Secuestran a un hombre, le dan una paliza, lo acuchillan y lo intentan quemar vivo en Molina de Segura

La Policía libera a la víctima y detiene a los tres sospechosos tras huir el supuesto cabecilla, ‘El Vaca’, por los tejados

El perjudicado contó que le golpearon con una barra metálica, le rociaron con alcohol y le arrancaron cabellos

Agentes de la Policía Nacional, durante una operación (FOTO DE ARCHIVO).

Agentes de la Policía Nacional, durante una operación (FOTO DE ARCHIVO). / L. O.

Ana Lucas  LA OPINIÓN

La Policía Nacional ha detenido a un molinense de 46 años de edad, un alicantino de 36 y un murciano también de 36 por secuestrar a un hombre en un salón de juegos de Alguazas, retenerlo todo un fin de semana en una vivienda de Molina de Segura, darle una paliza, acuchillarlo e intentar quemarlo vivo por una deuda de droga, informan fuentes cercanas al caso.

La liberación de la víctima, un varón nacido hace 43 años en Molina de Segura, se produjo el pasado lunes, de madrugada, y en la misma participaron hasta once miembros del Cuerpo Nacional de Policía, en concreto destinados al Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de Molina de Segura.

Grabaron en vídeo las vejaciones

Fue un testigo el que se plantó en Comisaría para contar que tenía conocimiento de que había una persona retenida contra su voluntad en un piso de la ciudad, en concreto en la calle Gran Vía. Este testigo ya dijo entonces que se trataba de un toxicómano que tenía una deuda de droga con sus captores. «Le han pinchado con un cuchillo y le han quemado», contó este hombre a la Policía. Ante la gravedad de lo que estaba relatando, se puso en marcha el operativo policial. La prioridad: salvar la vida de la víctima, liberarla.

Al llegar al piso en cuestión, los agentes vieron que del mismo salía un varón que no solo corroboró lo que había dicho el primer denunciante, sino que aportó vídeos de las agresiones que estaba sufriendo la víctima. Vídeos que él tenía en su móvil porque, tal y como manifestó, se los había mandado el que sería el presunto cabecilla de los captores: un individuo apodado ‘El Vaca’.

Un reguero de dosis de cocaína

Al ver las imágenes de lo que estaba pasando dentro del piso, los policías solicitaron refuerzos y, mientras esperaban a sus compañeros, vieron cómo un sujeto salía por la terraza del domicilio donde estaría retenida la víctima y procedía a saltar por los tejados. Uno de los agentes accedió, de igual modo, al tejado e interceptó a este sospechoso, ya agazapado. Se trataba de ‘El Vaca’. Además, en su huida había dejado un reguero de dosis de cocaína.

Mientras, otros efectivos entraban al piso, hallaban a dos individuos (el molinense y el murciano que acabaron detenidos) y descubrían que, en una de las habitaciones, había un varón tendido, en mal estado, con quemaduras por varias zonas de su cuerpo. Se trataba de la víctima, que aún estaba consciente y, pese a todo, pudo verbalizar qué había pasado.

Este hombre, nacido y residente en Molina, contó que ‘El Vaca’ y dos sujetos a los que no conocía lo interceptaron el viernes anterior, cuando él estaba en unos recreativos de la vecina localidad de Alguazas, le pegaron y lo metieron a la fuerza en un vehículo, en el cual lo llevaron a ese lugar, del que los investigadores sospechan que se trata de un narcopiso. Admitió que tenía una deuda de droga y que, cuando lo secuestraron, sus captores le quitaron la tarjeta del banco. Mientras empezó su calvario.

Habría más atacantes

El hombre, como pudo, refirió haber sufrido palizas y vejaciones brutales: detalló que le rociaron con alcohol y le pegaron fuego, que le daban puñetazos y le arreaban con una barra de metal. No solo los individuos que la Policía localizó: había otros dos, un español y un varón del que solo sabía que era de origen magrebí, por su apariencia.

El afectado fue trasladado al Hospital de Molina de Segura, para recibir asistencia sanitaria urgente. Los agentes procedieron al arresto de ‘El Vaca’ y de los otros dos sujetos que estaban en el piso. En la casa, donde la higiene brillaba por su ausencia, los policías hallaron la ropa de la víctima, calcinada; una botella de alcohol medicinal y la barra metálica en cuestión. Además, en el suelo había pelos arrancados: el afectado dijo que eran suyos, que se los extirparon salvajemente con las manos.