Caída, remontada y victoria al sprint: un heroico Pogacar conquista su primera Milán-San Remo

  • El ciclista esloveno suma su undécimo monumento tras su enésimo recital ciclista

  • Pogacar descolgó a Van der Poel en el Poggio y superó a Pidcock en meta en un ajustadísimo sprint

Pogacar gana en San Remo
Pogacar gana en San Remo AFP
Rubén Heras  RTVE

Tadej Pogacar (UAE) ha conquistado la Milán-San Remo 2026 en un nuevo espectáculo propio de su legendaria figura. El esloveno tuvo que superar una caída a 32 kilómetros de meta, tuvo que deshacerse de Van der Poel (Alpecin-Deceuninck) en la última subida al Poggio y tuvo que batir en un ajustadísimo sprint a Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5) en la meta de San Remo. Lo hizo todo para superar una de sus obsesiones, conseguir la Milán-San Remo, una de las pocas carreras que le faltaba en su palmarés.

Era su gran obsesión. No lo había ocultado. Ganar aquí, donde se había subido dos veces al podio en cinco participaciones, era uno de los grandes objetivos de la temporada para un Pogacar indestructible. «Con la caída pensaba que se habían acabado mis opciones», reconoció en meta el esloveno, que se coronó con visibles daños del costalazo sufrido en uno de los momentos clave de la carrera. ¿Quién podía pensar que conseguiría hacerlo de nuevo? Nunca duden de este ciclista.

Pero el esloveno no solo consiguió rehacerse con velocidad de una caída en el medio del pelotón que también terminó con Wout Van Aert (Team Visma | Lease a Bike) por los suelos. Pese a la revolución en la cabeza del grupo, Pogacar consiguió rehacerse y enlazar con la cabeza de carrera. ¿Pero cómo iba a conformarse con eso? Pogacar, insaciable, agitó la carrera y se marchó con Van der Poel y Pidcock. Sólo habían pasado diez kilómetros desde su caída. El trio consiguió una renta escueta, pero suficiente para luchar por el triunfo final ya en cabeza en la segunda ascensión a la Cipressa y con el Poggio por delante como memorable juez de la ‘Classicissima’.

La debacle de Van der Poel, el subidón de Pogacar

Van der Poel entró al relevo en la última subida al Poggio y Pogacar olfateó una debilidad que nadie había percibido en el gigante neerlandés. Tras un relevo, Pogacar cambió de nuevo el ritmo y descabalgó a Van der Poel. Aguantó Pidcock, que se marchó con el esloveno en busca de un Monumento inesperado para él. Pero ahí estaba el británico, firme y pegado a la rueda del campeón del mundo.

Apenas concedió un trío de tímidos relevos, suficientes para mantener la renta con los de atrás y llegar a la conclusión de la carrera con opciones, confiando en su punta de velocidad. Por detrás, tras la neutralización de Van der Poel, Van Aert disparó su última bala, pero no tuvo tiempo de alcanzar al dúo de cabeza.

Pogacar, con Pidcock abrochado a su rueda, encaró la Via Roma de San Remo vigilando a su rival, calculando cuál podría ser el momento exacto para alcanzar el éxito. Y se lanzó. Con todo. Pidcock se abrió y luchó por rebasarle. Pero el éxito fue una vez más para Tadej. El campeón del mundo apretó los dientes y ganó apenas por un tubular, levantando los brazos una vez rebasada la línea de meta, sabedor de que había conseguido su objetivo. Ya solo le queda un monumento por conquistar, la París Roubaix. Comienza la cuenta atrás para su nueva obsesión.