Las rondas Norte y Sur se configuran como vías de evacuación, dejando de circular por el centro unos 10.000 vehículos, descongestionando otras como Juan Carlos I

Vista aérea de la Ronda Sur de evacuación, construidas tras el terremoto. / L.O.
María Brunswick
Sin quererlo, sin pretenderlo, Lorca se convirtió hace 15 años y por culpa de un terremoto, en escaparate del mundo entero. 2011 fue el año del terremoto, pero también un punto de inflexión que cambió Lorca para siempre. Esa transformación, fruto de un esfuerzo monumental de los lorquinos y de las distintas administraciones, que han llevado a configurar una ciudad que se ha renovado de arriba abajo.
La nueva Lorca es más moderna, más eficiente y mejor conectada. El terremoto puso de manifiesto los graves problemas de movilidad que presentaba la ciudad. Las dificultades de evacuación de los barrios altos, prácticamente con obligado acceso por el casco antiguo, y calles empinadas y estrechas por las que era imposible que se adentraran los vehículos de emergencias, llevaron a configurar la Ronda Norte. Una vía de evacuación que libera de tránsito de vehículos el centro y casco antiguo de la ciudad, y que permite la conectividad entre los barrios de San Juan, Santa MaríaSan Pedro, Ramblilla de San Lázaro y El Calvario.
Una avenida, la de Juan Carlos I, arteria principal de la ciudad, impracticable aquella tarde del terremoto, llevó a acelerar la configuración de la Ronda Central de Evacuación, la también llamada Ronda Sur. De esta forma, la ciudad ha quedado ‘abrazada’ por dos circunvalaciones que permiten no solo recortar el tiempo de respuesta -en caso de necesidad- de los vehículos de emergencias, sino que han dejado de circular por el centro unos 10.000 coches cada día, descongestionando vías como Juan Carlos I, pero también Lope Gisbert, Jerónimo Santa Fe, Adolfo Suárez y Pérez Casas.
El Palacio de Ferias y Congresos es un icono que ha transformado la fisionomía de Santa Quiteria
Desapareció el Puente Tocinos, y en su lugar se construyó una inmensa rotonda, que permite un acceso cómodo al que se ha convertido en un icono que ha transformado la fisionomía del barrio de Santa Quiteria, el Palacio de Ferias y Congresos Alcalde Francisco Jódar Alonso, que integra el Auditorio Margarita Lozano. Una infraestructura versátil, capaz de acoger acontecimientos multitudinarios de diversa índole, y que se convirtió durante el ‘apagón’ en un ‘pulmón’ de emergencia. En su interior, se habilitaron hasta casi medio centenar de puntos de asistencia para personas que necesitaban mantener activos sus aparatos de suministro de oxígeno para respiración asistida, con el grupo electrógeno que permaneció abierto hasta la medianoche.
Su amplio aparcamiento subterráneo y patio central, con rampas de acceso y montacargas, lo convirtieron, tras la Dana de Valencia, en lugar de recepción de la ayuda humanitaria que se hizo llegar a los valencianos. Una respuesta al caudal de solidaridad que llegó desde Valencia, tanto en los terremotos de 2011, como en las inundaciones de 2012. El contingente de ayuda fue acompañado de la presencia del alcalde, Fulgencio Gil Jódar, y de técnicos municipales, que aportaron la experiencia municipal en la gestión de ayudas y reconstrucción tras el terremoto y la inundación vividos en Lorca.
A esta gran infraestructura de ferias y congresos, se suman el Recinto Ferial del Huerto de la Rueda, que vive una transformación constante, como también ocurría con el cercano Complejo Deportivo Felipe VI, unas instalaciones cada vez más eficientes y sostenibles. La Ronda Sur se ha convertido en un catalizador que impulsa el crecimiento a lo largo de su configuración, proyectándose nuevas áreas residenciales en la zona de Tercia. Un dinamismo urbanístico que está experimentando un fuerte impulso en la zona de ‘El Gato’, junto a la nueva Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, la Escuela de Música y Artes Plásticas, el Centro de Salud de Sutullena, el Centro de Salud Mental y el Centro Infantil Municipal.
La Ronda Sur continúa paralela a la ciudad desde la N-340, en las inmediaciones del barrio de Apolonia, hasta la rotonda con la RM-11, que une Lorca con Águilas, pero también a esa confluencia llegan los vehículos que acceden a la ciudad por los barrios de San Antonio y La Viña desde la A7. La construcción del paso inferior de San Antonio ha supuesto una importante descongestión de la circulación en esa zona. La conexión entre la Autovía del Mediterráneo y la de Águilas agiliza el tránsito, sobre todo, de camiones de la huerta lorquina y aguileña que se dirigen a surtir las despensas de media Europa.
Las obras de regeneración urbana han permitido mejorar la conectividad entre barrios
Pero el terremoto no se dejó sentir únicamente en la superficie. El subsuelo se resquebrajó y, con él, redes de alcantarillado, pluviales, agua potable, canalizaciones eléctricas, de telefonía… Una renovación integral que se acometió con la transformación de los barrios de La Viña, Alfonso X el Sabio, San José, San Fernando, San Diego, Barrios Altos, Apolonia, Los Ángeles, San Cristóbal, Santa Quiteria, Juan Carlos I, Alameda de Cervantes, Cristo Rey-La Salud, Avenida de Europa, Santa Clara, San Antonio y Jerónimo Santa Fe, con una inversión millonaria. Esta transformación urbanística ha permitido mejorar la conectividad entre barrios y la vida de sus ciudadanos.
La fisionomía de la ciudad cambió con la demolición de 1.798 viviendas por los daños del terremoto, y la reconstrucción de 65 bloques de pisos y un centenar de casas unifamiliares. Viviendas que han incorporado ascensores, aparcamientos, trasteros, eficiencia energética… de las que carecían en su mayoría, y que se empezaron a adaptar a las recomendaciones contra seísmos, para evitar las situaciones que se repitieron durante los terremotos, entre ellas, «de la estructura, evitar los pilares cortos (enanos) en las plantas bajas y semisótanos», como ponía de manifiesto la jefa de Planeamiento Municipal, la arquitecta María del Sagrado Corazón García Martínez.
La ciudad, aseguraba el alcalde, Fulgencio Gil Jódar, «se ha reinventado de arriba abajo, convirtiéndose en un polo turístico y cultural, con una dinamización sin precedentes que abarca no solo las fechas claves del calendario, como pueden ser la Semana Santa, Navidad, Fiestas de San Clemente o Feria de Septiembre, sino todo el año. Reforzándose con una agenda de acontecimientos que se suceden todos los fines de semana, y que se anuncian con suficiente antelación, para que lorquinos y visitantes proyecten su tiempo de ocio y tiempo libre, y recorridos a Lorca«.
Se ha recuperado todo el patrimonio cultural dañado
El proceso de recuperación del patrimonio cultural de la ciudad ha sido innovador, al carecer de antecedentes similares tras una catástrofe en bienes culturales. Se ha recuperado la práctica totalidad del patrimonio cultural dañado. El alcalde, Fulgencio Gil Jódar, destacaba la «coordinación entre instituciones que ha sido extraordinaria, con un seguimiento del Plan Director pormenorizado, para lograr la ejecución de las intervenciones programadas». Se refiere al Plan Director para la Recuperación del Patrimonio Cultural de Lorca, promovido por el Ministerio de Cultura tras el terremoto, como herramienta de coordinación entre el Instituto de Patrimonio Cultural, la Dirección General de Bienes Culturales de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Lorca y el Obispado de Cartagena.
Un documento que reflejaba el grado de afección de los bienes culturales, cuantificaba las inversiones y el programa de actuación para su recuperación, priorizando la rehabilitación según su grado de catalogación y su repercusión en la sociedad lorquina. La gestión ha tenido repercusión internacional, al ser el seísmo de Lorca una catástrofe natural en un contexto, donde el terremoto de L`Aquila de 2009 supuso un precedente inmediato en la gestión de restauración de los bienes culturales en la Unión Europea.
Los de México, de 2017, también proporcionaron otro modelo de gestión en un país con devastadores eventos sísmicos en su historia. Del análisis comparado, se obtuvieron conclusiones para las futuras actuaciones de gestión para la recuperación del patrimonio cultural tras un terremoto.
Se han recuperado todos los monumentos afectados por el terremoto, pero también en el desarrollo del plan se han realizado actuaciones arqueológicas que han puesto en valor los hallazgos producidos. «Ha sido un proceso innovador al carecer de antecedentes similares tras una catástrofe en bienes culturales, lo que llevó a obtener durante el proceso importantes distinciones y galardones», añadía el alcalde. El programa ‘Abierto por restauración’, del Ayuntamiento de Lorca, fue reconocido con el Premio Excelencias 2012 en Fitur. El Plan Director recibió el Premio Nacional de Restauración y Conservación del año 2014. Y la restauración de la Capilla del Rosario, el de arquitectura regional en 2015.
El arquitecto Juan de Dios de la Hoz, en 2016, recibía el Premio Europa Nostra, entre otros, por la restauración de seis iglesias de Lorca (San Patricio, San José, San Mateo, Santiago, el Carmen, y el antiguo convento de San Francisco). «Ahora estamos inmersos en la recuperación del casco antiguo de la ciudad que contempla la reedificación de un centenar de solares vacíos, con viviendas para jóvenes, y proyectos para poner en valor la vieja Cárcel y la zona de los depósitos de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla de Santa María«, concluía Gil Jódar.