Santoral del día 8 de noviembre

Santoral católico

Santa Isabel de la Trinidad.
  • Santos Cuatro Coronados (s. IV), mártires.[20]
    • Claudio, Nicóstrato, Semproniano y Castorio fueron escultores cristianos de Panonia que, según la tradición, se negaron a realizar una estatua del dios Esculapio. Fueron condenados durante la persecución de Diocleciano y murieron mártires.
  • San Adeodato I (f. 618), papa.[20]
    • Pontífice romano, también conocido como Deusdedit. Fue elegido papa en 615 y gobernó la Iglesia durante un período marcado por controversias doctrinales y graves calamidades en Roma.
  • San Claro de Tours, presbítero.
    • Presbítero vinculado a la Iglesia de Tours, en la Galia, venerado por su vida religiosa y su servicio a la comunidad cristiana.
  • San Godofredo de Amiens (f. 1115), obispo.
    • Obispo de Amiens, en Francia, conocido por su austeridad y por promover la reforma de la vida eclesiástica. Murió en 1115.
  • San Wilehado de Brema (f. 789), obispo.
    • Misionero anglosajón que evangelizó territorios de Frisia y Sajonia. Fue el primer obispo de Bremen y desarrolló su misión entre las poblaciones del norte de Europa.
  • Santa Isabel de la Trinidad (f. 1906), virgen.
    • Religiosa carmelita descalza francesa, reconocida por su profunda espiritualidad centrada en la inhabitación de la Santísima Trinidad. Murió en Dijon en 1906 y fue canonizada por el papa Francisco en 2016.
  • Beato Isaías Boner (f. 1471), presbítero.
    • Religioso agustino polaco vinculado a Cracovia, donde desarrolló su actividad sacerdotal, académica y pastoral. Fue reconocido por su vida de oración y dedicación religiosa.
  • Beato Juan Duns Escoto (f. 1308), presbítero.[21]
    • Teólogo y filósofo franciscano escocés, conocido como «Doctor Sutil». Destacó por su defensa de la Inmaculada Concepción de María y por su influencia en la teología medieval. Murió en Colonia el 8 de noviembre de 1308.
  • Beata María Crucificada Satellico (f. 1745), virgen.[22]
    • Religiosa clarisa italiana nacida en Venecia en 1706. Vivió en el monasterio de Ostra Vetere, donde fue abadesa y desarrolló una intensa vida contemplativa centrada en Cristo crucificado, la Eucaristía y la Virgen María.