La cuenca del Segura duplica sus reservas y alcanza su mejor nivel hídrico en más de una década

El sistema del sureste español vive un respiro histórico, aunque los expertos advierten de que la vulnerabilidad estructural sigue intacta

El Cenajo lidera las reservas con 268 hectómetros cúbicos, al 61,33%

El Cenajo lidera las reservas con 268 hectómetros cúbicos, al 61,33% / CHS-Archivo

Alejandro Lorente  LA OPINIÓN

En el sureste español, el agua condiciona agricultura, empleo y estabilidad social. Por eso, la recuperación de la cuenca del Segura no se interpreta solo como una mejora meteorológica, sino como un cambio de escenario tras varios años de sequía extrema.

La cuenca del Segura, históricamente la más tensionada de España desde el punto de vista hídrico, atraviesa uno de sus mejores momentos recientes. Según los últimos datos de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), los embalses rondan el 60% de su capacidad, (59,47%) con unos 678 hectómetros cúbicos almacenados. La cifra duplica prácticamente la registrada hace un año y aleja, por ahora, el riesgo de restricciones severas para el regadío y el abastecimiento.

El contraste con el periodo 2022-2024 es notable. Durante esos años, la cuenca sufrió dos ejercicios hidrológicos extremadamente secos que llevaron las reservas por debajo del 20% y situaron al sistema en niveles de emergencia. Los embalses mostraban laderas expuestas, fondos embarrados y una fuerte caída de las aportaciones naturales.

El Cenajo y la Fuensanta en nivel récord: al 61% y al 78%, respectivamente

Para mantener el equilibrio hídrico fue necesario recurrir intensivamente a recursos extraordinarios: desalación récord, reutilización de aguas depuradas, aportes del Trasvase Tajo-Segura y extracción de acuíferos. El objetivo era garantizar el suministro urbano y evitar daños irreversibles al potente sector agrícola del sureste.

Sólo 188 hectómetros cúbicos almacenados en 2024

La situación empezó a estabilizarse en el año hidrológico 2024-2025. Aunque las lluvias siguieron por debajo de la media, permitieron frenar la caída de las reservas, que se mantuvieron entre el 28% y el 31% de capacidad.

El verdadero cambio llegó en 2025-2026 gracias a la sucesión de borrascas atlánticas y episodios de lluvias intensas en el Mediterráneo. En otoño de 2024 los embalses almacenaban apenas 188 hectómetros cúbicos; en mayo de 2025 alcanzaban 342; a comienzos de 2026 superaban los 500 y ahora rondan los 680.

La recuperación se refleja también en grandes embalses como El Cenajo, (268hm3, 61,33%), y Fuensanta, (165hm3, 78,57%,) hoy muy por encima de los niveles críticos de hace dos años. Esto ha permitido a la CHS plantear el fin de las restricciones extraordinarias al regadío tradicional.

Pese al alivio, los especialistas recuerdan que la vulnerabilidad estructural persiste y que el cambio climático seguirá intensificando los ciclos de sequías y lluvias extremas.