Letal Alemão, histórico Rayo

El gol del delantero brinda a los franjirrojos su primera final de la historia. El próximo 27 de mayo se verán las caras con el Crystal Palace en Leipzig.

AS

Redactora de la Sección de Fútbol
Estrasburgo (Francia) Actualizado a

Sin miedo, no hay límites. Sin miedo, no hay imposibles. Sin miedo es como el Rayo ha conseguido jugar la primera final de sus 102 años de historia y como fulminó al Estrasburgo, uno de los cocos de la Conference. El equipo más quijotesco de Europa se cargó a un gigante, con muchos más millones, pero menos corazón y locura. Esa que hace que olvides tus propias limitaciones. El gol de Alemão hizo que los gritos de los más de 2.000 rayistas presentes en Estrasburgo se escucharan hasta en el barrio más grande de Europa. En casa de Rafa, que a sus 89 años ya prepara la maleta para vencer su temor al avión y viajar a Leipzig. También en la de Toñi, que en los peores momentos miraba la fotografía de su padre recordando aquellos partidos de su mano. Esta vez las lágrimas de Vallecas, por fin, eran de felicidad. Había que frotarse los ojos para corroborar que el sueño era real y que es mejor vivir sin miedo.

No tardó en aparecer el primer contratiempo para el Rayo. Asomó en el calentamiento y en forma de lesión. Espino tuvo que entrar por Ilias, que se marchó llorando por unas molestias en el aductor. El Estrasburgo, espoleado por un estadio abarrotado, salió a por el balón, pero el Rayo, que en esto de los infiernos ya ha hecho callo en Turquía y Grecia, mostró su carácter. Sin miedo y con descaro. Penders sacó una mano milagrosa para detener un cabezazo envenenado de Alemão, a pase de Ratiu. Los franjirrojos derrochaban confianza y asediaban el área de los franceses. Un tiro de De Frutos se marchó rozando el larguero y la sensación de peligro corría a cargo de los vallecanos.

La grada apretaba de lo lindo cuando Pathé Ciss cortó un centro de Moreira y los locales botaron un córner sin mayor trascendencia. Al Estrasburgo le costaba hilvanar jugadas y ser esa fiera que remontó al Mainz. Mientras, el Rayo seguía a lo suyo, cerrar de una vez por todas la eliminatoria. Sin sustos. Sin sobresaltos. Un zapatazo de Isi se marchó cerca del palo y un remate de Pathé Ciss, a la media vuelta, murió en las manos de Penders, que también repelió con los puños otra intentona de Unai. Los vallecanos sabían que ese era el camino. Con la posesión y las ocasiones, lo lógico es que el gol terminara llegando. El primer chispazo de los alsacianos llegó casi a la media hora, pero Enciso estaba en fuera de juego. El Rayo buscó y terminó encontrando el premio. Alemão, vestido de killer, cazó el rechace de Penders a un tiro de Lejeune y desató la euforia. Esa que mantuvo viva Batalla al detener un mano a mano con Doué.

La Franja no debía salirse del camino de esa primera mitad, en la que había firmado 15 disparos (6 a puerta) por uno del Estrasburgo. El plan funcionaba, pero había que refrendarlo y el Estrasburgo, consciente de que necesitaba un gol para seguir vivo, salió con algo más energía. No le duró mucho. El testarazo de Moreira se perdió fuera y, acto seguido, el Rayo acarició la sentencia definitiva. Penders mandó a córner un latigazo espectacular de Isi y De Frutos envió a las nubes una prolongación de Alemão. Los de Iñigo no levantaban el pie del acelerador y mantenían el listón de la primera parte, con una puesta en escena digna del mejor guion, con actitud y autoridad.

De Frutos cruzó demasiado su remate y El Mourabet envió a la grada su volea. Más certero iba un tiro raso de Camello, que murió en las manoplas de Penders, el mejor de los locales. Mostraron los dientes con un mano a mano de Barco, que evitó magistralmente Chavarría. A los franceses se les terminaba el tiempo y los vallecanos no querían que terminara nunca. Se gustaban. Isi se sacó de la chistera un misil que no vio puerta, pero sí arrancó el “puto Rayo” desde la grada. Otra de las grandes noticias fue el regreso de Álvaro, ya recuperado de su lesión muscular en Atenas. Sin miedo. Tampoco lo tuvo Batalla, que detuvo un penalti a Enciso y el rechace de Doukoure.

El Rayo tendrá su último baile, el más dulce de su vida, rodeado —ahora sí— de toda su gente. De Lola y Blanca. De Carlos y Paula. De Luis y Antonio. De Anita. Todo aliento será bueno para intentar la machada de levantar el título contra el gran favorito, el Crystal Palace, el próximo 27 de mayo en Leipzig. De nuevo, David contra Goliat. De nuevo, sonarán las 00:00 para la Cenicienta de esta competición. Mientras eso llega, el barrio celebra porque la felicidad es efímera, pero el Rayo es eterno.

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Estrasburgo

Rayo

Cambios

Sebastian Nanasi (45′, Ben Chilwell), Sergio Camello (64′, Alemão), Sam Amo-Ameyaw (66′, Samir El Mourabet), Pedro Díaz (77′, Isi Palazón), Iván Balliu (77′, Jorge de Frutos), Álvaro García (84′, Pacha Espino), Gerard Gumbau (85′, Unai López)

Goles

0-1, 41′: Alemão

Tarjetas

Arbitro: Ivan Kruzliak
Arbitro VAR: Pol van Boekel, Fedayi San
Ben Chilwell (24′,Amarilla), Diego Moreira (79′,Amarilla), Unai López (85′,Amarilla), Óscar Valentín (85′,Amarilla), Augusto Batalla (87′,Amarilla)