María Jesús Montero suelta su escaño en el Congreso para liderar la oposición en Andalucía

La secretaria general del PSOE andaluz presentó en las Cortes los papeles de su renuncia el pasado viernes y se hará efectiva cuando recoja el acta de parlamentaria andaluza

La secretaria general del PSOE de Andalucía (PSOE-A), María Jesús Montero, ha anunciado este lunes que el pasado viernes formalizó la presentación de su renuncia al escaño en el Congreso de los Diputados, cargo que la candidata socialista a la Presidencia autonómica ha mantenido durante la pasada campaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, después de abandonar el Gobierno de España. Este requisito es indispensable para poder acreditarse a lo largo del día de hoy y recoger su nueva acta como diputada del Parlamento de Andalucía.

A preguntas de ABC, María Jesús Montero ha aclarado que su baja definitiva en el Congreso de los Diputados se hace efectiva de forma simultánea, «desde el momento en que coja el acta de parlamentaria andaluza». Es decir, en el instante en que asume legalmente su condición de representante en la Cámara autonómica, «decae» de forma automática la credencial que la acreditaba como diputada en la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Suelta un acta y coge la otra. Hay que recordar que durante la campaña defendió mantener su escaño en el Congreso para no perder su puesto en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), que es de personal estatutario no sanitario, aunque es licenciada en Medicina.

Montero ha llevado a cabo este trámite administrativo apurando el calendario. El plazo para hacerse con el acta de la Cámara autonómica expira de forma inminente, dado que este mismo jueves, 11 de junio, está fijada la sesión constitutiva del Parlamento. Esta dilatación de los tiempos hasta la última semana hábil ha sido el caldo de cultivo perfecto para la controversia política durante los días posteriores a los comicios del pasado 17 de mayo.

Renuncia al escaño en el Congreso para liderar la oposición en Andalucía, lo que no saben los andaluces es durante cuánto tiempo va a hacerlo. Ella misma no ha despejado esta incógnita. «En cuatro años pasan muchas cosas» y «voy minuto a minuto, partido a partido», siguiendo la doctrina futbolística del Cholo Simeone, contestó el pasado 18 de mayo en la Cadena Ser cuando le preguntaron si permanecerá los cuatro años que dura una legislatura.

Críticas al PP por «sembrar dudas» sobre su futuro

En una atención a medios celebrada en los propios pasillos del Parlamento andaluz, la dirigente socialista no ha ocultado su malestar por el ruido generado en torno a su decisión. Ha criticado duramente que, «a pesar» de la «insistencia» con la que ella misma venía avisando de que dejaría su asiento en Madrid «antes del día 11», el Partido Popular ha alimentado «permanentemente dudas» acerca de que fuera a dar efectivamente ese paso.

Para la líder socialista, estas insinuaciones no son producto de la casualidad, sino que responden a una estrategia premeditada de sus adversarios para «atacar» su reputación. Montero ha vinculado directamente estas dudas al «intento permanente de convertir la política en un lodazal», una táctica que ha achacado frontalmente a la cúpula del PP andaluz. Según la exministra, la formación conservadora se dedica sistemáticamente a «sembrar dudas infundadas sobre todo lo que tiene que ver con los adversarios políticos», tratando de desgastar su imagen pública antes incluso de que arranque de manera oficial la legislatura. Tampoco

Anuncia una oposición «seria y exigente»

Con su situación ya despejada, el foco de Montero se centra ahora en el difícil escenario que dejaron las urnas. En las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo, la candidatura que ella lideraba logró 28 de los 109 escaños de la Cámara, el peor resultado de la historia del PSOE, que gobernó casi 37 años seguidos la Junta de Andalucía. Su misión será fiscalizar a un Juanma Moreno, candidato del PP-A a la reelección como presidente de la Junta, que sale reforzado del proceso electoral aunque se ha quedado a dos escaños de la mayoría absoluta, lo que le obliga a negociar su investidura con Vox.

A pesar de la aritmética parlamentaria adversa, Montero ha querido lanzar un mensaje de fortaleza ante sus votantes. Ha asegurado que para ella supone «un placer» y «un orgullo ostentar la representatividad del pueblo andaluz» desde su nuevo escaño en la Cámara autonómica. Lejos de adoptar un perfil bajo tras ceder terreno en las urnas, ha avanzado que el grupo que dirigirá va a ejercer desde el primer minuto «una oposición seria, exigente y responsable».

El eje central de esta acción opositora ya está definido. Montero ha subrayado que su prioridad absoluta será «preservar aquello» que para los socialistas constituye «el principal patrimonio de Andalucía, como son sus servicios públicos». En un tono de advertencia hacia las futuras políticas del Ejecutivo de Moreno, ha remarcado que «será por tanto la defensa de estos servicios públicos y la negativa a que se produzca una intensificación en su privatización lo que marque de forma muy clara la agenda política del grupo parlamentario».