María Guardiola vuelve a presentarse a la investidura de la Junta de Extremadura con el apoyo amarrado de Vox

  • Atrás quedan meses de intensas negociaciones y un acuerdo de 74 medidas con el partido de ultraderecha

  • El PP ha cedido dos consejerías, una vicepresidencia y ha asumido gran parte de los postulados de Vox

La presidenta del PP extremeño, María Guardiola (2i), y el líder de Vox, Óscar Fernández Calle (2d),
La presidenta del PP extremeño, María Guardiola (2i), y el líder de Vox, Óscar Fernández Calle (2d), EFE/ Jero Morales
Félix Donate Mazcuñán  RTVE

Más de 100 días después de las elecciones en Extremadura y mes y medio después de la investidura fallida de María Guardiola, la comunidad autónoma tendrá nueva presidenta. Con el apoyo, ahora sí, amarrado por parte de Vox, la presidenta en funciones y candidata del PP afrontará su segunda legislatura al frente de la Junta de Extremadura. Guardiola se dirigirá a la Asamblea de Extremadura sin límite de tiempo para pedir su confianza a partir de las 17.30 en Mérida.

Para llegar a este acuerdo, al límite casi legal del tiempo – 4 de mayo – Guardiola ha tenido que asumir gran parte de los postulados de Vox, cediéndoles dos consejerías, una vicepresidencia y el senador autonómico. Para llegar a este punto ambos partidos han mostrado notables diferencias en repetidas ocasiones.

Desde que el 21-D Guardiola ganase las elecciones con 29 escaños y viese cómo necesitaba para la mayoría absoluta los 11 votos de Vox, las negociaciones entre ambos partidos han sido tensas y ha tenido que implicarse la propia dirección nacional del PP.

El pacto de investidura contiene 74 medidas con varias de las principales reclamaciones del partido de Santiago Abascal, como el endurecimiento de las políticas migratorias y la rebaja de impuestos. Concretamente, en materia de inmigración, el acuerdo detalla 12 medidas como la acogida de menores extranjeros no acompañados, la oposición por todos los medios legales, jurídicos y políticos a cualquier mecanismo de «reparto» de migrantes en situación irregular, ya sean mayores o menores de edad, y no habilitar ningún nuevo centro de acogida.

Todo llega después de «semanas de intensas negociaciones», según detalló el pasado jueves María Guardiola al anunciar el acuerdo. «Teníamos un único objetivo: conseguir este acuerdo entre quienes representamos a una inmensa mayoría», señaló a los medios de comunicación.

 

Con este acuerdo, según la presidenta en funciones, «Extremadura ha dejado de estar a la cola de todo» y se va a dar a la región «toda la potencia». «No podíamos permitir un bloqueo que hacía mucho daño», dijo.

Tras su discurso sin límite de tiempo este martes, el miércoles será el turno de la réplica del resto de partidos a partir de las 9.30 de la mañana. En ese momento, cada formación dispondrá de 30 minutos de réplica. Posteriormente, Guardiola responderá a las cuestiones planteadas y se someterá a votación su investidura, donde tiene garantizada la mayoría absoluta con los votos de PP y Vox.

La investidura de Guardiola abre la puerta a Aragón y Castilla y León

La investidura de Guardiola abre la puerta a los pactos en otras regiones que esperan ‘fumata blanca’ a las negociaciones entre PP y Vox, Aragón y Castilla y León. Además, la investidura abre la puerta de entrada a la precampaña electoral andaluza, que comienza el 1 de mayo.

Con este escenario, Guardiola consigue por fin una investidura que por momentos estuvo muy lejana y en riesgo de no producirse. Y es que ya durante la campaña electoral ambos partidos tuvieron sus más y sus menos con la figura de la presidenta extremeña y el

líder nacional de Vox, Santiago Abascal. «No ve bien que las mujeres hablemos con firmeza», afirmó Guardiola durante la campaña. Además, acusó a Abascal de tener un «tufo machista» en sus declaraciones electorales en las que criticaba a la del PP.

Hace unas semanas, en busca de un acercamiento con Vox, Guardiola llegó a afirmar en una entrevista en OkDiario que su feminismo era el mismo que el de Vox, aunque posteriormente matizó sus palabras y pasó a asegurar que no entendía «que sea un escollo defender la igualdad real entre hombres y mujeres». Vox no dio su brazo a torcer y siguió en el «no».

Con este escenario, en marzo las negociaciones adquirieron una nueva dimensión y pasaron a nivel nacional. La dirección nacional del PP decidió implicarse en primera persona en las conversaciones para «garantizar» que se ajustaban «a las posiciones nacionales» de Génova. Sin embargo, eso no evitó que en la primera y segunda votación de investidura, el PP no lograse el apoyo de Vox. Pero ahora, a 15 días de que terminase el plazo para alcanzar un acuerdo, las tensiones parecen haberse aparcado a un lado para un acuerdo de «cuatro años», según el líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández. Los reproches se han cambiado por buenas palabras y el no se ha convertido un sí. Con el tiempo se comprobará si permanente para toda la legislatura o, como en la pasada, la postura cambia.