El Ayuntamiento adapta el edificio, del siglo XIX, para su uso turístico con reclamos como el poeta Vicente Medina y la tradición del esparto

Durante décadas, el palacete de Villa Rías ha observado cómo Archena crecía a su alrededor. Construido a finales del siglo XIX, cuando los veraneantes de la alta burguesía llegaban en busca de las aguas termales del balneario, el edificio acumula capas de historia. Ahora, después de meses de obras, el edificio se prepara para convertirse en el centro de interpretación de la etnografía de Archena. Los trabajos, enmarcados dentro del Plan de Sostenibilidad Turística, afrontan ya su recta final.
Lo que durante años albergó una biblioteca, una expo juvenil que los vecinos mayores recuerdan con nostalgia (la legendaria ‘Expo 77 JUVAR’) y, más recientemente, el museo del esparto, se transformará en apenas un mes en un espacio expositivo moderno pensado para todos los públicos, informó a LA VERDAD la alcaldesa, Patricia Fernández.
La propuesta del Consistorio incluye un recorrido vivo por la identidad del pueblo que arranca en el sótano, donde el esparto protagoniza la primera sala. Herramientas originales, testimonios de artesanos locales y la historia de un oficio que moldeó el carácter introducirán al visitante en aquellos años de supervivencia. Desde ahí, el itinerario se abrirá a las tres culturas que dejaron su huella en estas tierras, la íbera, la romana y la islámica. La ruta dará paso después a la gastronomía, la tradición conservera, los Moros y Cristianos, las Alfombras de Sal del Corpus Christi y la Semana Santa. Es decir, a la celebraciones que cada año llenan las calles de color y ruido y que ahora tendrán también un espacio donde preservarse y donde transmitirse a quienes lleguen de fuera sin conocerlas.
El momento más sorprendente del recorrido será la sala circular con proyección de 360 grados dedicada al agua. En Archena, el líquido elemento también es el origen de todo. Las aguas termales que brotan del subsuelo llevan atrayendo visitantes desde época romana. Y su impacto en la salud, la agricultura y el turismo ha marcado el desarrollo del municipio de una manera que pocas realidades locales pueden presumir. La tecnología inmersiva permitirá que el visitante lo sienta.
El palacete también rendirá homenaje a quienes dieron nombre y voz a este rincón de la Región de Murcia. Vicente Medina, el poeta que supo capturar como nadie el alma de la huerta murciana, tendrá su espacio en el edificio donde ya existe un busto suyo en el jardín. Fernández insistió en que la transformación de Villa Rías «permitirá conectar pasado y presente en un espacio que aspira a convertirse en referente cultural de la Región de Murcia».
El palacete fue construido por los vizcondes de Rías como villa de descanso. En el siglo XX pasó a ser propiedad del duque de Tovar y, tras su fallecimiento, fue adquirido por el Ayuntamiento después de un complejo proceso de negociación. Desde entonces ha tenido diversos usos públicos: centro educativo, hogar del pensionista y, ha albergado el Museo del Esparto. El palacete y su jardín, donde se encuentra un busto del poeta Vicente Medina, constituyen hoy uno de los espacios históricos y culturales más representativos del municipio.