El huerto de la cárcel de Campos del Río ‘crece’ hasta la de Sangonera

Más de medio millar de reclusos han conocido ya las bondades de cultivar la tierra, en el marco de un proyecto que sus impulsores quieren implantar en la prisión de Murcia y en el CIS

LA OPINIÓN

Más de medio millar de reclusos de Campos del Río han conocido ya las bondades de sembrar y cultivar la tierra, en el marco del proyecto ‘Guardianes de semillas’. «Es un huerto terapéutico», indica José Tomás i Galea, Gran Maestre de la Asociación Templarios de Jumilla (ATJ), que se encarga de una iniciativa que quiere extender a los otros dos centros penitenciarios que hay en la Región de Murcia: la cárcel de Sangonera y el Centro de Inserción Social (CIS) Guillermo Miranda.

José Tomás i Galea explica a La Opinión que la idea es organizar «cursos de agricultura ecológica» en el CIS, lugar donde hay personas en un avanzado proceso de reinserción: solo tienen que ir a dormir al centro.

En el caso de Sangonera, el Gran Maestre admite que «es más complicado» implantar el proyecto, dado que ahí son llevados reos que están en prisión preventiva, no con condena en firme, como sí ocurre en Campos del Río.

Los impulsores de la idea sugerirán a las empresas qué internos son más aptos para reintegrarse en el mercado laboral

Volviendo al penal más grande de la Comunidad, el huerto ocupa una superficie de 2.193 metros cuadrados por los que han pasado reclusos de la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) y del Programa de Prevención del Riesgo de Suicidio (PPRS), detallan los Templarios de Jumilla.

«Aquí nos mandan internos totalmente zombis, babeando, secuelas del consumo de la droga y el alcohol, con patologías mentales e impulsos tendentes al suicidio y, en tres meses, les cambia la vida a mejor», hace hincapié José Tomás i Galea.

La ATJ, que lleva a cabo el proyecto con el respaldo de Instituciones Penitenciarias, ha alcanzado acuerdos con la Universidad de Murcia (UMU), en concreto con su departamento de Botánica; con el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario Medioambiental (Imida), así como con el Ayuntamiento de Campos del Río, con fundaciones y con empresas privadas.

«Aquí nos mandan internos totalmente zombis y en tres meses les cambia la vida»

El director del programa precisa que la idea de que el huerto de Campos del Río ‘crezca’ a Sangonera y al CIS se debe a que el Ejecutivo autonómico les ha «renovado y ampliado la autorización para promover, en el interior de las tres prisiones murcianas, cursos formativos para el empleo, con titulación y profesorado CIFEA (Centros Integrados de Formación y Experiencias Agrarias), que permiten a más de dos mil penados poder formarse en agricultura en sus diversas disciplinas». De esta manera, los Templarios sugerirán, también a las sociedad agrícolas regionales, quienes son los internos que presentan «más facilidades para reinsertarse en la sociedad, pudiendo incorporarse al mercado laboral activo».

La dirección del centro, junto con la ATJ, aplican una escrupulosa política en reciclaje y formación en beneficio del medio ambiente en la llamada economía circular. Los cultivos son ecológicos, la energía fotovoltaica y el agua para riego es reciclada.

José Tomás i Galea

José Tomás i Galea

«Los internos, que están sujetos a estrictas normas de seguridad y control de obligado cumplimiento, se encargan del compostaje en una recopilación de residuos procedentes de los menús y, en ocasiones, de la cocina, mientras que los economatos modulares suministran los posos del café para fertilizante», desgrana el responsable de la iniciativa, al tiempo que precisa que «otro tanto hacen los jardineros con los residuos vegetales resultantes de las podas, de cuya quema se aprovechan las cenizas para enriquecer la tierra de cultivo».

Especies en peligro de extinción

Se da la circunstancia de que los presos, en su huerto, «han conseguido recuperar especies protegidas autóctonas en peligro de extinción, como las berenjenas ‘huevo de toro’ o totaneras y las habas de Cartagena», afirma el Gran Maestre. «Y el Kalanchoe, de extraordinarias propiedades anticancerígenas; aloe vera, ideal para el tratamiento de enfermedades cutáneas y cosmética y, en el apartado frutales los exquisitos albaricoques mirlo rojo, tan genuinamente murcianos que se desarrollan entre aromas de las especies polinizadoras como el tomillo rojo, romero, lavanda y una avenida llamada de los parrales flanqueada por cepas entutoradas de uva Monastrell, autóctona jumillana, donadas por la prestigiosa y laureada Bodegas Hijos de Juan Gil, que se cruza con la avenida de los jazmines procedentes de Jumilla», va enumerando, orgulloso del trabajo de los reclusos. Así, en el huerto del centro penitenciario han crecido albaricoques, pimientos y tomates, pero también esperanzas y semillas de reinserción.

Algunos de los frutos recolectados por los internos en el huerto de la cárcel.

Algunos de los frutos recolectados por los internos en el huerto de la cárcel.L.O.