-
Argentina sella su pase a dieciseisavos tras derrotar a Austria (2-0) con un doblete de Messi
-
El ’10’ argentino se convierte en el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 18 tantos
Si hace exactamente 40 años Diego Armando Maradona era elevado a los cielos por aquel doblete irrepetible contra Inglaterra, ‘mano de dios’ y ‘gol del siglo’ nada menos, este lunes su heredero, Leo Messi, ha escrito (una y mil veces más) su nombre en la historia del fútbol. El ’10’ albiceleste lideró la victoria de su equipo sobre Austria (2-0) también con un doblete que le coloca como máximo goleador de la historia de los Mundiales, superando a Klose con 18 tantos.
Hace cuarenta años fueron los cuartos de final del Mundial ’86 en el estadio Azteca. Hoy, en el abarrotado estadio de los Dallas Cowboys, Argentina aún se encuentra en la primera fase, pero ha dejado cerrado su pase a las eliminatorias poniendo la primera piedra para revalidar su Mundial y bordar su cuarta estrella.
Sólido el equipo de Scaloni en este Mundial, ha tumbado a una competitiva Austria que no pudo parar a la gran estrella mundial. Leo Messi (a dos días de cumplir 39 años) sigue siendo el rey. Con cinco goles ya en este torneo, todos los marcados por Argentina, es la referencia absoluta y, por momentos, sigue siendo imparable.
Lo es, hasta en momentos como el de su primer gol a Austria, una jugada registrada del ’10’. Le hemos visto infinidad de veces anotar así, aunque pocas veces le habíamos visto tan emocionado en la celebración. Gol histórico y momento emocionante en la vida de ‘Lio’, como le dice una afición enfervorecida que, en gran parte, hace tiempo sitúa por encima de Maradona, al que emuló una vez más con un doblete en su honor 40 años después.
Del penalti fallado al doblete
No empezó bien, sin embargo, el partido para un Leo Messi que dispuso de su primera oportunidad de batir el récord de goles mundiales a los ocho minutos de juego, cuando lanzó un penalti cometido por Posch a Lautaro Martínez, de nuevo referencia en punta de Scaloni. Messi apuró tanto su disparo desde los once metros que se marchó fuera y, dentro de los récords infinitos que posee, figura como el que más penaltis ha tirado en los Mundiales (7) y el que más ha fallado (3).
Golpe moral para el capitán albiceleste y para una Argentina algo acelerada de inicio y que se encontró con una Austria bien plantada, liderada atrás por un seguro Alaba y arriba por un omnipresente Sabitzer. El combinado de Rangnick dificultó mucho la circulación de balón argentina, pero no pudo evitar el tanto de Messi. El ’10’ entró por el centro, recibió de McAllister y batió a Schlager. Y la locura se trasladó a una grada entregada.
No se entregó nunca Austria, que plantó cara y dispuso de sus oportunidades, con un juego ordenado con sus cinco centrocampistas y Gregoritsch en punta. La tuvo con un cabezazo suyo y con una falta de Sabitzer que exigió una palomita del ‘Dibu’ Martínez, pero no terminó de lograr el empate y Argentina, para redondear un día inolvidable, cerró el choque con un nuevo tanto de Messi en el minuto 95′. Todo el equipo, banquillo incluido, corrió para abrazarse a la ‘pulga’, el faro que ilumina como nunca a toda Argentina.

