Arroyo se niega a echar del gobierno a Salinas y Sánchez del Álamo, complicando la posición de Vox en Cartagena

La alcaldesa mantiene su postura, lo que puede generar tensiones con los dos ediles de Abascal que deben mantener el «buen nombre de Vox»

López Pretel habla con Arroyo este miércoles durante el pleno extraordinario celebrado en el salón de plenos del Palacio Consistorial de Cartagena

López Pretel habla con Arroyo este miércoles durante el pleno extraordinario celebrado en el salón de plenos del Palacio Consistorial de Cartagena / Iván Urquízar / LMU

Según diversos estudios científicos Venecia se hunde aproximadamente entre 1 y 2 milímetros al año, haciendo posible incluso con el paso de los años su desaparición. Una situación de hundimiento parecida vive el gobierno de Noelia Arroyo en Cartagena con cada nuevo seísmo en Vox, aunque la ciudad italiana al igual que la alcaldesa cuenta con pilares de madera que la sostienen.

En el caso de Arroyo estos pilares, 14 para mantener el bastón de mando con seguridad, le han permitido sacar adelante con tranquilidad presupuestos y hasta el Plan General de Ordenación Urbana, en este caso con el voto favorable del PSOE también. Hasta hace a penas unas semanas el escenario, aunque con altibajos puntuales, era estable: diez concejales del Partido Popular y cuatro de Vox. Si bien la marcha de Diego Salinas de la formación de Abascal comenzó una marea que la salida de Sánchez del Álamo este miércoles amenaza con convertir en un peligroso tsunami que destroce más de un pilar.

La hasta el momento edil de Vox justificó su marcha afirmando que «la deriva del partido es absoluta y el trato que se le ha dado a los miembros es indigno», en una clara alusión a la reciente salida tanto de José Ángel Antelo como de Salinas.

Pero si hubo una clara beneficiaria de su marcha fue Sánchez del Álamo que pasó a ocupar su puesto en la Junta de Gobierno. Para poder votar en esta mesa era necesario que asumiera una concejalía de área, en este caso sumó las competencias de Nuevas Tecnologías, Administración Electrónica y Transparencia que le han supuesto un incremento salarial de 12.000 euros al año, más los casi 50.000 que ya percibía.

En ese momento, el portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel, exigió a Arroyo el cumplimiento del pacto de gobierno, lo que suponía recuperar para su partido el puesto en la junta y la vicealcaldía de Salinas. La regidora municipal lo hizo en horas.

Sin embargo, las últimas declaraciones de los dos nuevos ediles No Adscritos hacen que entre una nueva variable en juego, para la formación verde para mantener el gobierno ya no es solo necesario el cumplimiento del pacto, sino que deben preservar «buen nombre de Vox». Haciendo este hecho incompatible la presencia en el mismo ejecutivo de los dos leales a Abascal con la presencia de Salinas y Sánchez del Álamo.

Arroyo mantiene que su intención es no echar a nadie del ejecutivo, lo que podría generar tensiones con Vox, al tener estos que decidir entre irse por su propia voluntad del gobierno o seguir compartiendo bancada con los dos ediles que han abandonado el partido disparando a quemarropa a sus hasta entonces compañeros.

Según confirmaron diversas fuentes a esta redacción la alcaldesa mantuvo este miércoles varias reuniones con ambos bandos en las que mantuvo esta posición. «En el gobierno estamos trabajando bien, con el compromiso dentro del gobierno que se mantiene intacto. Yo no voy a echar a nadie. El PP va a mantener su palabra hasta el final, como hizo ya la pasada legislatura», aseguró este miércoles la primera edil. ¿Podrá aguantar Arroyo los 14 pilares?