Las dos partes, Duino y Cortadone, acordaron una garantía en favor de la empresa participada por Francisco Belmonte, y que quedó inscrita en el Registro Mercantil.
Duino Inversiones recuperará el 50 por 100 de las acciones del Cartagena si la empresa que adquirió el club albinegro, Cortadone Inversiones SL, no satisface el próximo 15 de junio de 2027 la cifra de 2,9 millones de euros, de acuerdo a la nota del Registro Mercantil a la que ha tenido acceso Onda Regional, y que recoge expresamente la inscripción de dicha pignoración acordada por las partes cuando se produjo el cambio de propiedad.
Alejandro Arribas compró el Cartagena por una cifra de 4,9 millones de euros, estableciendo el siguiente calendario de pagos: 1,6 millones, que pagó en el momento de la compra. Luego, 400.000 euros, que debía abonar con fecha límite el 31 de marzo de 2026. Esa cantidad no fue satisfecha. Y queda un último plazo, donde aparece la cantidad más gorda de la operación, 2,9 millones de euros. Las dos partes, Duino Inversiones (con Fernando Carreño y Francisco Belmonte como socios) y Cortadone Inversiones SL, establecieron una prenda como garantía de pago, el 50 por 100 de las acciones del Cartagena. Fue la garantía ofrecida por la parte compradora.
El presidente actual del Cartagena, además de los 1,6 millones de euros que abonó como primera parte de la adquisición de la entidad albinegra, aportó 500.000 euros que permitieron el saldo de diferentes deudas, y de forma singular, pagar las cantidades exigidas para que el club pudiera ser inscrito para competir en Primera RFEF. Y aquel dinero fue esencial. De no haberlo puesto Arribas, el Cartagena no habría podido siquiera jugar sus partidos en la categoría.
Las nóminas impagadas
Los problemas económicos han sido constantes desde que llegó al club la empresa Cortadone Inversiones. Ya el año pasado juntó dos nóminas impagadas, la de enero y febrero; y en marzo, gracias a un préstamo, pudo frenar la hemorragia, evitando que los futbolistas pudieran pedir la resolución de su contrato por la acumulación de tres nóminas no satisfechas. Esta temporada también han surgido problemas. De momento, la entidad solo ha podido pagar la nómina de agosto, quedando sin atender la de septiembre. Y octubre está terminando. La preocupación ya ha sido verbalizada por miembros de la plantilla. Lo hicieron tras el partido de este domingo en la Ciudad Deportiva del Villarreal.
¿Por qué el Cartagena no recurre al concurso de acreedores?
Alejandro Arribas es renuente a buscar una solución que le ofrece la legislación mercantil: conducir al Cartagena al concurso de acreedores. Un recurso que ya usó la entidad albinegra en la anterior etapa, cuando Francisco Belmonte oficiaba de presidente, que no propietario, del club. La deuda entonces era de 5’9 millones de euros (dos de ellos a Hacienda y Seguridad Social), y con la aplicación de una quita que llegó al 70 por 100 en algunos casos, el pasivo se redujo de forma muy clara, hasta quedar en 2’4 millones. Pero ahora el dirigente principal del Cartagena no se inclina por transitar esa vía. El club podría ir a concurso, sí. Pero Arribas perdería el gobierno, pasando a manos de un administrador concursal, que dado el volumen de pasivo total (más de 13 millones de euros) y la capacidad de ingresos, limitada, podría verse obligado a tomar decisiones drásticas. Arribas prefiere seguir en medio de la tormenta, por muy fuertes que suenen los rayos, golpee la lluvia y azote el viento, a dejar el control del club a un tercero desconocido. Mientras tanto, busca afanosamente un compañero de viaje, con la expectativa de que el ascenso a Segunda División en junio apague todos los incendios.