Un gol de Dembélé en el minuto 3 hizo inútil el tanto de Kane en el 94. La final, el sábado 30 ante el Arsenal

El PSG de Luis Enrique jugará su segunda final consecutiva, con el reto de igualar algo que solo ha hecho el Madrid en la era Champions, que es repetir título, tras ganar en el Allianz a un Bayern que repitió el patrón de la eliminatoria de cuartos antes el Madrid. Su buen partido de ida, no se repitió en la vuelta y un tempranero gol de Dembélé encargó el chárter a Budapest para el último fin de semana de mayo.
Ese décimo y penúltimo tanto de la eliminatoria no tardó en llegar. A los 155 segundos de partido, el PSG le deshizo el bajo del pantalón al Bayern con una pared en el centro del campo. Los protagonistas, Kvaratskhelia y Fabián. Solo hizo falta un sutil toque de cada uno para romper dos líneas alemanas y construir una autopista sin peaje para Kvaratskhelia, cuya carrera en vertical la terminó regalándole un gol a Dembélé que el vigente Balón de Oro no desperdició. De primeras, con la izquierda, disparo duro y arriba de la portería de Neuer. 4-6 para el PSG. Set y partido.
Ese tempranero 0-1 de los franceses alteró el sistema nervioso del Bayern. Pocos equipos tienen la capacidad de lograr algo así. Ya no era un gol, sino dos, los que necesitaba el equipo bávaro para llevar la eliminatoria a la prórroga, y el PSG había aprendido la lección de la ida. Aunque Luis Enrique no le diera importancia a haber desperdiciado un 5-2 en el Parque de los Príncipes, su equipo no fue al cuerpo a cuerpo cuando se adelantó en el Allianz. Eso no quiere decir que se encerrara en área propia como si de repente un híbrido de Arteta y Simeone se hubieran comido el alma del asturiano, pero la prudencia empezó a apoderarse del PSG. Inteligente.
Bayern
1–1
PSG
Neuer; Laimer, Upamecano (Karl, 85), Tah (Kim
Safónov; Zaïre-Emery, Pacho, Marquinhos, Nuno Mendes (Mayulu, 85); Fabián (Lucas Hernández, 76), Vitinha, Joao Neves, Kvaratskhelia, Dembélé (Barcola, 66) y Doué (Beraldo, 76).
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Goles 0-1, min.3: Dembélé; 1-1, min.90 (+4): Kane.
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Árbitro Joao Pinheiro (portugués). Amonestó a Tah, Luis Díaz, Nuno Mendes y Kvaratskhelia.
El Bayern salió de la UCI en la que estuvo unos cuantos minutos cuando Luis Díaz empezó a agarrar el balón como si estuviera en las calles de Barrancas. El colombiano, un futbolista callejero de esos que hoy apenas quedan, se echó el equipo a la espalda y de ahí nacieron más brotes. Olise y Musiala también crecían conforme pasaban los minutos, pero a diferencia del partido de París, el Bayern apuntaba al sol con un dedo.
En el 24, Luis Díaz soltó un latigazo por encima del larguero de Safónov. En el 28, Olise tuvo el mismo desenlace en una de esas jugadas que ya debería registrar en el mercado de patentes. Un par de amagos más una bicicleta ante un Nuno Mendes con cartulina desde el minuto 8, y un disparo con pierna izquierda que le quitó el esmalte a la esquina de la portería de Safónov.
El crecimiento del Bayern no encontró premio, ni propio ni ajeno. A la media hora, dos polémicas consecutivas que le salieron cruz. La primera, una mano de Nuno que podía haber sido la segunda amarilla que se ahorró Joao, el colegiado portugués, por una mano previa de Laimer. Poco después, otra vez lío con las extremidades superiores. Un despeje de Vitinha en área propia golpeó accidentalmente el brazo de Joao Neves. Estaba claramente despegado, pero el balón iba camino de la Marienplatz, aunque Hoeness y Beckenbauer, que vienen de un fútbol en el que esa acción era un chiste, se sorprendieran en el palco por la negativa de Joao a pitar penalti.
El PSG, preocupado por lo suyo, no cayó en la trampa de las protestas germanas y estuvo cerca de encontrar el 0-2 en el 42. Falta lateral botada por Vitinha y cabezazo de Joao Neves en el segundo palo. Otra vez, como en la ida, el más bajito, el de los 167 centímetros, sacándole los colores a todo un imperio germano. Bueno, a todo no. La estirada de Neuer, su primera parada de la eliminatoria, evitó el gol del luso. Como evitó Safónov el 1-1 de Musiala en el 45, en el primer lanzamiento entre palos de los alemanes.
La segunda mitad fue el cuarto más pobre de la eliminatoria, pero es que el listón estaba muy alto. El PSG reforzó su idea de no perder el tesoro que significaba tener dos goles de ventaja en la eliminatoria, y no ahora sí que tuvo ningún pudor en defender en área propia, como el mejor Madrid de Ancelotti. Bloque bajo y a correr en cuanto había ocasión. Neuer evitó hasta en cuatro ocasiones el segundo del PSG, con paradas a Doué y Kvaratskhelia por partida doble.
En la portería contraria, Safónov vivía más tranquilo y sus guantes solo tuvieron que salir a pasear en un disparo de Luiz Díaz en el 69. El Bayern atacaba con más gente que cabeza y con más ansiedad que acierto, y solo pudo mandar el balón a la red en el 94, en un zurdazo de Kane. Y eso no vale ante este PSG que va camino de hacer historia. Con Luis Enrique en París y Mbappé en Madrid. ¡Oh, la la!