San Frumencio de Etiopía, obispo.[23] Obispo y misionero del siglo IV, considerado uno de los principales evangelizadores de Etiopía y consagrado obispo por san Atanasio de Alejandría.
San Trásea de Esmirna, obispo y mártir.[23] Obispo de Eumenia, en Frigia, que sufrió el martirio en Esmirna durante el siglo II.
Santos Vicente, Sabina y Cristeta, mártires.[23] Hermanos venerados como mártires en Ávila, donde la tradición sitúa su muerte durante las persecuciones contra los cristianos.
San Namancio de Arvernia, obispo.[23] Obispo de Clermont, en la antigua región de Arvernia, recordado por su actividad pastoral durante el siglo V.
San Gaudioso de Nápoles, obispo.[23] Obispo norteafricano que, tras sufrir persecución y destierro, se estableció en Nápoles, donde desarrolló su actividad religiosa.
San Oterano de Iona, monje.[23] Monje irlandés vinculado a san Columba y a la comunidad monástica de Iona, en Escocia.
San Bartolomé de Bregantia, obispo.[23] Religioso dominico portugués que llegó a ser obispo de Braga y destacó por su predicación y actividad pastoral.
Beata María de la Encarnación Rosal, virgen.[23][24] Religiosa guatemalteca de la Orden de los Bethlemitas que impulsó la reforma de su congregación y promovió la educación y la asistencia a personas necesitadas. Fue beatificada por san Juan Pablo II en 1997.