El club cartagenero, que está buscando el ascenso a la Segunda División, debe ponerse al día con Hacienda y Seguridad Social y presentar un aval por 2,5 millones de euros para volver a la LFP.
GREGORIO LEÓN
El Cartagena está concentrando toda su energía en acceder al ‘play off’ de ascenso a la Segunda División. Los números extraordinarios registrados desde que arribó al equipo Iñigo Vélez han posibilitado que el sueño siga vivo, a mitad de mayo. Y el regreso al fútbol profesional es factible. Pero el Cartagena no puede vivir de espaldas a su realidad económica. Para el supuesto de que los futbolistas transportaran al equipo a Segunda, el club debería reunir una cantidad cercana a los 6 millones de euros para poder reingresar en la Liga de Fútbol Profesional. El órgano que preside Javier Tebas marca como condición inexcusable estar al corriente de pagos con Hacienda y Seguridad Social, y la auditoría practicada a las cuentas de la entidad que preside Alejandro Arribas reveló datos inquietantes. El Cartagena debe 2,5 millones de euros a la Agencia Tributaria y unos 500.000 a la Tesorería. Tres millones, así, de golpe, sin que exista la posibilidad de establecer un calendario de pagos. No. La LFP pide certificado de estar al corriente. Pero hay otro problema añadido: el club está en la obligación de presentar un aval de 2,5 millones, en devolución de la denominada ayuda por el descenso de categoría, y que el Cartagena ya ha consumido, según reflejó expresamente la auditoría registrada el pasado mes de enero.
Varios inversores revisan las cuentas del Cartagena
Y mientras el equipo se juega en el verde sus opciones de ascender a Segunda División, varios inversores están examinando las cuentas de la entidad. Según fuentes muy cercanas al Cartagena, la operación puede irse a los doce millones de euros, que comprenden los 5’5 con los que se cerró la compra-venta de la entidad por parte de Cortadone, el saldo de la deuda pública y la satisfacción de las deudas con proveedores, que se aproximan a los dos millones de euros. Esas mismas fuentes estiman que el Cartagena, en Segunda, tendría un valor de entre catorce y dieciséis millones de euros.
Toni Hermández, director general del Real Murcia en la funesta etapa de Víctor Gálvez, ha vuelto a la carga con su oferta. Asegura que tiene un inversor preparado para aportar siete millones de euros, pero marca como condición tener exclusividad para adquirir el club en los dos próximos meses. Alejandro Arribas ha vuelto a desestimar tal planteamiento.