La presidenta de la Comunidad de Madrid defiende el carácter «mestizo» de la región, en una fiesta del Dos de Mayo a la que acudió Feijóo y en la que no estuvo invitado ningún ministro
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, este Dos de Mayo. (Efe)Mariano Calleja ABC 02/05/2026 Actualizado a las 14:37h.
La Puerta del Sol y todo Madrid ha vuelto a rendir homenaje este Dos de Mayor a los héroes populares que plantaron cara a los franceses hasta 216 años, algo que les costó la vida a muchos de ellos. Es el día grande de la Comunidad de Madrid, por lo que representa como lucha del pueblo madrileño por la libertad y la independencia de toda España frente al invasor. La fiesta en la Real Casa de Correos ha estado presidida por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, quien ha advertido en su discurso de que el pueblo de Madrid es «un ejército unido», sin mandos ni galones, que no de deja controlar «por nada ni por nadie».
Ha sido toda una advertencia en plena ruptura de relaciones institucionales con el Gobierno de Sánchez, que este año, como el anterior, tampoco ha estado invitado a los actos centrales de la Puerta del Sol. El presidente del Gobierno ha vuelto a dejar a Madrid sin la parada militar habitual en este Día de la Comunidad, como el año pasado. Era uno de los actos más esperados y aplaudidos por el público, pero Sánchez optó por biocotear el acto y dejó a los madrileños sin el desfile.
Ayuso ha vuelto a referirse a esta ausencia en su discurso, tras la entrega de las Grandes Cruces de la Orden del Dos de Mayo. «Mientras esperamos a que el Ejército vuelva a su plaza, a esta Puerta del Sol que tanto le echa de menos y cuyo eco resuena en España entera, celebramos que nuestra otra legión, el pueblo de Madrid, esté representado por la recreación histórica que vamos a presenciar a continuación en la plaza».
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En este contexto, la presidenta regional ha subrayado que «la sociedad madrileña es otro ejército que, sin mandos ni galones, camina unido, sobre todo si se le pone a prueba y ha de responder en defensa de su libertad». «Les adelanto que no se dejará controlar por nada ni por nadie», ha advertido. «Quien lo intente volverá a encontrarse con una digna y rotunda respuesta».
Ayuso ha acabado su discurso institucional con tres ‘vivas’, coreados por el público dentro y fuera de la Real Casa de Correos: «¡Viva Madrid!», «¡Viva el Rey!», «¡Viva España!»
La presidenta regional ha optado este año por un discurso con menor carga política contra el Gobierno de Sánchez que en otras ocasiones, aunque no han faltado los mensajes enviados a un Ejecutivo que está en las antípodas de las políticas que defiende la Comunidad de Madrid en este momento.
Ayuso ha exaltado el talante madrileño, abierto en contraste con los nacionalistas, que le ha permitido convertirse en el motor económico y social de toda España. «El buen madrileño sabe admirar a Cataluña, como el catalán que realmente ama su región, sabe hacer lo propio con las demás, empezando por Madrid. Y sabe que esta es su casa y que estamos viviendo nuestro mejor momento entre otras cosas, porque ni el nacionalismo ni las ideologías identitarias a nosotros nos han hecho perder el tiempo».
«Ser libres del acoso político y del sectarismo nos ha permitido a los madrileños apreciar lo que funciona, sin complejos. Nos gusta alentar a quien prospera, sin envidias ni temores, y tener ganas de aprender de gente prodigiosa. Decir ‘sí’ a toda idea buena», ha resaltado la presidenta regional.
Junto a esa crítica a la mentalidad nacionalista, que impide el progreso de una sociedad, Ayuso ha defendido el mestizaje como algo esencial de Madrid. «En la villa de Madrid se tomaron decisiones importantes para la configuración del Estado moderno y se celebraron algunas audiencias para tratar la financiación de la expedición de Colón. Todo como si volviera al origen. Como herencia de ese tiempo, hoy somos Plaza Mayor de la Hispanidad, embajada al otro lado del Atlántico de los hijos del mestizaje, nuestra mejor obra».
Y ha recordado el momento en que Felipe II hizo de Madrid la capital de todos, de la nación en su conjunto, sin identidad propia: «Esa forma de ser y estar en el mundo llevó a que pocas décadas después, Felipe II nos eligiera para ser la capital de aquel imperio infinito y experimentar un crecimiento explosivo. Él quiso que Madrid no tuviera identidad propia, que no se mirar a si misma, para que fuera una capital de todos y de nadie en particular».
Desde entonces, ha recordado Ayuso, Madrid ha sido «cruce de caminos, de corrientes culturales fundamentales. De tabernas y de esquinas llenas de literatura y jerga popular. De pueblos y villas conectadas por caminos, historias y costumbres».
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha defendido que «no hay nada mejor que conocer la biografía de la sociedad que aspiras a representar. Porque nada ni nadie tiene derecho a transformarla al pequeño gusto de unos pocos. Ni interpretar su pasado con las gafas del presente».
En su discurso, Ayuso ha aprovechado para criticar el poco «apoyo administrativo» que tiene la Comunidad de Madrid por parte del Gobierno de Sánchez. «Mentiría si no les exponemos la preocupación que sentimos por la situación que está atravesando España y, en ocasiones, el poco apoyo administrativo que tenemos como región capital».
«Somos la puerta de entrada para el mundo entero como región capital Somos la puerta de entrada para el mundo entero, como esa plaza internacional. Esto sucede en todas partes. Somos la región más heterogénea que existe pues Madrid está hecha de todas las formas de ser español. ¿Cuántas oportunidades estamos perdiendo en estas circunstancias?».
