Solo el relevo generacional no cubrirá las casi 160.000 salidas previstas del mercado laboral en Murcia en los siguientes diez años: hará falta más mano de obra extranjera para cubrir todos los puestos vacantes

Jornaleros trabajando en un terreno del Campo de Cartagena. / Iván J. Urquízar
El futuro del mercado laboral de la Región de Murcia está mucho mejor que el del resto de comunidades del país gracias a los trabajadores extranjeros que cubren los puestos de trabajo más duros y que, por las exigentes condiciones que requieren en su día a día, no resultan del todo apetecibles, a pesar de que son esenciales para la productividad económica.
Sin esa aportación constante de mano de obra en sectores como el campo o la construcción, el equilibrio demográfico y laboral murciano sería mucho más frágil y el crecimiento de la última década difícilmente sostenible. A pesar de ello, la Comunidad necesitará al menos unos 14.600 inmigrantes en la próxima década para sostener la demanda de empleo.
El cálculo sale de la diferencia entre las 158.672 personas trabajadoras de la Región de Murcia que a lo largo de los próximos años está previsto que dejen su empleo por jubilación u otras causas y los 144.073 jóvenes que se incorporarían al mercado laboral. El relevo generacional no sería suficiente para cubrir todas las vacantes pendientes y haría falta recurrir a más ‘mano de obra’ extranjera para asumir esa diferencia de 14.599 empleos.
La Comunidad dejaría sin cubrir el 2,1% de la demanda laboral sin migración, lejos del 14,4% de Asturias
«España necesitará más inmigrantes y mejor cualificados para sostener la competitividad de las empresas» porque «a lo largo de la próxima década se producirá un importante desequilibrio en el mercado laboral entre aquellas personas que se jubilarán y los que se incorporarán».
Así consta en el reciente estudio La España de los 50 millones, elaborado por la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales de la patronal catalana Foment del Treball (Sbees), en el que se apunta que a lo largo de la próxima década se jubilarán en España en torno a 4,5 millones de personas actualmente ocupadas «cuyos puestos de trabajo no podrán ser cubiertos solo con la incorporación de las generaciones más jóvenes».
Necesidad «imprescindible»
Para mantener el nivel de empleo y la actividad económica, añaden, «será imprescindible contar con la llegada de personas del extranjero. Es esencial planificar este relevo, porque se requerirán perfiles con mayor formación para suplir las jubilaciones en sectores especializados como la medicina o la administración», señalan en las conclusiones.
Ni qué decir tiene la importancia de la inmigración para la economía productiva del sector agrícola de la Región de Murcia, marcado por la temporalidad, la dureza de las jornadas y la necesidad de mano de obra intensiva para tareas como la siembra, el cuidado o la recolección de verduras, hortalizas y frutas que garantizan el abastecimiento para los mercados nacionales e internacionales y que supone una de las principales fuentes de riqueza y de empleo en nuestra tierra.
Los trabajadores extranjeros ya representan el 50,8% del empleo en la agricultura murciana
El estudio apunta que la proporción de trabajadores internacionales alcanza «niveles especialmente altos» en el ámbito agrario: la mitad de los empleados del campo (50,8%) son de nacionalidad extranjera, el porcentaje más alto del país y muy por encima de la media nacional (25,1%).

Datos por comunidades. / L. O.
Las que más y las que menos
En el caso de la Región, sería la que sufriría un menor porcentaje pendiente de cubrir en un escenario teórico en el que no hubiese migraciones en la próxima década: la falta de estos 14.600 trabajadores extranjeros en el mercado laboral de la Comunidad supondría que no se cubriría el 2,1% del empleo total, el dato más bajo por autonomías.
Tras Murcia se situarían Cataluña (4,2%), Baleares y Madrid (4,7%), con un porcentaje de necesidad bastante alejado respecto a aquellas en las que las carencias de inmigrantes dispuestos a trabajar serían más acusadas, como Asturias (14,4%), Galicia (12,2%) o Castilla y León (12,1%). En el conjunto nacional, el resultado final sería un saldo negativo de unos 1,4 millones de trabajadores, de modo que un 6,3% de los empleos totales no podrían ser cubiertos.
Dentro de la ‘España joven’
El índice de envejecimiento murciano, que mide la proporción de mayores de 65 años respecto a menores de 16, se sitúa en la Comunidad en el 98,1%, muy por debajo de provincias del noroeste que superan el 250% y frente a una media nacional del 142,3%.
«Existe una división entre la ‘España envejecida’ del noroeste, la ‘España adulta’ de la zona central y la ‘España joven’ del entorno de Madrid y de la costa mediterránea», señala el informe.
Precisamente en estas comunidades se viene sufriendo año tras año un lento ‘sangrado’ por una población cada vez más envejecida, a lo que se unen otros factores como el éxodo de las generaciones más jóvenes a otros territorios en busca de mejores oportunidades laborales y a un saldo vegetativo con más defunciones que nacimientos. Todo ello hace que el número de habitantes en estas zonas vaya menguando progresivamente.
Al contrario que la comunidad murciana, que fue en 2025 la segunda autonomía (solo por detrás de Madrid) con mejor saldo vegetativo, con 512 personas tras registrar 12.604 nacimientos frente a 12.095 defunciones, tal y como confirmó el INE hace unos días. Solo la Región y Madrid, junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, registraron un saldo vegetativo positivo al cierre del pasado año.
El informe de Sbees también apunta que el litoral mediterráneo y el entorno de Madrid concentran el 89% del crecimiento poblacional registrado en el primer cuarto de siglo. En concreto, destaca el caso de la ciudad de Murcia como una de las capitales de provincia que más vecinos ha ganado entre 2000 y 2025, con 416.177 habitantes, situándose entre las provincias con mayor crecimiento absoluto de España.
Asimismo destaca la importancia capital que tiene la población nacida en el extranjero a la hora de saber cuándo se podrán alcanzar los 50 millones de habitantes en España. La proyección del Instituto Nacional de Estadística estima, tal y como apuntan los autores del estudio, que este colectivo superaría en 2029 los 12 millones (casi el 24% del total) y en 2038 los 15 millones (el 28%). «Si se cumplen estas proyecciones, en 2029 la suma de la población originaria del extranjero y los descendientes de extranjeros nacidos en España rondará el 31% de la población total. Y dentro de una década, en 2035, podría superar el 34%». Esto supondría «que un tercio de la población estará vinculada -en primera o segunda generación- a la inmigración», apuntan.