Delcy Rodríguez y la táctica de desmontar el régimen de Maduro desde dentro… bajo el cerco de EE.UU.

  • La presidenta interina de Venezuela elimina organismos y cargos clave del chavismo e impulsa inéditas leyes de apertura

  • Se cumplen tres meses de la captura de Maduro ordenada por Trump, a quien la mandataria ha llamado ya «socio y amigo»

En el Palacio de Miraflores, una mujer con traje oscuro se dirige hacia el interior, custodiada por guardias uniformados. El entorno se caracteriza por detalles dorados y una bandera.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el Palacio de Miraflores, en Caracas, el 19 de febrero de 2026 AP/Ariana Cubillos
Rodrigo García Melero  RTVE

Esta semana se cumplen tres meses desde que Delcy Rodríguez se puso al frente de Venezuela en sustitución del presidente Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos para ser juzgado por delitos de narcotráfico y posesión de armas. Un tiempo en el que la nueva «presidenta encargada» del país caribeño ha ido consolidando su poder e impulsando leyes al gusto de Washington, eliminando organismos emblemáticos de su antecesor y destituyendo a algunos de los pesos más pesados del chavismo.

Este cambio de era quedó escenificado este lunes con la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, cerrada desde la ruptura de relaciones bilaterales en 2019. «Lo que marca una nueva etapa en nuestra presencia diplomática en Venezuela«, declaró el Departamento de Estado estadounidense. Además, el pasado jueves, mientras el depuesto mandatario y su mujer, Cilia Flores, declaraban por segunda vez ante el juez en Nueva Yorkuna delegación diplomática venezolana visitó Washington en un nuevo paso en las relaciones bilaterales, restablecidas a principios de marzo, para reunirse con miembros de la Administración Trump y recuperar el control de su sede diplomática, custodiada desde 2023 por el Departamento de Estado.

«Creo que el desmontaje que Delcy Rodríguez está haciendo no es del chavismo. Eso ya lo hizo Maduro hace mucho tiempo. Está desmontando el madurismo«explica a RTVE Noticias Mary Pili Hernández, que durante los Gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013) fue presidenta de la estatal Venezolana de Televisión; vicecanciller para América del Norte y, por último, ministra de la Juventud, cargo que ocupaba cuando murió el mandatario y le sucedió el ahora detenido exgobernante, de quien se distanció, cuenta, por desacuerdos con su política económica, muy alejada de la de Chávez, y por el manejo de «los derechos humanos, políticos, económicos, sociales y culturales».

 

Desde que es presidenta, Rodríguez ha eliminado por decreto diversos entes creados durante los mandatos de Chávez y Maduro e impulsado la ley de amnistía a presos políticos desde 1999 o la que de la apertura de la industria de hidrocarburos. Además, el Parlamento, presidido por Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria, prevé aprobar esta semana la reforma de la ley de minas, que abre el sector a la inversión privada y extranjera ante el interés de EE.UU. en el oro venezolano.

A esto se suman las múltiples modificaciones que la nueva mandataria ha hecho en el gabinete que heredó. Entre ellos, nombres del núcleo más duro y cercano a Maduro como Vladimir Padrinoque llevaba más de 11 años al frente del Ministerio de Defensa.

«En la actualidad, Venezuela no es un país independiente, es un país tutelado por Estados Unidos. Y esta tutela la consiguió a punta de bombas, a punta de violencia, a punta de una intervención militar en Venezuela y ahora nos obligan a entregar prácticamente todos los recursos del petróleo», dice la exministra Hernández.

 

Casi tres meses de cambios

Aún resuenan los ecos de aquella mañana del sábado 3 de enero en la que Venezuela se despertó entre bombas estadounidenses. Una operación militar «para llevar ante la justicia al dictador Nicolás Maduro«, aseveró ese día el presidente estadounidense, Donald Trump. Un violento capítulo, perpetrado tras meses de amenazas del republicano a su homólogo en Caracas —al que acusaba de liderar un cartel de narcotráfico—, que se estima dejó alrededor de un centenar de muertos.

El inquilino de la Casa Blanca aseguró ese mismo día que su Gobierno dirigirá Venezuela hasta que haya una «transición adecuada» y no ocultó su interés en su industria petrolífera, que prometió modernizar mientras EE.UU. la explota. Ya en ese momento se tornó clave el papel de Delcy Rodríguez. La entonces vicepresidenta de Maduro y ministra de Hidrocarburos exigió una prueba de vida del detenido líder chavista y su mujer.

Pocas horas después, Trump dio su primer visto bueno a la que acabaría siendo su aliada: «Supongo que es ahora la presidenta«, sentenció, entre amenazas con perpetrar más ataques si la nueva responsable del país no hacia las cosas como EE.UU. espera.

No tardó en conocerse que, para la captura de Maduro, fue esencial la colaboración de un topo que formaba parte de su círculo más íntimo, reclutado por agentes de la Agencia de Inteligencia Central (CIA). Se desconoce su identidad. Lo que sí se supo, a través de The New York Times, es que el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó Caracas días después de los bombardeos y se reunió con la nueva mandataria.

Delcy Rodríguez jura como la primera presidenta de Venezuela ante un país sacudido por el ataque de EE.UU.

Ante la ausencia de Maduro, el 5 de enero el Parlamento venezolano nombró a Delcy como nueva mandataria «encargada«. Y mientras ella invitaba al Gobierno de EE.UU. a trabajar conjuntamente en una «agenda de cooperación«, su homólogo estadounidense, sin mostrar demasiado interés en una pronta convocatoria electoral, le exigía «acceso total» al país en términos de recursos naturales.

«La agenda que estamos viendo no nace en (el palacio de) Miraflores, nace en Washington. Caracas está ejecutando un guion que no escribe», explica a RTVE Noticias el analista político venezolano establecido en Miami José Vicente Carrasquero. Y agrega que el camino «no es lineal ni limpio, pero sí claro en su lógica», que es «abrir la economía donde conviene, limpiar lo más tóxico del entramado criminal y mantener el máximo posible de control político con un nuevo empaque«.

«No es un nuevo modelo de país: es un nuevo contrato entre quienes mandan afuera y quienes obedecen adentro«, señala el experto.

 

¿Que cambie todo para que no cambie nada?

Según la Constitución venezolana, las faltas temporales o absolutas del jefe de Estado son suplidas por el vicepresidente ejecutivo hasta por 90 días, que en este caso están a punto de cumplirse. Pero pueden prorrogarse por decisión del Parlamento por el mismo periodo. Sin embargo, según la carta magna, «si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta», lo que llevaría a tener que convocar elecciones.

Lo cierto es que desde esos primeros días de enero, Rodríguez ha iniciado una progresiva pero cada vez más rápida toma de decisiones. Eso sí, sin concretar un posible llamado a elecciones, como reclama una oposición encarcelada, liberada con medidas cautelares o en el exilio que ya venía adjudicándose la victoria en los comicios de 2024, en los que Maduro se declaró vencedor y que fueron cuestionados por gran parte de la comunidad internacional. En una entrevista con la cadena NBC en febrero, la presidenta encargada afirmó que el país tendrá «elecciones libres y justas», pero no dio ningún plazo.

Consultado por si el propio chavismo está desmontándose desde dentro, como se hizo en España con el franquismo durante la transición, Carrasquero se muestra tajante«Podemos decir que sí, pero no al estilo español». «En España, el ‘de la ley a la ley’ fue un pacto de élites nacionales que decidieron mover el sistema de un autoritarismo a una democracia con un mínimo de consenso interno», mientras que en Venezuela ese desmontaje «no es producto de una voluntad soberana de reforma» sino porque el país «está intervenido en lo decisivo», que son la seguridad, la energía, la justicia internacional y los activos externos, explica.

«Las normas que se aprueban —amnistía, reformas petroleras, eliminación de aparatos clientelares— se aprueban bajo presión y cálculo de supervivencia, no como proyecto democrático propio», asevera.

Partidarios del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro en una manifestación en Caracas el 26 de marzo de 2026, mientras el exgobernante comparecía ante un tribunal en Nueva York Juan BARRETO / AFP

¿Se diluye la imagen de Maduro?

Si bien el chavismo había cerrado filas en torno a Maduro ante las crecientes presiones de Trump desde su retorno al poder a comienzos de 2025, parece que poco a poco la huella de quien fuera presidente durante casi 13 años, despojado violentamente del poder, empieza a desvanecerse a la par que crece la exposición pública de su sucesora. Este jueves, el portal de CNN en español destacó cómo, aunque persisten imágenes de Maduro y Flores en distintos puntos de Caracas, el presidente pierde gradualmente visibilidad. Y pone como ejemplo dos pancartas con los mensajes ‘Free Cilia’ y ‘Free Maduro’ que colgaban desde enero en las emblemáticas torres del Parque Central de Caracas y que ahora lucen claramente desgastadas.

Mientras, avanza el progresivo estrechamiento de lazos con el país que lo secuestró. En las últimas semanas, Rodríguez ha recibido en Caracas a los secretarios de Energía e Interior, Chris Wright y Doug Burgum, respectivamente. «Para seguir avanzando y fortaleciendo vínculos en petróleo, gas y minería entre ambos países», señaló la presidenta, quien hace poco más de un mes denominó a Trump «socio y amigo» después de que él se refiera a Venezuela en los mismos términos.

«Presidente Trump, como amigo, como socio, que estamos abriendo una nueva agenda de cooperación con los Estados Unidos, cese ya a las sanciones y cese al bloqueo contra nuestra patria, porque ese bloqueo también es contra la juventud venezolana», exclamó la gobernante, para afirmar que su país vive una «etapa excepcional» de su historia tras haber sido víctima de «una agresión militar por parte de una potencia nuclear de este continente», en referencia a EE.UU. «Empezamos con muy mal pie el 3 de enero de este año», argumentó, y pidió un «fuerte aplauso» para el detenido matrimonio presidencial.

Delcy Rodríguez y Doug Burgum, junto a sus delegaciones, posan para una fotografía. La imagen muestra a ambos individuos en un evento oficial, con Rodríguez vistiendo de rojo y Burgum de azul, en una fecha específica.
Delcy Rodríguez posa junto al secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, y sus delegaciones el 4 de marzo de 2026 en Caracas ZUMA via Europa Press EP

Tampoco ha habido ocasión en la que el todopoderoso Trump no haya alabado la labor de su aliada venezolana, a quien entre otros halagos ha llamado «persona fantástica«.

«Han hecho una alianza, están prácticamente de luna de miel. Todos los días vemos noticias donde el uno habla bien de la otra. Donald Trump dice maravillas de Delcy. Delcy dice maravillas de Trump. Así que ellos han hecho una alianza y en este momento Delcy Rodríguez está ejecutando las políticas que Donald Trump le dice que tiene que ejecutar«, opina la exministra Hernández, que sí reconoce aciertos como la Ley de Amnistía, «que ha permitido que cientos de personas puedan comenzar a salir de las cárceles del gobierno de Maduro», que tenía «miles de presos injustamente detenidos». Según la ONG Foro Penal, sigue habiendo 503 personas detenidas por motivos políticos.

 

Mary Pili Hernández opina que «todavía falta muchísimo» en lo que respecta a los derechos humanos y se muestra pesimista respecto a la cuestión económica. «Porque no puedo considerar que la actual situación venezolana bajo un tutelaje de un gobierno extranjero sea la adecuada. Puede ser que vengan inversiones extranjeras, puede ser que la apertura petrolera abra la posibilidad de aumentar ingresos en general, pero unos ingresos que los venezolanos no van a poder manejar. Entonces esta situación hay que verla con muchísimo cuidado, porque no necesariamente los beneficiarios de de esto que está pasando vayan a ser los venezolanos».

Y va más allá: «El gobierno de Delcy Rodríguez está yendo inclusive más allá de lo que los sectores de la derecha, representados por María Corina Machado, habían planteado en el país. Entonces, bajo ningún concepto se puede pensar ni siquiera remotamente si se hace un análisis realmente serio que sea un gobierno chavista. (…) En todo caso, esto será el ‘delcismo’ o una prolongación del madurismo, pero jamás y nunca chavismo».