La desaparición de proyectos ‘zombie’ devuelve oxígeno a la red eléctrica de la Región

La pérdida de permisos de varias iniciativas que nunca llegaron a ejecutarse devuelve capacidad a los nudos de Totana y Balsicas, aunque la ampliación definitiva de la red continúa pendiente de la planificación estatal

La red eléctrica de la Región recupera 182 megavatios de capacidad en dos de sus nudos para acoger nuevos proyectos industriales.

La red eléctrica de la Región recupera 182 megavatios de capacidad en dos de sus nudos para acoger nuevos proyectos industriales. / CARM

La red eléctrica de la Región de Murcia ha recuperado parte del margen que llevaba años prácticamente agotado. Un total de 182 megavatios de capacidad han quedado nuevamente disponibles en las subestaciones de Totana y Balsicas tras la renuncia o pérdida de los permisos de acceso y conexión de varios proyectos que nunca llegaron a materializarse, también conocidos como ‘zombies’. La cifra puede parecer modesta frente a las necesidades energéticas de la comunidad, pero supone uno de los primeros movimientos de calado en una red que llevaba años bloqueada por la falta de capacidad y por la presencia de iniciativas que mantenían reservados puntos de conexión sin avanzar hacia su ejecución.

La liberación de esa potencia llega además en un momento especialmente delicado para la planificación energética regional. Empresas e instituciones llevan meses esperando que el Ministerio para la Transición Ecológica resuelva definitivamente la nueva planificación de la red de transporte, un documento considerado decisivo para el desarrollo industrial de la próxima década y que continúa sin avances públicos desde que finalizó el periodo de alegaciones.

Los 182 megavatios recuperados equivalen a una capacidad suficiente para alimentar varias industrias electrointensivas o grandes complejos fabriles de forma simultánea. Según los datos de Red Eléctrica, 159 megavatios corresponden a la subestación de Totana y los 23 restantes a la de Balsicas.

El director general de Industria, Energía y Minas, Federico Miralles, subrayó que se trata de capacidad disponible en la red de transporte, las denominadas «autovías de la electricidad», donde pueden conectarse instalaciones con grandes demandas energéticas, como el electrolizador de 100 megavatios que desarrolla Repsol en Cartagena. Además, destacó que la Región concentra aproximadamente el 90 por ciento de toda la capacidad recuperada en España, ya que únicamente tres nudos de la red nacional han ganado disponibilidad y dos de ellos se encuentran en territorio murciano.

Instalaciones de Repsol en Cartagena

Instalaciones de Repsol en Cartagena / Iván Urquízar

La liberación de esta capacidad, explican a La Opinión fuentes autonómicas, se debe a un cambio regulatorio. El Real Decreto-ley 7/2026 introdujo un canon mensual por la reserva de capacidad para los grandes consumidores eléctricos que todavía no han iniciado su actividad. La norma también abrió un periodo de tres meses para que los titulares de permisos concedidos pudieran renunciar a ellos sin perder las garantías económicas depositadas.

La medida perseguía depurar una bolsa de proyectos que durante años habían ocupado capacidad en la red sin desarrollar inversiones reales. Muchos de esos permisos permanecían bloqueando puntos de conexión estratégicos mientras otras iniciativas industriales con mayor grado de madurez no encontraban disponibilidad para conectarse.

En el sector energético se conocía desde hace tiempo la existencia de estos denominados proyectos ‘zombie’, iniciativas que conservaban sus derechos de acceso pese a no avanzar en su ejecución. La nueva regulación ha obligado a muchos de sus promotores a decidir entre asumir un coste periódico por mantener esa reserva o renunciar definitivamente a ella.

Ese movimiento permite aliviar parcialmente una situación que había llegado a convertirse en uno de los principales frenos para la implantación de nuevas inversiones industriales en la Región. Durante los últimos años, empresas vinculadas a la descarbonización, la producción de hidrógeno renovable, la electrificación de procesos industriales o incluso desarrollos residenciales habían encontrado enormes dificultades para obtener capacidad de conexión.

A la espera de que el Ministerio mueva ficha

Sin embargo, tanto el Gobierno regional como el propio sector consideran que este respiro resulta insuficiente mientras no se apruebe la nueva planificación estatal de la red.

Hace ya siete meses que la Comunidad Autónoma presentó ocho alegaciones al borrador elaborado por el Ministerio. Esas propuestas permitirían atender demandas ya identificadas que superan los 1.680 megavatios de potencia asociados a nuevos desarrollos industriales y urbanísticos, además de varias actuaciones incluidas en el Plan Industrial de la Región.

Federico Miralles insistió en que el Ministerio debe avanzar cuanto antes en esa planificación porque «es imprescindible asegurar el futuro desarrollo industrial y económico de la Región». La Administración autonómica sostiene que la capacidad ahora recuperada facilitará la llegada de nuevos proyectos, especialmente en el entorno del Campo de Cartagena y el Valle del Guadalentín, aunque recuerda que la solución estructural pasa necesariamente por ampliar la red de transporte.

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, se reunió en septiembre con el consejero Juan María Vázquez, para analizar la propuesta de la nueva planificación horizonte 2030.

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, se reunió en septiembre con el consejero Juan María Vázquez, para analizar la propuesta de la nueva planificación horizonte 2030. / Miteco

La espera comienza a prolongarse más de lo previsto. Ya el pasado otoño, el Ministerio incorporó al borrador de planificación buena parte de las infraestructuras reclamadas por la Comunidad, entre ellas actuaciones consideradas estratégicas para el Noroeste y el Valle de Escombreras. Aquella propuesta fue sometida posteriormente a información pública y abrió un plazo de alegaciones que concluyó hace meses. Desde entonces, el proceso permanece sin novedades oficiales.

En abril, el consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, reclamó al Ministerio que adoptara una decisión «cuanto antes», al considerar que la falta de resolución estaba trasladando incertidumbre tanto a las administraciones como a los inversores interesados en desarrollar nuevos proyectos energéticos e industriales.

La preocupación no es exclusiva de la Región. El propio sector eléctrico viene alertando de retrasos generalizados en la ejecución de las infraestructuras incluidas en la planificación estatal, con demoras que en algunos casos superan los siete años para la entrada en servicio de nuevas subestaciones y posiciones de la red de transporte.

Ese escenario mantiene abiertas muchas incógnitas sobre la capacidad del sistema eléctrico español para absorber el fuerte incremento previsto de la demanda, impulsado por la electrificación industrial, la movilidad eléctrica, los centros de datos o la producción de hidrógeno renovable.

Mientras tanto, la Región gana tiempo gracias a la desaparición de parte de esos proyectos que permanecían ocupando capacidad sin desarrollarse. Son únicamente 182 megavatios, pero representan una oportunidad inmediata para desbloquear nuevas inversiones (incluso un nuevo electrolizador para impulsar definitivamente el hidrógeno verde) en una comunidad donde cada megavatio disponible se ha convertido desde hace años en un recurso especialmente valioso.