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En la era de las redes sociales y la viralidad, se multiplica el impacto publicitario
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Vestir, adornar y maquillar a las estrellas de los Goya puede aumentar hasta un 20% las ventas
Las alfombras rojas de los premios de cine son un escaparate con gran impacto millonario para las firmas de moda. Los diseñadores pujan para que actrices y actores luzcan sus modelos por la repercusión mediática que supone en todo tipo de soportes: prensa escrita, medios audiovisuales y, sobre todo, redes sociales.
Una oportunidad para las pequeñas firmas
Del atelier de Eduardo Ortega en Cuenca han salido en pocos meses tres vestidos a desfilar ante los flashes de los Premios Feroz, los Forqué y, por supuesto, de los Goya. Un gran triunfo para Señorito Ortega, un estudio con cuatro trabajadores en el que repite Miriam Garlo, nominada a Mejor actriz revelación por su papel protagonista en la película Sorda.
Para el diseñador es una oportunidad de situarse entre los grandes, «Nos dan un verdadero impulso a nivel de prensa, de llegar a mucha gente, de publicidad… de ver que un vestido nuestro está a a la altura de piezas de casas como Dior, Valentino, comparten el mismo espacio, comparten photocall».
Eduardo Ortega, diseñador
Los showroom, la alternativa más utilizada
Muchos vestidos llegan a las actrices a través de agencias de comunicación de moda como Fabra Comunicación. De este showroom han salido los diseños de más de 40 actores y actrices que asistirán este fin de semana a los Goya. Pero llevan años teniendo presencia en este festival de cine. «Es un negocio, dicen, más que rentable para las marcas. Hay un retorno de visibilidad y de posicionamiento de la marca porque ésta se asocia al mundo del lujo y el glamour», asegura Bruno Fabra, director de Fabra Comunicación.
Qué eligen las estrellas
«Aquí vienen los estilistas de los actores y actrices cuando buscan looks para la alfombra roja. Eligen uno o dos diseños y hasta el último momento previo a la gala no deciden cuál van a llevar. El rojo y el negro son los tonos que más escogen los premiados«, explica Fabra.
El coste de los diseños varía considerablemente. «Hemos llegado a colocar en la alfombra roja desde una diadema de 4 euros hasta vestidos de 6.000 euros, pasando por joyas por un valor superior a los 100.000 euros. La horquilla es muy amplia, en función de los tejidos, de la pedrería, del diseño o de la artesanía que haya detrás del vestido».
¿Cómo se cuantifica el impacto económico para las firmas?
A pesar de lo intangible que resulta cuantificar los efectos en las ventas, las marcas de moda y las agencias de comunicación consideran que el hecho de que una estrella luzca sus diseños vale más que cualquier campaña de publicidad porque acapara mucha atención mediática. «Si hubiese que comprar esos espacios, esa alfombra roja por la que desfilan, no podrían asumirlo económicamente, sobre todo las marcas pequeñas. Si se compara con la publicidad tradicional, costaría cientos de miles de euros. No siempre se traduce en ventas, pero «tenemos clientes que han experimentado crecimientos de más de un 20% en su facturación. Han tenido pedidos internacionales, nuevas peticiones en sus atelieres», según Bruno Fabra.
Bruno Fabra de Fabra Comunicación
El 90% son piezas cedidas por las marcas. Las actrices llevan los diseños el día de la ceremonia y luego los devuelven. A otras se les entregan como regalo. Algunos son diseños a medida o se retocan según los estilistas de las actrices.
Las joyas, accesorio clave en la alfombra roja
Los vestidos que lucen las actrices siempre han acaparado todos los flashes, pero desde hace unos años las joyas son también protagonistas.
Más allá de las grandes firmas de alta joyería, como Bulgari, Cartier o Tiffany, marcas de joyería «made in Spain» llevan años colocando sus diseños en la alfombra roja de los Goya, con actrices e influencers.
Para la empresa familiar Joyas Antiguas Sardinero, que fundó Pilar Lobato hace más de 25 años en Santander, llegar a más público se traduce en más ventas. La compañía la forma un equipo de once personas que se dedica a la compra y venta de joyas antiguas. «Es la publicidad posterior en todas las revistas especializadas, en redes, en medios de comunicación, lo que hace que el objetivo se abra. Cada vez vendemos más piezas, y de más valor económico, porque cada vez más gente nos conoce», nos cuenta Pilar.
Y si hay Goya, el premio también se lo lleva la industria de la moda porque el hecho de que una de las actrices nominadas gane el máximo galardón hace que, al día siguiente, el vestido y las joyas que luce aparezcan en todas las portadas, más allá del día de la gala.


