El papa discreto: un año de pontificado de León XIV

  • Las embestidas de Trump y la sombra del papa Francisco marcan estos primeros doce meses

  • Unificar la Iglesia y abordar el escándalo de los abusos, entre los retos detectados por los expertos

Un año de la elección de León XIV: papa «discreto» y voz por la paz
Daniel Herrero  rtve

A las 18.07 horas del 8 de mayo de 2025 repicaron las campanas de la basílica de San Pedro. «Habemus Papam», escucharon poco después las miles personas que se agolpaban en la plaza y que vieron el primer saludo ante los fieles del estadounidense Robert Prevost, que con el nombre de León XIV inició un pontificado marcado en estos doce últimos meses por una transición discreta en la que los principales titulares han venido dados de embestidas ajenas como las del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no perdona a su compatriota sus pronunciamientos en favor de la paz.

Prevost, que cuenta también con la nacionalidad peruana tras más de una década en el país sudamericano, no era un desconocido en Roma. Conocía «muy bien» los entresijos de un sistema del que ahora toma las riendas, como apunta el vaticanista Giovanni Maria Vian, exdirector del periódico L’Osservatore Romano, quien cree que Prevost «entró ya papa» en el cónclave del que salió elegido porque parecía recoger el consenso de «casi todos». Aunque la votación fue secreta, Vian da por hecho en una entrevista a RTVE Noticias que el ahora León XIV logró el apoyo de más de dos tercios de los cardenales y recuerda que salió al balcón con documentos que evidenciaban lo preparado de su discurso.

 

Un candidato con un amplio respaldo que ahora estaría «tomando medidas» a su nuevo puesto. La sombra de su predecesor, Francisco, es alargada, en gran medida porque el papa argentino se esforzó por marcar distancias en fondo y forma con algunas de las líneas más tradicionales, pero todos los analistas consultados coinciden en que León XIV rehúye el protagonismo y apuesta por la cautela, consciente quizás de que uno de sus mayores retos consistirá en contener la polarización de corrientes que se dejan notar también en los pasillos del Vaticano.

La discreción como herramienta

«León XIV es claramente más discreto que Francisco. En parte se debe a su personalidad, pero también parece ser una estrategia de liderazgo», explica el director del Instituto de Investigación Política y Estudios Católicos de la Universidad Católica de Estados Unidos, David P. Long. En su primera entrevista, «dejó claro que quiere preservar reformas clave sin provocar cambios doctrinales abruptos», fruto de una personalidad que Long describe como «más introspectiva y menos impulsiva» y que pasaría por hablar menos y escuchar más. «Intenta ser un papa que gobierna: más comedido en su estilo pero bastante firme en el fondo, especialmente cuando cree que el Evangelio requiere claridad», apostilla.

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Ha pasado un año y, para David P. Long, «el mayor logro» de este arranque papal ha sido» lograr una transición estable sin romper en dos la Iglesia». «Ha marcado la continuidad con Francisco en la sinodalidad y el alcance pastoral, pero con un estilo más reflexivo y ordenado jurídicamente«, explica a RTVE Noticias este profesor estadounidense, que incide además en las nuevas regulaciones relativas a la Curia o en los cambios en materia de inversión.

Su primer gran texto, la exhortación apostólica Dilexi te, vio la luz en octubre y en él Prevost «sitúa el amor por Cristo y el amor por los pobres en el centro de su pontificado», según Long. En los discursos públicos se cuelan también cuestiones relativas a la ética de la inteligencia artificial y, por encima de todo, en favor de la paz.

En esta línea, Montserrat Escribano, presidenta de la Asociación de Teólogas de España (ATE), afirma que un año en tiempos de papa es «poco tiempo», pero atribuye a Prevost un perfil «más cauto», con «menos explosión comunicativa», también en parte por su propia historia personal. Procede de la rama agustina y, pese a que asumió el papado a una edad más temprana que sus más directos antecesores —tenía 69 años—, quienes le conocen y le observan aprecian en él una personalidad más reservada, sin que ello suponga una rémora en términos de traslación práctica de sus medidas o mensajes. Escribano incluso vaticina un pontificado «transgresor».

En su primera aparición, León XIV recuperó el color rojo en la muceta que le cubría, en un gesto que Giovanni Maria Vian leyó no tanto como un esfuerzo de marcar distancias con Francisco o transgredir como por lo contrario, para «no destacar» en cuanto a vestimenta. Los papas siempre la habían usado y Prevost defiende la institucionalidad por encima de todo. «Los papas pasan, la Curia permanece», declaró hace casi un año en un mensaje apaciguador ante los empleados de la Santa Sede. El periodista italiano señala que el actual pontífice ha dado a entender que no busca protagonismo porque, para poner «en primer plano» el mensaje del Evangelio, “los que tienen la responsabilidad en la iglesia tienen que desaparecer”.

Contra Trump, a su pesar

Prevost nació en Chicago y, «sin duda», su nombramiento ha aumentado en Estados Unidos la «visibilidad» y la «curiosidad» por los entresijos vaticanos y los mensajes de la cúpula católica, explica el profesor Long. No obstante, matiza: «Es demasiado pronto para decir que ha habido un cambio fundamental en la vida católica estadounidense». Llama a distinguir la «conversión» de la «atención» que sí es más que evidente y que ha aumentado en los últimos meses de forma proporcional a los mensajes de Trump contra el papa.

Estas críticas se elevaron a mediados de abril, cuando el mandatario norteamericano dijo del papa que era «terrible» en política exterior por clamar en contra de la guerra y de la «exhibición de fuerza» por parte de algunos lideres Aunque León XIV ha evitado bajar al barro de Trump, sí ha insistido en que tiene la «obligación moral» de tomar partido y durante su reciente gira por África volvió a cargar contra los «tiranos» y a poner en valor la dignidad de colectivos vulnerables como los migrantes.

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«Cuando un papa habla de guerras, migración o dignidad humana los políticos pueden percibir esas amenazas como una intervención directa en sus batallas internas», aunque no sea así, apunta Long, consciente de que en Estados Unidos cada vez es más difícil de huir de la polarización y del «nosotros contra ellos». Existe por tanto un «riesgo claro» de que León XIV entre, a su pesar, en la disputa política interna. Su «reto» ahora consiste en «lograr que la voz papal siga siendo universal, moral y evangélica para no reducirla a una categoría partidista de Estados Unidos».

Pero, ¿puede Prevost dar la vuelta a las arremetidas de Trump y jugarlas a su favor? Para Giovanni Maria Vian, éstas pueden entenderse como un «regalo» si León XIV sabe aprovechar la «atención» que ello conlleva, si es capaz de manejar el ritmo de la comunicación acelerada que busca imponer el inquilino de la Casa Blanca y que tiene detractores pero también adeptos, dentro y fuera de Estados Unidos.

 

La figura del papa, coincide la presidenta de la ATE, puede quedar «reforzada» aunque sea a golpe de polémicas externas, entre otra cosas porque estaría defendiendo el valor y la dignidad de las personas, «uno de los principios más básicos del Evangelio», aunque Trump quiera entenderlo como una injerencia. «El Evangelio siempre tiene un mensaje político. Cuando Jesús hablaba, siempre hablaba para la gente, para lograr un cambio de vida», asevera Escribano. En el caos actual, avisa, «construir la paz» es «una urgencia».

Los retos de la Iglesia

Todo poder conlleva retos y el Vaticano no representa ninguna excepción. En el caso de Prevost, los expertos no detectan ningún gran error del primer año de pontificado pero, como apunta Long, la Iglesia, en general, y la Santa Sede, en particular, sí arrastran unos cuantos «problemas sin resolver». «Las finanzas vaticanas siguen siendo frágiles pese a algunas mejoras, la crisis de abusos aún pone a prueba la credibilidad de la Iglesia y el clima internacional ha hecho que la vigilancia moral del papado sea más difícil de traducir en resultados políticos concretos», resume este profesor.

Long vaticina un segundo año de León de «menos gestos drásticos» y «más consolidación institucional». Augura un mayor «refinamiento» de la gobernanza de la curia y una atención «más estrecha» a la supervisión financiera. «Personalmente, tengo ganas de la primera encíclica y de la discusión prevista sobre inteligencia artificial», reconoce este experto, pendiente también de los mensajes que pueda lanzar el pontífice sobre las «crisis morales» del mundo de hoy y de los viajes que pueda hacer, entre ellos el que le llevará a España del 6 al 12 de junio.

 

Antes que a España, León XIV ya viajó a Turquía, Líbano, Mónaco, Argelia, Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial. Estos últimos cuatro países los visitó dentro de un bloque de más de diez días y que, según apunta Giovanni Maria Vian, da pistas de que el actual papa quiere viajes más largos, al estilo de Juan Pablo II.

Este vaticanista advierte de que el papa tiene que renovar el equipo que previsiblemente le acompañará en la cúspide eclesiástica durante los próximos años, si bien ya ha llevado a cabo dos nombramientos «muy importantes», el del jefe del dicasterio para los obispos y el del considerado número tres del Vaticano, el responsable de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. En ambos casos, optó por perfiles igualmente discretos y que no necesariamente figuraban en quinielas.

Quiere «bajar la temperatura» dentro y fuera del Vaticano en un momento, añade Vian, en el que la Iglesia sufre un «problema de credibilidad». El escándalo por los abusos sexuales por parte de religiosos «no está superado» en países como España, pero este periodista pone en valor que haya nombrado al frente de la Comisión Pontifica para la Protección de Menores a un obispo de Francia, el país donde, a su juicio, «mejor se ha portado el episcopado» en la atención a las víctimas.

 

Los abusos son para Monserrat Escribano «el gran tema» al que tiene que hacer frente la Iglesia de hoy, una «barbarie» que dista de ser una «cuestión ideológica» y que ha supuesto un «daño irreparable» para miles de personas. De hecho, una de las grandes incógnitas de la agenda de su próximo viaje a España versa en torno a si se reunirá con víctimas de abusos, en pleno proceso de registro tras el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal para avanzar en la reparación.

Prevost, año dos

Vian alega que a León XIV «le interesa mirar hacia adelante» y «lo va a hacer con eficacia, sin dar titulares». Evita concederle el adjetivo de «transgresor», pero avisa de que sí parece «el papa más cómodo con la modernidad» y apuesta por que el pontificado que arrancó hace justo un año será «más reformador» que el de Francisco.

Los límites de estas reformas los marcará la propia estructura eclesiástica, habida cuenta de que no todos quieren seguir la misma senda. El Vaticano se ha regido históricamente por un estructura que la teóloga Montserrat Escribano describe como «piramidal» y que tiene al papa en su cúspide, pero al menos Francisco apostó por avanzar en la sinodalidad para que todas las personas bautizadas tuviesen su parcela de responsabilidad —y poder— en la difusión de las santas escrituras.

 

Hay otros sectores, opina Escribano, partidarios de «una iglesia elitista». Un «núcleo duro» que no estaría dispuesto a ceder sus cuotas de poder y que, en virtud de este conservadurismo, aboga por que sólo estén presentes unos pocos. La presidenta de la ATA advierte de que, bajo este prisma, «la mujer no tiene absolutamente nada que hacer más que limpiar», pero ella se muestra tajante: «No podemos ser una iglesia del siglo XXI en la que no haya mujeres”.