Los hosteleros de Murcia, hartos de la proliferación de pedigüeños cada vez más «numerosos y violentos» por las terrazas

Sindicatos policiales detallan que se trata de personas que quieren el dinero para drogas y HoyTú pone el acento en que esta situación «solo pasa en Murcia, no en Cartagena ni en Alcantarilla ni en Lorca»

Pedigüeños en una terraza ubicada en la ciudad de Murcia, fotografiados esta semana.

Pedigüeños en una terraza ubicada en la ciudad de Murcia, fotografiados esta semana. / Juan Carlos Caval

Ana Lucas  LA OPINIÓN

«Los clientes te lo dicen: ‘Es que no podemos estar en ningún sitio’. Y es verdad, es que no se puede estar». Así se expresa el hostelero al frente de los establecimientos de Parlamento Andaluz y presidente de la asociación de Bares y Cafeterías de la Región de Murcia, integrada en Hoytú, José María Rubiales, al referirse a la proliferación de pedigüeños en las terrazas del centro de Murcia, una situación que, asegura «no pasa en Cartagena ni en Alcantarilla ni en Lorca».

Sobre este asunto, Adrián Rodríguez, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en la Región, comenta que «mucha gente ya no lleva nunca dinero en efectivo, o no quieren darles, que también ocurre, y esto provoca una reacción más violenta en estas personas, la mayoría de las cuales tienen problemas de consumo de sustancias estupefacientes: de hecho, el dinero que obtienen es destinado a comprar pequeñas cantidades para su consumo».

Al hilo, Francisco Moreno, secretario de Comunicación de Jupol Murcia, apunta que «por un lado, existe un perfil de persona en situación de exclusión social que solicita ayuda de manera estática —habitualmente junto a establecimientos como supermercados o grandes superficies—, con una actitud educada y respetuosa hacia los transeúntes. Este perfil no genera conflicto y es generalmente bien tolerado por la ciudadanía, que, en muchos casos decide colaborar de forma voluntaria».

Conocidos de la Policía

Sin embargo, también se da «un perfil muy diferente: el de personas que deambulan de terraza en terraza interrumpiendo de forma reiterada e inoportuna a los clientes, cada pocos minutos, con peticiones de dinero», destaca. «Muchos de ellos son conocidos por las Fuerzas de Seguridad: son multirreincidentes con antecedentes policiales, en situación de calle y con dependencia a sustancias estupefacientes. En estos casos, el dinero obtenido no se destina a necesidades básicas de alimentación, sino a sufragar el consumo de drogas», remarca.

«Son reincidentes, con antecedentes y en situación de calle e interrumpen a los clientes», dice Jupol

Son estos los que llevan de cabeza a los hosteleros. «Nosotros, desde hace muchísimos años, convivimos con gente que, más que pedir, venden todo tipo de pulseras y tal. Tenemos una relación muy sana, suele ser gente muy educada y muy bien», manifiesta Rubiales, que también detecta en las terrazas «gente que ofrece lotería, artículos sospechosos de gafas, colonias… es un no parar. Y sigue habiendo gente pidiendo dinero como toda la vida».

«La suma de todo es lo que molesta al cliente», significa el presidente de la asociación de Bares y Cafeterías, que insiste en que «tenemos que mirar por la comodidad del cliente, y el cliente no está cómodo». Además, «los hay agresivos, que enseguida contestan mal», constata, a lo que añade que «los camareros tienen que estar muy pendientes, porque las propinas desaparecen: la tensión sigue existiendo y es la suma de todo lo que no te permite estar tranquilo».

Rubiales es consciente de que «no es un tema sencillo y fácil, porque hablamos de personas que están en la calle».

En la misma línea, el hostelero especifica que «como estamos en la vía pública, no los podemos echar, aunque muchas veces les decimos que dejen de molestar, pero no somos autoridad para eso». «Ahí es cuando viene el enfrentamiento», puntualiza.

«Se encaran, se ponen serios…»

Entonces se producen «enfrentamientos verbales» entre el personal y los pedigüeños, dado que estos «se encaran, se pone serios, te dicen ‘a mí no me puedes tocar’… lo mejor es dejarlos, porque, al final, es peor», dice el responsable de la asociación de Bares y Cafeterías de la Comunidad.

Rubiales sabe que «no es un tema fácil» y pide al Consistorio que tome medidas y ataje el problema

José María Rubiales hace hincapié en que esta situación «en Cartagena no existe», algo que achaca a que en la ciudad portuaria «hay muchísimas más presencia policial, continuamente». En la trimilenaria, precisa, «cuidan mucho más esa parte turística».

Al Ayuntamiento capitalino «le hemos trasladado el problema», destaca el representante de los hosteleros. Y no ahora, «hace años ya». No obstante, «el problema persiste», lamenta.

SIME: «No tenemos un aumento de quejas»

A este respecto, Antonio Jesús Álvarez Rex, coordinador del área de Policía Local del SIME en el municipio de Murcia, detalla que son los agentes municipales quienes «patrullan por la zona del centro y es frecuente que cada mañana haya que levantar a personas sintecho de los soportales de la Catedral y de comercios».

Apunta que «no tenemos un aumento de quejas respecto de esta actividad, pero en la misma zona que se ejerce la mendicidad se encuentra el propio comedor social». También está cerca «la barriada de La Fama, donde frecuentemente van a comprar y consumir muchos de los pedigüeños que son toxicómanos», precisa.

Álvarez Rex alude al SEMAS (Servicio de Emergencia Móvil y Atención Social) del Ayuntamiento de Murcia y apostilla que «ante casos graves e inmediatos, podemos solicitar su intervención para que estos se hagan cargo».