San Carlos Borromeo, obispo.[27][28] Cardenal y arzobispo de Milán que participó activamente en la aplicación de las reformas del Concilio de Trento, promovió sínodos y seminarios y desarrolló una intensa labor pastoral.
Santos Vital y Agrícola de Bolonia, mártires.[27] Mártires venerados en Bolonia. Vital, inicialmente esclavo de Agrícola, compartió posteriormente con él el martirio por la fe cristiana.
Santos Nicandro y Ermete de Mira, mártires.[27] Nicandro, obispo, y Ermete, presbítero, sufrieron el martirio en Mira de Licia, en el territorio de la actual Turquía.
San Pierio de Alejandría, presbítero.[27] Sacerdote de Alejandría destacado por su conocimiento de las Escrituras, su enseñanza, su vida austera y su dedicación a la comunidad cristiana.
San Amancio de Rodez, obispo.[27] Considerado por la tradición uno de los primeros obispos de Rodez, en la antigua Aquitania, actual Francia.
San Perpetuo de Maastrich, obispo.[27] Obispo de Maastricht, venerado entre los antiguos pastores de aquella Iglesia.
Santa Modesta de Tréveris, abadesa.[27] Primera abadesa del monasterio de Öhren, en Tréveris, y amiga espiritual de santa Gertrudis de Nivelles.
San Emerico de Hungría.[27] Hijo del rey san Esteban I de Hungría, educado en la fe cristiana y muerto a temprana edad.
Beata Elena Enselmini, virgen.[27] Religiosa clarisa italiana que vivió en Padua y soportó durante años graves enfermedades con una intensa vida de oración.
San Félix de Valois, religioso.[27] Eremita francés tradicionalmente considerado, junto con san Juan de Mata, fundador de la Orden de la Santísima Trinidad para la redención de cautivos.
Beata Francisca de Amboise, religiosa.[27] Duquesa de Bretaña que, después de enviudar, promovió la fundación de un monasterio carmelita y posteriormente abrazó la vida religiosa.