La UE lanza un dardo a China con la ‘tasa Shein’: qué hay tras el nuevo arancel de tres euros a los paquetes pequeños

  • Los envíos desde el exterior se han duplicado cada año desde 2022, el 90% proceden del país asiático

  • Bruselas esgrime la necesidad de proteger a las empresas europeas, los consumidores y el medio ambiente

  • Tasa Shein’: cuándo se aplica y quién la paga

La UE lanza un dardo a China con la 'tasa Shein': qué hay detrás del arancel de tres euros a los paquetes pequeños
Los iconos de Temu, Shein y AliExpress en un teléfono móvil GETTY
Sofía Soler  RTVE

Desde este 1 de julio, los paquetes pequeños con artículos comprados online fuera de la Unión Europea tendrán un cargo de tres euros como mínimo. La llamada ‘tasa Shein’ gravará cada tipo de producto incluido en el envío, de modo que si compramos un pantalón y una camiseta, aunque vengan juntos, la caja donde llegan costará seis euros más.

El nuevo arancel se aplica a los paquetes valorados en menos de 150 euros, que hasta ahora quedaban exentos, y lanza un dardo directo a China. Según la Comisión Europea, el gigante asiático fue responsable del 91% de los 4.600 millones de paquetes pequeños de comercio electrónico que llegaron al mercado común en 2024.

Aunque el pago corresponde a las empresas exportadoras, se puede esperar que estas repercutan el coste en sus precios finales. Es decir, el consumidor no tendrá que hacer ninguna gestión administrativa con el arancel, pero muy probablemente pagará más por los mismos productos.

A continuación, repasamos qué hay detrás de esta nueva estrategia de la Unión Europea y las cifras que la sustentan.

¿Por qué ahora?

«Cuando nació la norma con la excepción de 150 euros, no había demasiados envíos por menos», explica a RTVE Noticias el investigador especializado en Economía Internacional, Juan Vázquez Rojo, de la Universidad Camilo José Cela. «Entonces, ya había productos baratos que podíamos comprar en supermercados o en un bazar. Lo que cambió es el modelo de negocio de las grandes plataformas: Shein, Temu o AliExpress, empresas que vieron en ese hueco una oportunidad para colarse en el mercado europeo eliminando intermediarios».

Según la Comisión, el volumen de paquetes pequeños que llegan a la UE se ha duplicado cada año desde 2022. La irrupción de China es indudable en España. La última compra online del 25% de los usuarios provenía de AliExpress, Temu, Shein o Miravia, según la encuesta más reciente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia,  correspondiente al segundo semestre de 2025. Aunque Amazon es el rey (48%), estas plataformas chinas ya superan al resto de comercios sin tienda física (como Privalia, Zalando o Asos) y los que sí tienen establecimientos a pie de calle (Zara, Decathlon, MediaMarkt o El Corte Inglés), que juntos suponen el 17%.

Bruselas sigue el camino de Washington

Ahora, Bruselas pretende atajar con el nuevo arancel tres problemas asociados a esto: la competencia desleal a las empresas internas, los riesgos para el consumidor por la entrada de productos que no cumplen la normativa europea y el impacto ambiental de estos millones de envíos al año, según menciona en sus comunicados, aunque también reconoce que es una solución «temporal».

Es algo que ya hizo Estados Unidos, aunque la Casa Blanca ya ha ido más lejos. El presidente Donald Trump firmó el pasado verano una orden ejecutiva que eliminó igualmente la exención arancelaria para los paquetes de menos de 800 dólares enviados desde el extranjero, pero en lugar de una tasa limitada, les impuso «todos los aranceles aplicables» al resto de importaciones.

«Estados Unidos lo envuelve en una retórica distinta, más belicista, mucho más nacionalista», disecciona Vázquez Rojo, que describe un enfoque más racional en el lado europeo. Pero, al final, ambos se encuentran en el mismo contexto mundial, uno que avanza hacia un «mayor proteccionismo» y no duda en usar el comercio «como arma».

 

La UE se escuda en proteger a empresas y usuarios

En el caso de Bruselas, como avanzábamos, se esgrime la necesidad de proteger a las empresas europeas frente a la competencia desleal de los fabricantes de fuera, pero también a los consumidores ante «productos peligrosos o que no cumplen con la normativa comunitaria».

Hay que tener en cuenta que los artículos chinos que se compraban en un bazar, al entrar al por mayor en la UE, habían pasado por unos controles que no se aplican a los pedidos online que viajan directos desde las plataformas a los hogares.

Para ese mayor control y trazabilidad de los productos que entran, la UE está creando un centro de datos aduaneros, esto es, un sistema que centralice la información de los diferentes países en tiempo real y facilite la burocracia a las empresas. Según el acuerdo de los Veintisiete, debería estar en funcionamiento para el 1 de julio de 2028, dentro de dos años, con un despliegue gradual hasta que incluya todos los movimientos de mercancías, antes del 1 de marzo de 2034.

La idea es que, cuando dicho centro de datos esté operativo, pueda sustituirse la actual ‘tasa Shein’ por unos aranceles que se apliquen desde el primer euro del valor del producto, para armonizarlo con el IVA.

Menos huella de carbono

En tercer lugar, Bruselas señala el daño al medio ambiente que supone la «división de los envíos en muchos paquetes pequeños». En este sentido, y aunque todavía es pronto para sacar grandes conclusiones, el año de ventaja que lleva Estados Unidos sin la excepción arancelaria sugiere que los resultados son positivos.

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford analizaron los efectos del aumento de gravámenes en fábricas en la provincia de Guangdong, que producen prendas para Shein, y concluyeron que sus ventas se redujeron, por lo que también lo hizo el lanzamiento de nuevos productos. En definitiva, la medida provocó menos paquetes, menos producción, menos desechos y, por lo tanto, menos huella de carbono.

¿Qué respuesta se puede esperar desde China?

Para el economista Juan Vázquez Rojo, es «probable» que las compañías chinas trasladen parte de sus operaciones a territorio de la UE o países vecinos para intentar ahorrarse algunos aranceles. «Es lo que estamos viendo en el sector de los coches eléctricos», apunta.

Aquí, de nuevo, la experiencia estadounidense arroja un poco de luz. Después de que la Casa Blanca anunciara el fin de la excepción, Temu anunció que dejaría de vender artículos importados de China directamente y que, en su lugar, canalizaría los de «vendedores locales».

Finalmente, el investigador también espera alguna reacción desde el Gobierno chino. «Ya lo ha hecho contra Europea. La carne de cerdo, el coñac… Sabe detectar muy bien qué productos tienen dependencia de su mercado y hacer daño», advierte.