La Oficina de Turismo de San Javier organiza esta verano rutas guiadas por algunas de las localizaciones más emblemáticas de La Manga
LA OPINIÓN
Imagina una franja de arena de 18 kilómetros de longitud y con una anchura que varía desde los 100 a los 1.000 metros. A ambos lados, el mar. Mejor, dos mares, el Menor y el Mediterráneo: es La Manga del Mar Menor. Esta maravilla natural ha estado poblada desde hace siglos. Pescadores y pastores, además de los soldados acuartelados en la torre vigía de el Estacio, eran sus moradores en determinadas épocas del año. Fue en 1960 cuando, aprovechando el despertar de la actividad turística en España, y bajo la declaración de Zona de Interés Turístico, empieza su desarrollo.
Para conocerla más a fondo y disfrutar con la historia de algunas de sus localizaciones más emblemáticas, la Oficina de Turismo de San Javier organiza esta verano rutas guiadas gratuitas que comienzan con un paseo hacia el Puente del Estacio, obra que hace posible la comunicación de embarcaciones entre los dos mares, y continúa hasta el faro, donde los asistentes podrán conocer su larga historia a través de los tiempos.
También podrán observar el aljibe que dio servicio de agua a los fareros y sus familias. Ya de regreso al puerto contemplarán la casa del creador del turismo de la Manga, Tomás Maestre, así como la apertura del Puente del Estacio, mientras se disfruta de la rica gastronomía en los alrededores del puerto Tomás Maestre.
El capricho geográfico ha conformado con el paso del tiempo en La Manga del Mar Menor más de 40 kilómetros de amplias playas, distinguidas por su calidad, y nos posibilita elegir entre dos mares con aguas a distintas temperaturas, grados de salinidad diferentes; uno prácticamente tranquilo todo el año y otro de mayor oleaje.
