El hospital subterráneo más grande del mundo se blinda ante una nueva guerra: «Es el lugar más seguro de todo Israel»

El hospital subterráneo más grande del mundo se blinda ante una nueva guerra: «Es el lugar más seguro de todo Israel»
Sara Gómez ArmasEnviada especial a Haifa  RTVE

«Es el lugar más seguro de todo Israel donde podemos estar», asevera Nadav, que esta madrugada ha visto nacer a su primer hijo, perfectamente sano, en el hospital subterráneo y fortificado más grande del mundo. Se trata del centro médico Rambam en la ciudad de Haifa, en el norte de Israel, blindado de nuevo ante otro conflicto regional.

Más de 60 bebés han nacido en este hospital trasladado bajo tierra, con capacidad para 8.000 pacientes en 60.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas subterráneas; dos para dar servicios médicos y una para recibir a las ambulancias y llevar a cabo el triaje. «Todo el proceso del parto y los cuidados del bebé son tan buenos como los que tendrían en el hospital arriba, pero sin preocuparnos de si suenan las sirenas o si estamos en peligro», explica este padre primerizo mientras su esposa se recupera del alumbramiento.

Desde el inicio de la contienda regional el pasado sábado 28 de febrero, con los ataques coordinados de Israel y EE.UU. contra el régimen de Irán y la posterior represalia, la dirección del hospital se afanó en habilitar de nuevo esta clínica subterránea en las tres plantas bajo suelo, que en tiempos de paz alojan el aparcamiento. «Comenzamos a primera hora de la mañana, en cuanto se produjeron los primeros ataques. En unas diez horas, todo el hospital era plenamente funcional en el subsuelo y todos los pacientes estaban reubicados en sus camas, organizados por especialidades», explica RTVE Noticias el portavoz del hospital, Nathaniel Ayzik.

 

No es la primera vez que el centro Rambam de Haifa -tercera ciudad de Israel y la principal del norte con unos 300.000 habitantes- activa su hospital subterráneo durante emergencias: ya lo hizo en la pandemia para aumentar la capacidad de atención médica; y en estado de conflicto, durante la Tercera Guerra de Líbano contra la milicia chií Hizbulá en otoño de 2024; y en la Guerra de los Doce Días contra Irán el pasado junio.

«El hospital está bastante preparado y hacemos frecuentes simulacros de evacuación de pacientes a las dependencias subterráneas. En cuanto se vio que la situación empeoraba, como ocurrió hace unas semanas, se vació el parking, se sacaron todos los vehículos y se comenzó a trasladar parte del equipamiento médico», cuenta a RTVE Noticias, Rebeca López, doctora española que trabaja en el departamento de radiodiagóstico del Rambam.

El hospital Rambam, el subterráneo más grande del mundo
El hospital Rambam, el subterráneo más grande del . Sara Gómez Armas

En estos momentos, las plantas del subsuelo albergan unos 900 pacientes, más de un centenar de ellos absorbidos de otros centros sanitarios del norte de Israel que no tienen refugios seguros. El Rambam subterráneo cuenta con 2.000 camas, unidades de oxígeno, cuatro quirófanos, una sala de maternidad y un centro de diálisis.

«Hay que adaptar un poco nuestro trabajo, pero la experiencia del covid nos enseñó cómo organizarnos aquí abajo. No son las condiciones ideales, pero sí son las más seguras para garantizar el tratamiento de los pacientes, y al mismo tiempo, cuando hay alertas, no hay que moverlos ni evacuar», señala esta doctora nacida en Madrid, que vive desde hace años en Haifa con su familia. Asegura que estos días hay menos tensión que durante la Guerra de los Doce Días, cuando los ataques eran más intensos y frecuentes.

Diseñado tras la Segunda Guerra de Líbano

Pero la idea del hospital subterráneo se remonta mucho antes, a la Segunda Guerra de Líbano en 2006, cuando Haifa fue atacada por primera vez intensamente con misiles por parte de Hizbulá, cuando Israel aún no contaba con el eficaz sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, explican desde la dirección del hospital, a cargo del doctor Michael Halberthal. Unos 70 misiles cayeron alrededor del hospital, haciendo temblar las paredes del edificio. No hubo víctimas, pero se dieron cuenta de que los pacientes no estaban a salvo. Implicó una inversión de 140 millones de dólares.

Las lecciones aprendidas en 2006 sirvieron para diseñar un protocolo de emergencia para múltiples escenarios, incluida una guerra química o biológica, aunque la que más habían ensayado en sus frecuentes simulacros son ataques con misiles y cohetes, el escenario más plausible en Haifa, que desde entre 2023 y 2024 padeció esta situación, en medio de las hostilidades del Ejército israelí y Hizbulá, en paralelo a la guerra de Gaza. Tras un frágil alto el fuego sellado en noviembre de 2024, que contemplaba el desarme de la milicia, el conflicto regional que comenzaron Israel y EE.UU. contra Irán hace una semana, pronto sumó nuevos actores, como Hizbulá, aliada del régimen de los ayatolás, que ha dirigido varios de sus ataques hacia Haifa sin lamentar víctimas.

El hospital Rambam, el subterráneo más grande del mundo
Ambulancias en el hospital subterráneo Rambam de Haifa. Sara Gómez Armas

En plan de contingencia, diseñado en 2012, permite trasladar el hospital a las plantas subterráneas en 72 horas: sacar los vehículos del aparcamiento, limpiar y desinfectar, bajar las camas y los equipos médicos, habilitar quirófanos, instalar duchas y retretes, y poner a funcionar los servicios de ventilación y purificación de aire. Pero debido a las tensiones de los últimos meses con Irán, que anticipaban un posible ataque y sus represalias, la dirección del hospital decidió adelantar esas tareas para que, en caso de emergencia, solo hubiera que mover a los pacientes, como ocurrió el 28 de febrero.

El ambiente en este hospital subterráneo es similar a cualquier otro. Salvo la falta de ventanas y los grandes números en las columnas y paredes que identificaban las plazas de garaje en las que ahora hay camas y camillas, todo lo demás luce como un hospital convencional. La gente está en calma, allí abajo ni siquiera se oyen las sirenas que se activan cuando la defensa aérea detecta proyectiles en la zona. Pero en Rambam del subsuelo dispone de suficiente electricidad, agua, oxígeno, alimentos y gas para ser autosuficiente durante varias semanas de guerra.

 

«Donde vamos a estar mejor que aquí. Tres plantas bajo el suelo, no hay misil que pueda alcanzarnos. Eso nos permite trabajar con tranquilidad y seguridad a los médicos; pero también que nuestros pacientes se sientan a salvo. Es una parte importante de su recuperación», asevera RTVE Noticias María, una ginecóloga del Rambam, que además está embarazada. «Si no estuviera en las dependencias subterráneas, no sé si podría trabajar, no sería sensato», afirma tocándose la barriga.

Este centro subterráneo alberga, además, la sala de mando de emergencias de Haifa. Decenas de pantallas monitorizan todos los accesos, incluido un helipuerto que permite el traslado de heridos graves de forma expedita, además de ofrecer datos constantemente actualizados sobre la capacidad del hospital e incluso un «teléfono rojo» para estar en comunicación directa con las autoridades militares y civiles.

Frente a la tranquilidad que se respira en casi todo el hospital subterráneo, un extremo de la planta -3 alberga una gran guardería, donde decenas de niños de Haifa —la mayoría hijos del personal del hospital— pasan el día entre juegos, completamente ajenos a las sirenas y alarmas que suenan con frecuencia al ras del suelo.