La «operación quirúrgica» que ha extirpado a Maduro del poder abre una nueva era incierta en Venezuela

  • Trump anuncia que Estados Unidos dirigirá el país «hasta que haya una transición adecuada»

  • La línea de sucesión dejaría al frente a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez

La "operación quirúrgica" que ha extirpado a Maduro del poder abre una nueva era incierta en Venezuela
Partidarios del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas, este sábado, tras conocerse la captura del líder chavista Cristian Hernandez AP/Cristian Hernandez
Rodrigo García Melero  RTVE

El único cambio tangible que han provocado, por ahora, los bombardeos que Estados Unidos perpetró este sábado en Caracas y otras zonas de Venezuela es la captura de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, ya en Nueva York para ser juzgados por narcoterrorismo y posesión de armas. Es lo que podríamos llamar una ‘operación quirúrgica«, con el matrimonio como trofeo, y que según Donald Trump no dejó muertos y solo un par de militares heridos. Venezuela, en cambio, llegó a afirmar que hubo víctimas mortales, aunque sin precisar cifra.

¿Y ahora, qué?

«El panorama que se abre en Venezuela va a depender muchísimo del papel que el propio Estados Unidos y la propia Casa Blanca quiera tener en la época post Maduro«, ha explicado a RTVE Noticias el director de defensa de la consultora Atrevia Francisco J. Girao.

Lo que quiere Washington, según declaró Trump, es «una transición segura y adecuada», pero hasta que llegue ese momento, no le tembló el pulso al reconocer que será Estados Unidos el que dirija el país. En su primera rueda de prensa tras la operación militar también desveló lo que todo el mundo sabía: el interés en el crudo venezolano, para lo cual se reconstruirán las infraestructuras petroleras, «que va a costar miles de millones de dólares que van a pagar las (compañías) petroleras» y tras lo que «el petróleo va a fluir como tenía que fluir» para poder reinvertir los beneficios en el país caribeño.

Sin embargo, salvo el matrimonio presidencial, todos los pesos pesados del chavismo -algunos de ellos también señalados por EE.UU. por supuestos vínculos con el narcotráfico- siguen en sus puestos. Y está por ver si aceptarán gustosamente abandonarlos. «Estamos listos para una segunda oleada en caso de que sea necesario», amenazó Trump.

El petróleo venezolano, clave en el ataque de Trump

Salvador Martí i Puig, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Girona e investigador del CIDOB, agrega que el hecho de que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, se haya pronunciado en televisión apunta a que no parece que por ahora haya una debacle dentro del régimen. «Parece que simplemente sigue la línea sucesoria y que las instituciones y el control de los militares se mantiene como estaba antes».

«Esto es, como mínimo, lo que parece. No sabemos si hay detrás bambalinas, negociaciones con la oposición o negociaciones con Estados Unidos y por lo tanto esto tendremos que verlo. De entrada, de forma aparente, el régimen continúa y Venezuela, digamos, mantiene una línea de jefatura en la misma lógica. (…) También no sabemos si esto es un tema quirúrgico de secuestro del jefe de Estado venezolano o si, por el contrario, hay una voluntad de presión militar que vaya más allá», ha destacado.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un acto en Caracas el 5 de noviembre de 2024 Juan BARRETO / AFP

El presidente estadounidense detalló que «va a haber un equipo que va a trabajar con la gente de Venezuela» y seguidamente hizo referencia a que «hay una vicepresidenta nombrada por Maduro», en alusión a Rodríguez.

«Imagino que ha tomado posesión como presidenta… (…) Ella nos ha dicho, ‘lo que necesitéis‘, pero no tiene opciones. Lo vamos a hacer bien. No queremos sacar a Maduro e irnos y que pase lo que sea», declaró.

Sin embargo, Rodríguez apareció por primera vez tras los ataques encabezando una reunión del Consejo de Defensa en el que exigió «la inmediata liberación» de Maduro -y su mujer-, a quien calificó como «único presidente de Venezuela». Llamó a la calma y la unidad para defender el país y recalcó que Venezuela no será nunca colonia de ninguna nación. «En las calles de Venezuela hay un pueblo que se ha activado», argumentó.

 

Los mayores referentes del chavismo que reaccionaron al ataque son el ministro de Interior, Diosdado Cabello, quien grabó un video en el que, rodeado de militares, también instó al país a la calma y a no «facilitarle las cosas al enemigo invasor», al tachar de «criminal y terrorista» el ataque.

En otro video habló el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, para quien la invasión representa el «ultraje más grande» que ha sufrido el país, en respuesta «a la insaciable codicia» de los «recursos estratégicos». Sigue la línea del discurso del propio Maduro, que lleva meses recalcando que la enorme presión militar estadounidense, con la destrucción desde septiembre pasado de supuestas narcolanchas que han dejado más de un centenar de muertos y el bloqueo de buques petroleros cerca de Venezuela solo buscaba un cambio de régimen para apoderarse de los recursos naturales, principalmente el petróleo.

La líder opositora venezolana, María Corina Machado, pronuncia un discurso el 9 de enero de 2025 Federico PARRA / AFP

Machado «no tiene el apoyo dentro del país», según Trump

Marina Corina Machadoinhabilitada para ejercer cualquier cargo de elección popular, llevaba varios meses viviendo en la clandestinidad. Hace unas semanas viajó a Oslo tras recibir el Nobel, entonces pidió enigmáticamente a los venezolanos que se encuentran en el país que «estén listos» para poner en marcha lo que «muy pronto» comunicará. A los ciudadanos de Venezuela que están en el exterior les dijo que los necesitaba «movilizados» de cara a la construcción del nuevo país.

Y exigió que su aliado, Edmundo González, asuma la presidencia.

«Estamos listos para la gran operación de la reconstrucción de nuestra nación», aseveró González, quien para la oposición es el verdadero presidente del país tras las elecciones presidenciales de 2024, que según el chavismo ganó Maduro pero cuya actas siempre se negaron a hacer públicas. Los resultados fueron ampliamente cuestionados por la comunidad internacional.

Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, ha dicho al Canal 24 Horas de TVE que ahora hay que poner la vista en tres frentes: el militar, el judicial y el político. Justamente en la dimensión política era en la que parecía que iba a jugar una papel predominante la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, pero aún en un contexto de «incertidumbre absoluta«.

Sin embargo, en una especie de giro de los acontecimientos, Trump dijo este mismo sábado que no había hablado con Machado, a la definió como «una mujer muy agradable» pero que «no tiene ni el respeto ni el apoyo dentro del país».

Machado no ha ocultado nunca su apoyo a Trump. «Nosotros, el pueblo venezolano, le estamos muy agradecidos a él y a su administración», dijo a mediados de diciembre, cuando calificó al republicano como «paladín de la libertad» para las Américas.

Pero además de un cambio político, el experto en relaciones internacionales, Gustavo Palomares, opina que esta operación tiene objetivos militares, petroleros, económicos y financieros. «Evidentemente, dentro de un operativo de estas características, y más en la Administración Trump, la idea es que exista un objetivo económico y financiero que se resume principalmente en el control total y absoluto de la producción y comercialización petrolera en el continente», ha recalcado en el Canal 24 Horas.

¿Qué pasará en Venezuela tras el ataque de EE.UU. y la captura de Maduro?

¿Ha habido colaboración política o militar local?

El que Estados Unidos, que ya había alertado de posibles ataques en territorio venezolano en medio de su presión a Maduro, haya logrado de una forma tan rápida «extraer» al mandatario chavista del poder destapa un extenso ramillete de dudas, principalmente acerca de si se gestó algún tipo de acuerdo o si hubo colaboración local.

En opinión de Girao, por más que haya un «abismo» entre las capacidades militares de Estados Unidos y de Venezuela, esta operación «tan limpia» es casi imposible que se haya producido sin ayuda interna a nivel político o militar. «Y hay que recordar que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había ofrecido una recompensa sobre Maduro de 50 millones de dólares«, ha remarcado.

«Evidentemente, estamos hablando de operaciones encubiertas de militares y no sabemos si en este proceso ha habido o no connivencia de algún sector de las Fuerzas Armadas o de la política venezolana para apoyar la operación norteamericana», cuenta por su parte Martí i Puig.

Una rapidez en la operación, sin aparente derramamiento de sangre, que el consultor de Atrevia cree que favorece a la imagen de Trump entre sus votantes. «Es un éxito sin paliativos. ¿Por qué? Porque no solo está derrocando a quien responsabiliza de buena parte de los males que acarrea el narcotráfico en Estados Unidos, sino que además está derrocando a un dictador de izquierdas, que es lo que sabemos que eso significa para para la base de Trump, claro».

«Lo que ha ocurrido es que, de forma unilateral, Trump ha bombardeado sin decir ni pío y por lo tanto es otro paso más a la des-democratización o la autocratización del país. Es un paso más hacia el ninguneo de las instituciones y del balance de poderes en los Estados Unidos», sentencia el investigador del CIDOB. Añade que esto representa «una cortina de humo» en un momento en que la popularidad de Trump estaba cayendo, sin haber solucionado «ninguno de los temas que prometió» en campaña.

Fotografía publicada por el presidente estadounidense Donald Trump en su cuenta Truth Social que muestra al presidente venezolano Nicolás Maduro a bordo de un buque de guerra tras ser capturado REUTERS

Lo que le viene a Maduro

A Maduro y a su esposa les sacaron a rastras de su dormitorio por fuerzas estadounidenses durante la redada en la que se les capturó. Y Trump publicó en su red social Truth Social una imagen del ya depuesto mandatario a bordo del buque USS Iwo Jima, camino de Nueva York para ser juzgado, según ha adelantado la fiscal general de EE.UU, por conspiración de narco-terrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para posesión de esos mismos elementos contra Estados Unidos.

Pero a partir de ahora, la situación de Maduro deja de ser de interés geopolítico o militar y pasa a ser la de un detenido y procesado por narcotráfico, según Girao, que cree que las autoridades estadounidenses van a «exprimir«. «Si verdaderamente Maduro es culpable de lo que le acusa la Casa Blanca, los conocimientos de Maduro son extraordinariamente valiosos para organismos que se encargan de luchar contra el narcotráfico», agrega.

«La capacidad de negociación es muy grande, no es lo mismo cumplir condena en una prisión que en otra. No es lo mismo que te pida la Fiscalía una pena que otra y de todo ello puede depender cuánto hable Maduro. Y eso puede tener repercusiones muy importantes a nivel internacional y no solo en el narcotráfico, porque quien está acusado no es un capo máximo, sino que es, hasta hace unas horas, un jefe de un gobierno», ha sentenciado. Según EE.UU., Maduro sería el cabeza del llamado Cartel de los Soles, que recientemente designó como organización terrorista, integrado por generales de las fuerzas armadas bolivarianas de Venezuela.

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¿Tras Venezuela vienen otros países?

Trump es claro: «Esta operación extremadamente exitosa tiene que servir como aviso para cualquiera que amenace la soberanía de Estados Unidos o ponga en peligro vidas a estadounidenses».

¿Significa eso que tras lo ocurrido con Maduro pueda darse un efecto dominó en otros países? Por ejemplo, Cuba lleva décadas sancionado por EE.UU., y el otrora magnate avisa: «Cuba es algo de lo que acabaremos hablando, porque es una nación totalmente fracasada y queremos ayudar a la gente de Cuba y a la que se tuvo que ir».

Además, Trump tiene en la mira al presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien llegó a llamar meses atrás «líder del narcotráfico», «un matón y un mal tipo» y le acusó de fabricar «muchas drogas». Este sábado, sobre él dijo que tendrá que «cuidarse el trasero» porque, según aseguró, el colombiano tiene «laboratorios de cocaína» que luego envía a EE.UU.

«Yo sería un poco más cauto sobre la extensión de este tipo de operaciones a otros territorios americanos. De momento ha cumplido su tarea pendiente (to-do list) con Venezuela. Lo que hemos escuchado a Trump tantas veces y con lo que la Unión Europea está de acuerdo en buena parte: un régimen que ha manipulado elecciones, que es responsable de buena parte del narcotráfico, que tiene lugar en el continente americano. Eso no sucede en otros sitios», enfatiza Girao.

Esa conjunción de características que pueden dar «legitimidad» a esta operación, no sucede en los otros lugares de manera «tan flagrante ni tan importante», aclara.

Sobre Cuba, Martí i Puig recuerda que está en un estado excepción y muy pendientes de lo que está ocurriendo en Venezuela. «La verdad es que sorprende que Trump lleve tanto tiempo sin decir nada sobre Cuba, y más cuando tiene dos personas en su Administración de origen cubano. No sabemos cuál es la agenda de Trump para Cuba. Es una incógnita».

Un régimen cuya debilidad es «estratosférica«, según el analista, y que podría «caer por su propio peso» si EE.UU. mandara a uno de los muchos portaaviones desplazados ya en el Caribe. «En algún lugar de su agenda está Cuba, pero no sabemos dónde», aventura.

sobre Nicaragua, cree que es otro caso aparte y que «molesta muy poco» a los Estados Unidos. «No sabemos si este primer paso en el caso de Venezuela va a suponer un efecto dominó o si es simplemente aviso para navegantes», concluye.