Los ‘Chernóbil urbanísticos’ y esqueletos ‘fantasma’ que dejó la crisis del ladrillo en la Región de Murcia

Macrourbanizaciones fallidas, resorts abandonados y estructuras de hormigón siguen sobre el paisaje dos décadas después del estallido de la burbuja inmobiliaria

Adrián González  LA OPINIÓN

Símbolo de lo que pudo ser y no fue entonces. De lo que de un día para otro se frenó de golpe y porrazo ante una crisis sin precedentes arrastrada por una feroz burbuja inmobiliaria. Más de dos décadas después de que estos proyectos urbanísticos, hoy fallidos, se anunciasen a bombo y platillo para atraer a más vecinos y extranjeros, la Región de Murcia conserva aún las cicatrices de aquella fiebre desbocada del ladrillourbanizaciones a medio levantar, calles trazadas hacia ninguna parte, esqueletos de hormigón, chalés sin vida y resorts que prometían campos de golf, miles de viviendas y una nueva forma de vivir al sol que acabaron siendo abandonados.

En muchos de aquellos terrenos ofrecidos y que pretendían estar llenos de vida vecinal, de actividad social y comercial ahora solo lo ocupan el paso constante de liebres, conejos o diversas especies de reptiles en caminos llenos de matorrales y de socavones. Algunos han logrado sobrevivir o reinventarse con el paso de los años; otros siguen desde entonces varados en mitad del paisaje, convertidos en cementerios urbanos de una época en la que el suelo parecía no tener límite y el futuro urbanístico se vendía sobre plano.

Muchas se vendieron como pequeñas ciudades privadas, con campos de golf, zonas comerciales, piscinas, seguridad y servicios. Algunas sobrevivieron y se han reactivado con los años. Otras quedaron a medio hacer. Y otras, directamente, nunca pasaron del folleto comercial, la maqueta y la reserva bancaria.

De sobra conocido es el caso de Trampolín Hills en Campos del Río: trascendió no solo a nivel regional, sino también en toda España e incluso en otros países con la gran estafa de una promoción de 2.500 viviendas vendida antes incluso de existir. Cientos de compradores, muchos de ellos extranjeros, habían entregado millonarias sumas económicas por viviendas que nunca se construyeron tras comprar sobre plano unas casas de lujo con zonas verdes, golf y servicios. Los afectados terminaron metidos en una maraña judicial para intentar recuperar sus ahorros. Pero en Trampolín no se llegó a levantar ninguna vivienda.

Un mar de adosados vacíos en Fortuna

En ese mapa visible de la ‘resaca inmobiliaria’ tiene un nombre propio la urbanización de Las Lamparillas de Fortuna. Allí empezó a levantarse en 2005 el complejo Fortuna Hill Nature & Residential Golf Resort, donde se prometían cerca de 3.000 viviendas en mitad de un paisaje árido, más allá del polígono industrial del municipio. Unos veinte años después, la imagen evoca a un ‘Chernóbil urbanístico’, con una ciudad detenida en el tiempo y un mar de adosados que podrían haber sido abandonados de un día para otro con la huida masiva de sus moradores.

A día de hoy solo las dos primeras viviendas en la entrada a esta urbanización -bastante alejadas del conglomerado principal de casas- cuentan con residentes. El proyecto estaba pensado en buena parte para compradores extranjeros, especialmente británicos, atraídos por la promesa de una casa al sol a precios inferiores a los de la costa. Pero la crisis llegó antes que los vecinos: la promotora quebró y el complejo quedó parado, con decenas hileras de viviendas y estructuras convertidas en una estampa que hoy por hoy es fantasmagórica.

Las Lamparillas, Trampolín Hills o Tres Molinos fueron proyectos que nunca se pudieron completar

Los accesos principales a lo que queda en pie de las estructuras permanecen cortados al tráfico y al paso de vecinos o curiosos con vallas de metal precisamente para evitar saqueos y problemas de seguridad ante posibles derrumbes. En aquellas viviendas que estaban más avanzadas se ha arrancado buena parte del material, incluidos ladrillos o tejas.

El reciente estudio Sectores residenciales en España elaborado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y que contabilizaba hasta 158 grandes bolsas de suelo para levantar más de 356.000 viviendas pendientes en la Región tenía en su ‘inventario’ esta zona como una zona de más de 350 metros cuadrados de edificabilidad para acoger unas 2.700 viviendas que ayudasen a paliar la crisis de vivienda existente hoy tanto en la Comunidad como en España con un exceso de demanda ante una oferta que se ha quedado excesivamente corta.

Zona de Las Lamparillas con la 'bolsa de suelo' para levantar miles de viviendas según el estudio del Ministerio.

Zona de Las Lamparillas con la ‘bolsa de suelo’ para levantar miles de viviendas según el estudio del Ministerio. / L. O.

La lección que se extrajo de la crisis económica, más teniendo en cuenta que el debate sobre la vivienda está más que candente actualmente con la búsqueda de suelo disponible, es que no todo suelo urbanizable acabó convirtiéndose en ciudad, que no toda maqueta termina en barrio y que las expectativas desmedidas pueden abocar a paisajes naturales dominados por el hormigón y las deudas.

Otro de los nombres que se podrían incluir en la lista es el de Tres Molinos Resort, entre las pedanías murcianas de Gea y Truyols y La Tercia, una de las zonas del campo de Murcia donde más se concentraron las expectativas inmobiliarias de la burbuja. El complejo llegó a plantearse como una gran actuación con más de 4.000 viviendas y dos campos de golf.

Su promotora, Mediterráneo Hispa Group, acabó declarándose en suspensión de pagos, en otro de los episodios que muestran hasta qué punto el modelo de resort residencial se multiplicó antes de que existiera una demanda real capaz de sostenerlo. Varios bloques de edificios quedaron allí varados durante años.

Años de batalla judicial con los bancos para recuperar el dinero

La abogada Magdalena Rico Palao, del despacho de abogados Lex Legis de Yecla, lleva años defendiendo casos relacionados con promociones inmobiliarias fallidas, como las de Trampolín Hills, donde pudo haber entre 2.000 y 4.000 afectados. Aunque muchos de estos compradores quedaron sin posibilidad de reclamar tras la reforma de los plazos de prescripción, recuerda que gran parte de las reclamaciones se dirigieron contra la entidad bancaria que avalaba las promociones inmobiliarias. «Al principio el banco negó cualquier responsabilidad, pero con los años la jurisprudencia fue consolidándose y estableciendo que debía responder, porque la promotora estaba completamente quebrada», explica a este periódico. Según la letrada, los afectados han tenido que litigar durante años para lograr sentencias favorables: «Los bancos se han resistido muchísimo. Hemos tenido que ganar muchos asuntos en instancias superiores», añade. Las personas afectadas han tenido que litigar durante años para lograr sentencias favorables, ya que «los bancos se han resistido muchísimo. Hemos tenido que ganar muchos asuntos en instancias superiores», explica.

El Ayuntamiento de Murcia ha desbloqueado la Torre Norte de Murcia tras más de 15 años sin avances.

El Ayuntamiento de Murcia ha desbloqueado la Torre Norte de Murcia tras más de 15 años sin avances. / Juan Carlos Caval

Estructuras rescatadas

Pero no todos los proyectos cuentan con un panorama tan desolador. Algunos ayuntamientos de la Región han comenzado a mover ficha para desbloquear esos esqueletos urbanos. En el caso de las grandes ciudades, uno de los casos más visibles es la Torre Norte de Murcia, junto a Juan de Borbón. El edificio, paralizado desde la crisis de 2008, encara ahora una nueva etapa con un plan para reconvertirlo en uso residencial y completar una estructura que llevaba casi dos décadas inacabada .

No está ocurriendo lo mismo, por ejemplo, con el edificio inacabado en Miguel Induráin donde se pretendía levantar el hotel de 5 estrellas ‘Huerto del emir’ o las instalaciones de El Esparragal que se proyectaron como sede del Centro Alzheimur y que, tras años en abandono, en 2023 iba a servir para acoger el centro integral del 112 en la Región. Al final, no albergaron ni una cosa ni la otra.

Las instalaciones de El Esparragal que iban a acoger el Centro Alzheimur y la sede del 112, repletas de grafitis.

Las instalaciones de El Esparragal que iban a acoger el Centro Alzheimur y, posteriormente, la sede del 112, repletas de grafitis. / Israel Sánchez

En Cartagena, el inmueble abandonado de la calle Muralla de Tierra donde se proyectaban decenas de pisos era adquirido hace unos meses por un comprador para retomar las obras; al igual que la famosa Torre Lucas de Abarán, uno de los esqueletos más llamativos de la burbuja por su ubicación junto a la A-30 y donde los nuevos promotores quieren impulsar la zona del Barranco de Molax para darle un nuevo uso industrial y comercial.

La estructura del edificio de la calle Muralla de Tierra ha sido adquirida para retomar las obras.

La estructura del edificio de la calle Muralla de Tierra ha sido adquirida para retomar las obras. / Loyola Pérez de Villegas