo en el mes de julio de 2025, cuando se produjeron los sucesos de Torre Pacheco. Con las cifras en la mano, fueron unos 6.000 más que los registrados en todo el segundo trimestre del año 2025 (entre abril y junio), cuando se contabilizaron 184.096.
Agentes destinados en la Región coinciden en que la gran mayoría de los ataques por odio que se quedan en insultos no constan en los informes oficiales porque los afectados no llegan a denunciar. La razón: consideran que no tiene recorrido jurídico el hecho de que les hayan llamado, por ejemplo, ‘moro de mierda’, como le gritaban al adolescente apaleado. En el caso del menor agredido, el ataque fue físico y el odio se materializó en puñetazos y patadas.