El explorador polar y científico Ramón Larramendi vive buena parte del año en Groenlandia. Lleva cuatro décadas recorriendo el Ártico y asiste a las intenciones de EE.UU. en la isla con estupefacción, “como la mayoría de sus habitantes”.
???? Esto no ha pasado 1×05: Lo que Groenlandia esconde
Madrid|

Larramendi charla con Mario Viciosa en el pódcast de Onda Cero y Newtral ‘Esto no ha pasado‘ del sentimiento de los pueblos groenlandeses, “que nunca ha sido antiamericano”, pero que ha cambiado en las últimas semanas. “Trump tuvo la oportunidad de ganarse el alma de la gente. Quizás hace un año. Ahora ya no”.
A su modo de ver, existía un caldo de cultivo favorable: el resentimiento hacia Dinamarca por su pasado colonial es palpable, y los groenlandeses hablan abiertamente de “cortar con el yugo”. Explica Larramendi en ‘Esto no ha pasado’ que “la posibilidad de ganar Groenlandia con diplomacia existía”, porque quieren mejorar y, también, una mejor explotación de sus recursos.
¿Qué busca EE.UU. (y China) en Groenlandia y por qué no es tan fácil conseguirlo?
La presencia militar estadounidense en Groenlandia no es nueva. Desde 1941, cuando EE.UU. tomó el control tras la ocupación nazi de Dinamarca, ha mantenido tropas en la isla. “Todo el mundo ha trabajado en la base de Thule. Siempre ha habido una relación cordial”. Pero ahora hay otras potencias en liza y el cambio climático está acelerando procesos impensables.
El hielo marino invernal ha pasado de 7 millones de kilómetros cuadrados a 4 millones desde los años setenta, abriendo pasos que hasta hace poco eran inimaginables. “El año pasado, China envió el primer barco portacontenedores serio por la ruta ártica. Para finales de esta década, tiene programados cientos”, señala Larramendi. La ruta del norte acorta significativamente los tiempos de navegación y Pekín no quiere quedarse fuera.
Pero no solo se trata de comercio. Esto facilita la explotación minera, especialmente de tierras raras y hasta de uranio. Romper con Dinamarca, en la visión de algunos groenlandeses, podría aliviar las restricciones por razones medioambientales, por ejemplo. También en materia de pesca, dado que “su economía no va bien” y es “muy dependiente de los recursos marinos, sobreexplotados”.
Pero la explotación de lo que Groenlandia oculta no sería tan sencilla, “porque este es un territorio extremo”, como recuerda en ‘Esto no ha pasado’. Larramendi confiesa a Mario Viciosa las veces en que ha sentido él mismo la muerte muy de cerca, a menos de 50 grados bajo cero. “Pasa a ser tu aliada”.
El explorador resta credibilidad a cualquier escenario de invasión militar en las zonas remotas. “¿Cómo se produciría físicamente esa invasión? ¿Llegas a un poblado de 600 pescadores y pones ahí a 5.000 soldados? Es que llegan los marines y les invitan a un café porque ‘es que tendréis frío’ ”, ironiza. “Los groenlandeses saben que los de fuera llegan y se van, siempre ha sido así”. Aunque ahora, el cambio climático parece estar cambiando las reglas del juego.