Francia acoge una cumbre del G7 supeditada a los conflictos en Ucrania y Oriente Medio

  • La cita contará con la visita de Zelenski y de cuatro países árabes para abordar las guerras

  • Macron busca cumplir con las expectativas de Trump, con el que mantuvo roces en el anterior encuentro del grupo

Francia acoge una cumbre del G7 supeditada a los conflictos en Ucrania y Oriente Medio
Cormoranes vuelan junto a las banderas de los países miembros del G7 en Evian, en el centro-este de Francia Fabrice Coffrini / AFP
Álex Mateos  rtve

El Grupo de los Siete (G7) inicia este lunes su tradicional cumbre anual en la ciudad francesa de Evian. El encuentro, que se extenderá hasta el miércoles, abordará como temas principales los conflictos armados en Oriente Medio y Ucrania, y será la primera vez que los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido se reúnan desde el estallido de la guerra en Irán. Se espera que esta cita coincida con la firma de un acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra más de tres meses después.

Francia, país anfitrión, ha elaborado una agenda destinada a «proyectar unidad» y a cumplir las expectativas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuya presencia se había puesto en duda debido a las tensiones con sus aliados europeos.

También acudirán socios invitados como Brasil, Corea del Sur, India, Kenia y Egipto, además de países implicados directamente en los conflictos, como Catar, Emiratos Árabes Unidos y Ucrania. La Unión Europea también estará representada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

¿Qué es el G7?

El Grupo de los Siete, formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, fue fundado en 1973 con el objetivo de hacer frente a los desafíos económicos y geopolíticos mediante «amplios consensos». A diferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el G7 no es una institución formal, sino una asociación intergubernamental. Sus miembros son los mayores actores locales por su importancia política, económica y militar. Juntos representan más del 50% de la riqueza neta mundial y más del 40% del producto interior bruto internacional. La Unión Europea es considerada miembro de facto.

En 1998, Rusia se unió a esta asociación, que pasó a llamarse G8. Sin embargo, en 2014, tras la anexión de la península de Crimea, territorio en disputa entre Rusia y Ucrania, los 7 miembros originales aplicaron sanciones económicas y decidieron su exclusión.

La no inclusión de países como China se explica por los contextos históricos: en el momento de su creación, los grupos que formaban el G7 eran los países más poderosos y buscaban una alianza para que los países no comunistas abordaran asuntos macroeconómicos. De hecho, Rusia solo fue admitida una vez caída la Unión Soviética. Cincuenta años después, el orden mundial ha cambiado y han emergido nuevas potencias, y muchos expertos señalan que el G7 tiene cada vez menos peso en la economía internacional. China, la segunda potencia mundial, nunca ha mostrado interés en formar parte de esta agrupación y, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025, la cohesión del grupo se ha deteriorado.

Los asuntos que copan esta cumbre

El presidente francés, Emmanuel Macron, adelantó esta semana que este encuentro estaría marcado por tres momentos clave: el lunes, una cena restringida de los líderes del G7; el martes, una sesión por la mañana centrada en Ucrania, con la participación del presidente Volodímir Zelenski; y una comida con los países de Oriente Medio.

Esta cumbre será, además, el primer encuentro transatlántico desde que Estados Unidos e Israel iniciasen su contienda bélica contra Irán el pasado 28 de febrero. A los siete principales países se unirán Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Catar para mantener una serie de conversaciones centradas en la violencia en Oriente Medio.

También estaba invitado el príncipe heredero y primer ministro de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, pero el pasado jueves la agencia saudí SPA informó que no participaría en la sesión. Según explicaban, Bin Salmán había enviado una carta agradeciendo a Macron por «su amable invitación», pero se disculpaba por no poder asistir por compromisos previos.

Europa, Canadá y Japón se han posicionado en contra desde el comienzo de este conflicto, e insisten en un urgente desbloqueo del estrecho de Ormuz para evitar la escalada de precios del combustible internacional.

 

«Estamos muy cerca de un acuerdo que traerá la paz a la región, incluyendo el Líbano, y todas las partes deben deponer las armas», decía Trump este domingo en sus redes sociales poco después de que Israel atacara al bastión de Hizbulá en Beirut en un momento crítico para las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Un ataque que, según ha dicho, «no se debería haber producido». «No debería haber más ataques de Israel en ningún lugar del Líbano, pero tampoco debería haber más ataques de ningún otro grupo, incluyendo Hezbolá, contra Israel. Este podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa. ¡No la echemos a perder!», añadía el presidente estadounidense.

Sin embargo, Irán ya ha respondido al ataque a Beirut y ha advertido de una respuesta «inminente». Con todo, el líder de la Casa Blanca parece estar dispuesto a viajar a Evian con el asunto iraní cerrado, algo que cambiaría sustancialmente el estado de ánimo del estadounidense durante la cumbre.

Sus socios del G7 pretenden asegurarse de que EE.UU. se mantiene firme en su desescalada de violencia, con la reapertura de Ormuz como imperativo.

Y en este contexto, Trump mantendrá reuniones bilaterales en los márgenes de la cumbre con los líderes de Francia, Egipto, la India, Catar y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Pero no con Volodímir Zelenski.

El presidente ucraniano llamó este domingo al presidente de EE.UU. para felicitarle por su cumpleaños vía telefónica y planteó la necesidad de buscar la paz para Ucrania en el marco de la reunión de trabajo colectiva que tienen agendada el martes los países del G7. «Discutiremos más a fondo en nuestra reunión durante la cumbre del G7. Tenemos algunas buenas ideas que pueden ayudar a avanzar hacia la paz y a proteger vidas». dijo.

Ucrania, la guerra que no termina

La presencia de Zelenski el martes por la mañana se enmarca dentro de un proceso de presión hacia Europa para que desempeñe un papel relevante en la llegada de la paz a Ucrania, cuyas negociaciones se han estancado. En las últimas semanas, tanto el mandatario ucraniano como el presidente de Rusia, Vladimir Putin, han asegurado que el conflicto con Irán ha desviado la atención de la Administración Trump.

El G7 pretende aprovechar los encuentros para convencer a Washington de que, hasta ahora, sus propuestas han sido demasiado favorables para Moscú, como cuando exigió a Kiev que cediese a Rusia toda la región del Donbás. Además, los europeos buscan mostrar su predisposición a dialogar con Rusia, el bando que, según ellos, es el que está bloqueando el proceso. El objetivo principal de las potencias mundiales pasa por: implicar a Estados Unidos en la causa y convencerle de que apoye a Zelenski y su oferta de dialogar directamente con Putin.

 

Mientras tanto, la situación en el campo de batalla ha cambiado, y los drones ucranianos han alcanzado objetivos cada vez más profundos dentro del territorio ruso para interrumpir líneas de suministro y dañar infraestructuras energéticas.

Evitar los desequilibrios económicos globales

Desde la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, la tendencia económica global es la de la disparidad de los saldos de importaciones y exportaciones entre los países. Francia plantea un problema internacional de tres aristas: China produce en exceso, EE.UU. consume en exceso y Europa invierte muy poco. Uno de los objetivos de esta cumbre será la corrección de estos desequilibrios económicos.

En el caso del país asiático, su superávit ha aumentado desde la pandemia hasta alcanzar los 735.000 millones de dólares, potenciado por un auge de las exportaciones. El mercado estadounidense, sin embargo, vive el caso opuesto: se sostiene mediante la entrada de capital extranjero, lo que provoca que los políticos recurran a aranceles para reducir los déficits. La realidad de Europa también es distinta: inversión interna débil, especialmente en el ámbito tecnológico, y elevados niveles de ahorro que limitan la demanda interna.

«China debe ser más justa con las ayudas a empresas y estimular su consumo interno; Estados Unidos debe entender que los aranceles son una mala idea; y los europeos deben avanzar más rápido en inversión», explicó el miércoles Macron.

 

Redes sociales y el futuro de la Inteligencia Artificial

El reencuentro del G7 también tendrá tiempo para reunirse con los directores y fundadores de diversas empresas de desarrollo de Inteligencia Artificial (IA) como OpenAI (Sam Altman), Anthropic (Dario Amodei), Mistral AI (Arthur Mensch), Cohere (Aidan Gomez) y Black Forest Lab (Robin Rombach).

Junto a estas personalidades, los líderes de las potencias mundiales debatirán sobre el futuro de la IA y la protección de la infancia en las redes sociales, una temática que preocupa mucho a la Unión Europea. El pasado 12 de mayo, Ursula von der Leyen propuso limitar el acceso de los niños a las redes sociales a nivel continental y establecer una edad mínima de acceso, unas medidas que muchos países europeos, incluyendo España, están dispuestos a implantar. El propio Macron es uno de los principales abanderados de esta causa, y está impulsando una legislación para prohibir las redes sociales a los menores de 15 años en Francia.

La agenda de la cumbre de Évian incluirá además negociaciones sobre minerales críticos (clave para la soberanía económica), la aceleración de la investigación contra el cáncer, y nuevas modalidades de solidaridad internacional.

Francia, país anfitrión, busca no enfadar a Trump

Varias organizaciones no gubernamentales han criticado a Macron por un comportamiento pusilánime para no provocar el enfado del estadounidense. De hecho, el inicio de la cumbre estaba previsto en principio para el domingo 14 de junio, día del 80.º cumpleaños del republicano, pero se ha aplazado al lunes para que Trump pueda celebrar su aniversario organizando un flamante evento de artes marciales mixtas (MMA) en la Casa Blanca.

El año pasado, el magnate abandonó anticipadamente la Cumbre del G7, que tuvo lugar en Canadá, para monitorear el conflicto entre Irán e Israel. Esta salida prematura del representante de Estados Unidos en el encuentro vino acompañada de tensiones entre Macron y Trump. El primero alegó que el estadounidense había partido para buscar un alto el fuego entre Irán e Israel, algo que Trump desmintió: «No me voy por buscar un alto el fuego, eso lo dijo Emmanuel. Un buen tipo, pero no acierta muy a menudo».

Este desencuentro entre ambos líderes ejemplifica una relación que comenzó siendo estrecha en el primer mandato del líder de la Casa Blanca, y que ahora está repleta de desacuerdos.

En los primeros años de la presidencia de Trump, Macron era visto como el líder europeo capaz de mantener un diálogo eficaz con Washington. El francés fue también uno de los primeros jefes de Estado en ser recibido en el Despacho Oval en el segundo mandato de Trump. Pero la falta de apoyo a Ucrania por parte del estadounidense, sumada a su gestión de la guerra en Oriente Medio y a que Trump ha recriminado a sus compañeros de la OTAN no haberle respaldado en la contienda, han supuesto un disgusto recíproco.

Ahora, Macron parece dispuesto a organizar una cumbre que sea «del agrado» de Trump, que encaje con sus prioridades y con sus eventos.

Una manifestación que molesta a Suiza

La localidad de Evian también alojó la Cumbre del G8 en 2003. Este acontecimiento estuvo marcado por protestas en contra del globalismo y la guerra en Irak (en abril de ese mismo año Estados Unidos había tomado Bagdad bajo el pretexto de desarmar al país de armas de destrucción masiva). En particular, en Ginebra, a 44 kilómetros de Evian, las manifestaciones aglomeraron a decenas de miles de personas y provocaron episodios de caos de grupos violentos y detenciones.

23 años después, tanto Francia como Suiza han preparado un dispositivo de máxima seguridad para evitar incidentes, disturbios o riesgos terroristas. Se prevé que se desplieguen cerca de 16.000 efectivos policiales y militares, junto a medios aéreos, drones y sistemas antimisiles.

Este operativo implica, además, una especial vigilancia en la manifestación No-G7 que tendrá lugar este domingo en Ginebra, la única que ha sido autorizada tras la negativa del Gobierno francés a permitir que se llevase a cabo en su territorio.

Ginebra también será el destino en el que aterricen los dirigentes de los países del G7 y los países invitados, ya que su aeropuerto es el más cercano a Evian.