El misterio de la desaparición de Ramón: expertos de Criminalística inspeccionarán la casa del vecino de Mazarrón al que se le pierde la pista tras un incendio

La Guardia Civil determinará si fue provocado el fuego en la vivienda del hombre, que residía solo en el inmueble de sus padres y cuyo teléfono móvil no da señal: sus allegados organizan una batida para buscarlo

Un bombero sofoca las llamas de la vivienda de Mazarrón; en la foto pequeña, Ramón.

Un bombero sofoca las llamas de la vivienda de Mazarrón; en la foto pequeña, Ramón. / 112

Ana Lucas  LA OPINIÓN

Profesionales del Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil, la unidad encargada de la investigación científica de los delitos, tienen previsto inspeccionar a fondo la casa de Ramón, el vecino de Mazarrón al que se le perdía esta semana la pista tras el incendio de la vivienda de su propiedad, informan fuentes cercanas al caso.

Los especialistas encargados de la investigación científica determinarán si el fuego en la vivienda del hombre, de 56 años, un vecino muy querido que residía solo en un cortijo grande que fue el hogar de sus padres y cuyo teléfono móvil no da señal desde el día del suceso, fue provocado o accidental, apuntan las mismas fuentes.

En el lugar, de dos plantas y dimensiones considerables, aún hay muchos escombros, que han de ser retirados con una máquina. De Ramón, de momento, ni rastro. En un principio, se pensó que podía hallarse en la casa incendiada, pero los bomberos, tras arduas labores de búsqueda, no encontraron su cuerpo.

Se le dio entonces por desaparecido y se emitió una alerta al respecto: «Ramón F.A., de 1,65 metros de altura, pesa 70 kilos, es de constitución delgada y vestía pantalón y chaqueta de chándal color gris y calzado deportivo negro», detallaron desde el Centro Nacional de Personas Desaparecidas.

Ramón, según explicaron fuentes policiales, no tenía problemas con la ley ni era una persona conflictiva. Residía en una propiedad (de más de un siglo de antigüedad) que antaño compartió con sus hermanos, los cuales formaron sus familias y se marcharon de la casa. «Ramón no tenía conflictos con nadie», subrayan las mismas fuentes.

En la ficha del Centro Nacional de Personas Desaparecidas consta que al hombre se le pierde la pista el lunes 4 de mayo, aunque el incendio fue al día siguiente, el 5. Además, en la ficha aparece que el municipio donde se esfuma es Lorca y no Mazarrón.

Vecinos organizan batidas

Vecinos de la zona, familiares y amigos de Ramón convocaron para este sábado, día 9, una batida para tratar de dar con el hombre. La cita, a las cinco de la tarde: «El punto de encuentro, los dúplex que hay al entrar en la pedanía de La Atalaya«, según indicaron los allegados del desaparecido en redes.

Foto que difunden allegados de Ramón para tratar de dar con él.

Foto que difunden allegados de Ramón para tratar de dar con él. / L. O.

La idea, «hacer grupos y repartir zonas» para tratar de poner su granito de arena en una búsqueda que es competencia del Instituto Armado, aunque la Policía Local del municipio costero también se implica. «Quien pueda y quiera, será bienvenido», instaron los allegados de Ramón.

El inmueble colapsó y se vino abajo

Cuando se desató el fuego en la pedanía de La Atalaya, los bomberos del Consorcio movilizados al lugar lograron extinguir el incendio, aunque no pudieron evitar que el inmueble colapsase y que el tejado se viniera abajo.

Aquel día, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Región recibió el aviso del incendio sobre las siete menos cuarto de la mañana, después de que varios vecinos alertaran de la presencia de llamas y humo saliendo por las ventanas de la casa en cuestión. La cual, desde el principio, se dio por vacía.

Fue un hermano de Ramón quien dio la voz de alarma: no sabía dónde estaba su familiar, no respondía a sus llamadas, y él vivía ahí. Fue entonces cuando se intensificaron las labores de desescombro y búsqueda de una persona desaparecida. De la cual, cuatro días después del fuego, no se sabe nada.