El sonido de la música, el olor de la pólvora, las calles llenas de vida, los reencuentros, las risas y la emoción de volver a vivir nuestras tradiciones…
Es el momento de disfrutar, de compartir, de sentir el orgullo de nuestro barrio y de crear recuerdos que nos acompañarán para siempre.
Que nadie se quede sin vivirlas.