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El voto que capta María Guardiola del PSOE se neutralizaría en parte con la fuga de votantes a Vox
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El PP tiene dificultades para conquistar más voto entre los jóvenes y la clase trabajadora
El PP ganará las elecciones en Extremadura del próximo 21 de diciembre, según los sondeos publicados antes del comienzo de la campaña. Sin embargo, no estaría en condiciones de alcanzar la mayoría absoluta que pretende la presidenta autonómica, María Guardiola, para gobernar sin depender del apoyo de Vox, como en la actual legislatura. Una tendencia que reafirma el sondeo preelectoral del CIS, publicado el viernes: los 33 escaños para gobernar en solitario quedarían fuera de alcance del PP, anclado en un techo electoral que no supera los 30.
El análisis de los datos de la encuesta del CIS revela las claves de una «victoria incompleta», que se resumen en que el PP sufre fugas estratégicas hacia su derecha y desconexiones con sectores del electorado clave para conseguir los representantes que le faltan en la Asamblea de Extremadura.
1. Fracasa la ‘neutralización’ de Vox
El PP no logra activar el «voto útil» en el electorado conservador. El trasvase de votos necesario respecto a las urnas de 2023 para alcanzar la mayoría absoluta no sería suficiente. Según los datos del CIS, el PP estaría intercambiando votantes moderados (que le llegan del PSOE, el principal donante de votos que cambian de bloque) por votantes de derecha dura (que se le van a Vox), lo que le impide ampliar su saldo neto lo suficiente.
En este sentido, la principal barrera para la mayoría absoluta que pretende el PP es su incapacidad para absorber a su socio/rival a la derecha. Vox tiene una fidelidad rocosa: retiene al 80,9% de sus votantes de 2023. Y mientras el PP capta un 15,7% de votantes de Vox de 2023, simultáneamente pierde un 11% de sus propios votantes hacia el partido de extrema derecha.
2. Techo ideológico: imposible mirar a la vez al centro y a la derecha
A la vista de los datos, el PP tendría ganado el voto en el centro ideológico (aquellas personas que se ubican en el 5 en una escala ideológica del 1 al 10) con un 32,6% y el centro-derecha (6) con un 54%. Sin embargo, esto ya no garantiza mayorías absolutas en un sistema político fragmentado.
A partir de la ubicación ideológica que corresponde a la derecha (7), Vox comienza a crecer cada vez más, en especial en el extremo derecho (9 y 10) con porcentajes que alcanzan el 30%.
En un escenario político polarizado hacia los extremos, si el PP se modera para captar más centro (4-6 en la escala), donde el PSOE resiste, con un 19% en la posición del centro, pierde más votos por su derecha (8-10) hacia Vox. Si se radicaliza, pierde el centro que actualmente tiene conquistado. Está atrapado tácticamente.
3. La brecha generacional y el voto masculino
El PP, como partido tradicional al igual que el PSOE, depende excesivamente del voto de las personas mayores y es irrelevante como fuerza de cambio para los jóvenes. Roza el 49% de intención de voto en los mayores de 75 años, pero cae a un 26% entre los menores de 35. En consecuencia, el PP parece lejos de capitalizar las demandas juveniles, que prefieren al resto de opciones.
Y más allá, en los siguientes tramos de edad, los de los adultos extremeños de 35-54 años, que constituyen la tercera parte de los encuestados, los ‘populares’ aparecen como potencial primer partido, pero es Vox quien emerge como segunda opción, disputándole ese lugar al PSOE.
En cuanto a la distribución del voto y simpatía por sexo, PP y PSOE tienen en común un electorado más femenino. Entre los partidos alternativos a izquierda y derecha, en contraste con la coalición de Podemos e IU, que tiene preferencias equilibradas entre hombres y mujeres, Vox tiene un voto fuertemente masculinizado (22,4% de los hombres, solo el 7,3% de las mujeres).
En suma, el grupo de hombres de derechas de 25 a 54 años es donde el PP tendría que crecer electoralmente si quiere aspirar a la mayoría absoluta, conectando con sus inquietudes y preferencias.
4. Falta de tracción entre la clase media productiva
El PP se ha consolidado en los extremos en cuanto a la formación: es, a la vez, la candidatura favorita de las elites educativas y las personas sin estudios, pero está perdiendo tracción entre la clase media productiva. Cae en los niveles formativos intermedios, vitales para una mayoría amplia: en la FP y la educación media, Vox y el PSOE compiten de tú a tú con el PP. El partido de Guardiola no está logrando conectar con el trabajador técnico, el autónomo de oficio o el empleado cualificado, que buscan propuestas políticas más allá de la gestión tecnocrática.
5. No despierta suficientes simpatías en las clases trabajadoras
El PP es claramente el partido de la clase alta y media-alta, donde cuenta con un 56% de voto y simpatía, según el CIS, y tiene una presencia muy fuerte entre quienes se perciben a sí mismos como de clase media-media (42%) y media-baja (29,8%), donde se encuentra más de la mitad de los encuestados en Extremadura. Sin embargo, se debilita entre los votantes de clase trabajadora (18,2%) y baja/pobre (22,2%), donde compiten PSOE y Vox como opciones políticas preferidas.
6. Vox como el partido de la clase trabajadora
Más allá del voto ideológico o de la renta, y como ya se había visto en otros estudios, Vox está logrando penetrar entre la clase trabajadora, en especial entre trabajadores cualificados (oficiales, operarios, artesanos, operadores de maquinaria) y ocupaciones militares y cuerpos policiales. Las aspiraciones políticas de estos votantes no estarían siendo capitalizas por la izquierda, ni piensan en un cambio en la lógica bipartidista, sino que están siendo atraídos por la derecha radical.
En definitiva, en clave socioeconómica, el bache para las expectativas electorales del PP son las clases trabajadoras, donde el partido no consigue desbancar al PSOE y, por la derecha, se le cuela Vox en varios segmentos.
7. Los asuntos (y emociones) que mueven el voto
En una comunidad en la que el 74,5% de los encuestados afirma que, a la hora de votar, lo más importante para ellos serán «los temas propios de Extremadura», el escenario está dominado por dos preocupaciones principales: el paro (primer problema para el 19,2% de las personas encuestadas; Extremadura es la tercera comunidad con más paro, por detrás de Andalucía y Canarias) y las infraestructuras (tren, conectividad), cuestión que enlaza con una sensación de agravio y abandono institucional. Estos son problemas transversales, da igual el partido al que se vote, como se observa al cruzar esta pregunta con el recuerdo de voto en las últimas elecciones autonómicas, aunque el paro preocupa más a partir de los 45 años y las infraestructuras a los menores de esa edad.
Pero, al mismo tiempo, no hay una «agenda extremeña única», sino diferentes grupos de intereses adicionales: la base de votantes del PP de Guardiola pone el acento en el desarrollo económico y menos en lo asistencial; los votantes del PSOE se centran en la protección social, sobre todo en la sanidad, y el empleo; a los de Vox les interesa la reindustrialización y la cuestión identitaria vinculada a los valores y la inmigración.
Para conectar con el electorado que marcará en las urnas el resultado final, el candidato ganador deberá hacer que su campaña pulse la emoción adecuada. En este sentido, será útil para los estrategas de los partidos echar un vistazo a los motivos que declaran en esta encuesta los extremeños para votar en 2023: cómo los del PP le dan un peso relevante al programa, la gestión y la credibilidad de su candidata; que a los de PSOE y Podemos les moviliza el contenido político, pero no tanto como evitar que gane la derecha; y que el voto a Vox es muy ideológico e identitario, muy movilizado por ideas y propuestas y por evitar que gane la izquierda.
A partir de ahí, y con sus propios sondeos y estudios internos, sacarán sus conclusiones, que ejecutarán los candidatos en las próximas semanas de campaña electoral para imponerse a cualquier pronóstico.
Coda: un CIS menos discordante que en otras elecciones
En otras ocasiones, incluidos los sondeos de las elecciones generales, la encuesta del CIS ha sido la única en ir contra el pronóstico del mercado demoscópico y atribuir al PSOE la victoria electoral. Pero, en este sondeo preelectoral para Extremadura, tanto la tendencia de la intención directa de voto (declaración espontánea del entrevistado) como la estimación electoral del CIS van en la línea de los pocos sondeos publicados hasta la fecha.
La institución presidida por el exdirigente socialista José Félix Tezanos atribuye porcentajes menores que los del promedio de encuestas de RTVE, con la excepción de Vox, para el que estima cinco puntos más que el resto de sondeos, y Unidas por Extremadura (coalición de Podemos e IU), a la que otorga 3,5 puntos más.
Y, al contrario que en otras encuestas del CIS, el porcentaje de encuestados que afirma que votó al PSOE (35,5%) o al PP (34,5%) en las últimas elecciones autonómicas coincide con el dato real, sin haber un sesgo que sobreestime el voto a los socialistas