El nuevo Murcia de Curro Torres sobrevive a las desgracias

El equipo grana empata (1-1) en el campo del Villarreal «B», y queda fuera de descenso.

GREGORIO LEÓN  ORM
01 MAR 2026 – 19:52
Óscar Gil

Óscar Gil y Palmberg celebran el 1-1. Foto: Real Murcia

GREGORIO LEÓN

El Real Murcia sobrevivió a las desgracias. A sus limitaciones, ya visibles a estas alturas de curso, se suman contrariedades, decisiones arbitrales rigurosas y desventuras varias. En la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza se quedó con diez futbolistas durante más de media hora ante un equipo lanzado, que no pierde desde diciembre. Y con un admirable ejercicio de sacrificio y resistencia salvó un punto que debe rearmar moralmente al Murcia, y que de paso, lo saca de la zona roja de la clasificación. Esa es la realidad a día de hoy del conjunto dirigido por Curro Torres. El ‘play off’ queda demasiado lejos.

El catálogo de desgracias que está hundiendo al Real Murcia es interminable. A sus limitaciones, ya visibles a estas alturas de curso, se suman contrariedades, decisiones arbitrales rigurosas y desventuras varias.

El partido comenzó de nalgas para el Murcia. Alberto González se tragó un envío en diagonal y Ayman, con determinación, le pegó con más dureza que colocación a la pelota. Gazzaniga, con poca firmeza, vio cómo le pasaba junto a su brazo derecho. Las cosas se ponían de color hormiga muy pronto. Quedó aturdido el equipo grana, quedando desnudo en defensa, con los dos centrales apareciendo en la foto (Jon García, por fin titular, impreciso; Alberto González, en su línea de este curso, irregular), sin ideas en la sala de máquinas y Flakus perdido en la nada. La única señal ofensiva que emitió el Murcia fue un centro de Víctor Narro desde la derecha. Lautaro paró el corazón de su portero, con un despeje que estuvo cerca de convertirse en autogol. Solo los chispazos del mallorquín encendían al equipo murcianista. Hasta que Palmberg encontró a Óscar Gil, que no se lo pensó. Zapatazo y para adentro.  

Cuando el Murcia empezaba a carburar en la segunda parte, se encontró con una acción desafortunada. Palmberg se dispuso a despejar un balón, y Maciá fue más rápido y metió la cabeza, contra la que impactó, en pleno rostro, el pie derecho del brasileño, que se fue a la calle por roja directa.

Lejos de acantonarse en su campo, el Murcia, con el concurso de Sekou y su amplio radio de acción y el compromiso colectivo, protegió a Gazzaniga e incluso se atrevió con alguna exploración en territorio enemigo. Y así aguantó hasta el minuto 98.