Un inicio de año irrespirable: el polvo sahariano dispara las partículas en la Región de Murcia

Los peores registros se concentraron el fin de semana, con valores muy por encima de lo recomendado

Un fenómeno natural cada vez más frecuente que ya se descuenta en los balances oficiales

Uno de los episodios de calima más intensos se produjo en 2023, cuando el polvo en suspensión tiñó de naranja Cartagena.

Uno de los episodios de calima más intensos se produjo en 2023, cuando el polvo en suspensión tiñó de naranja Cartagena. / Ivan urquizar

El año 2026 comenzó en la Región de Murcia bajo un cielo turbio y un aire difícil de respirar. Desde el mismo 1 de enero, la mayor parte de la red de estaciones de calidad del aire registró concentraciones muy elevadas de partículas en suspensión, especialmente PM10 y PM2.5, coincidiendo con la llegada de una nueva masa de aire sahariano que se fue desplazando desde el norte de África hacia el sureste peninsular. Los datos confirmaron que no se trataba de un episodio puntual ni leve, sino de uno de los arranques de año más contaminados de los últimos tiempos.

Las estaciones del área metropolitana de Murcia reflejaron desde el primer día valores claramente negativos. En Ronda Sur se alcanzaron el 1 de enero concentraciones de 52,89 microgramos por metro cúbico de PM10 y 40,65 de PM2.5, mientras que en San Basilio los registros subieron hasta 53,87 y 44,59 respectivamente. Molina de Segura se situó incluso por encima, con 56,82 de PM10 y 48,27 de PM2.5. Solo Caravaca de la Cruz y Jumilla escaparon inicialmente de esta situación, con niveles más aceptables.

La tendencia se mantuvo el viernes 2 de enero, cuando a las estaciones habituales se sumó Alcantarilla, que comenzó a registrar valores preocupantes, con 46,43 microgramos de PM10 y 30,90 de PM2.5. Sin embargo, el empeoramiento más claro llegó durante el fin de semana. Entre el sábado 3 y el domingo 4 de enero, la acumulación de partículas se intensificó de forma generalizada en prácticamente toda la Región.

San Basilio alcanzó el sábado valores de 68,04 microgramos de PM10 y 54,24 de PM2.5, mientras que Ronda Sur subió hasta 57,64 y 38,59. Molina de Segura volvió a situarse entre los puntos más afectados, con 63,05 de PM10 y 50,30 de PM2.5. El domingo 4 de enero se convirtió en la jornada más complicada del episodio, con registros que superaron ampliamente los umbrales recomendados para la salud. En San Basilio se llegaron a medir 83,61 microgramos de PM10 y 57,01 de PM2.5; en Ronda Sur, 77 y 43,50; y en Molina de Segura, 85,56 y 63,44 respectivamente.

El episodio no se limitó al área metropolitana. En el Campo de Cartagena, estaciones como La Aljorra y Mompean registraron también cifras muy elevadas, con picos de 84,92 microgramos de PM10 en La Aljorra. En zonas industriales como Alumbres o el Valle de Escombreras, los niveles de partículas gruesas se mantuvieron en rangos claramente desfavorables, mientras que en Lorca se superaron los 73 microgramos de PM10.

Desde la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor explicaron que estos valores estaban directamente relacionados con una nueva intrusión de polvo sahariano, que afectaba de forma simultánea a otras zonas del sur peninsular, como Andalucía occidental. Se trata de un fenómeno natural que, sin embargo, tiene un impacto directo sobre la salud respiratoria, especialmente en personas vulnerables, y que vuelve a poner a prueba los sistemas de vigilancia y control de la contaminación.

La paradoja es evidente. A pesar de los esfuerzos realizados por las administraciones para reducir las emisiones urbanas e industriales, mejorar la movilidad o vigilar la actividad de los grandes focos contaminantes, episodios como este escapan a cualquier control local. Las masas de aire cargadas de polvo procedentes del Sáhara cruzan el Mediterráneo impulsadas por la dinámica atmosférica y elevan de forma abrupta los niveles de partículas, independientemente de las políticas ambientales aplicadas sobre el territorio.

De hecho, esta realidad está ya asumida en los balances oficiales. El propio Ministerio para la Transición Ecológica descuenta los picos de contaminación asociados a intrusiones saharianas en sus evaluaciones anuales de calidad del aire, al considerarlos episodios de origen natural. Una decisión técnica que no resta impacto al problema, pero que refleja hasta qué punto estos fenómenos son inevitables.

Fenómenos cada más frecuentes

La ciencia apunta además a que no se trata de episodios aislados. Desde 2021, las intrusiones de polvo sahariano en España se han duplicado, tanto en frecuencia como en intensidad. Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid concluyó que, en los últimos 5.000 años, la llegada de polvo africano a la península se ha incrementado en un 400%, como consecuencia de la aridificación progresiva del norte de África y del aumento del gradiente climático entre el ecuador y el Ártico. «Esto es consecuencia directa de la progresiva e inexorable aridificación del norte de África», señalaba el catedrático Javier Martín Chivelet.

Estudios más recientes, dirigidos por el investigador Emilio Cuevas-Agulló desde el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, confirman que entre 2020 y 2022 las tormentas de polvo fueron más frecuentes, intensas y duraderas que en décadas anteriores, impulsadas por una actividad inusual de sistemas de alta presión. El investigador del IGEO-CSIC-UCM David Barriopedro recordaba que «las intrusiones de polvo en España son relativamente frecuentes en verano, lo inusual es que ocurran en invierno«, aunque advertía de que aún es pronto para saber si este patrón será permanente.