Un tiro al larguero de Pulisic fue lo único reseñable en un duelo con muy poca vida en las áreas
Después del aplastante 6-2 sobre Irán, Inglaterra debió conformarse con un decepcionante empate que seguramente rebajará las apuestas por su candidatura. Le espera otro duelo fratricida frente a Gales en la última jornada para amarrar lo que dejó escapar por falta de empuje y de ambición. También de juego.
La carrera de Saka y el remate de Kane que desvió Zimmerman a córner en el minuto 9 fue el anuncio de algo que no existió. Un engaño. Inglaterra fue incapaz de sumar una acción más de peligro hasta el filo del descanso –un gran tiro de Mount que desvió Turner- y Estados Unidos solo dispuso de un tiro de Pulisic, un zurdazo que rebotó en el larguero. Si no fuera por la parafernalia del estadio, hubiera pasado por un amistoso de pretemporada, en el que los rivales ni se pegan por la ausencia de faltas. Lo que no indica que se viera un fútbol fluido. Solo se añadieron cuatro minutos.

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Inglaterra ocupó la parcela rival pero no supo crear espacios, que apenas había, a partir de movimientos y pases, mientras que Estados Unidos progresaba por inercia ante la ausencia de presión de su rival. Southgate no pertenece a la categoría de los valientes y ordenó el repliegue ordenado: apenas había una tímida barrera de oposición forma por Kane, Mount y Sterling cuando los americanos pretendían construir.
Pulisic tiene veneno
Pulisic fue el más constante de todos los delanteros que aparecieron. Viejo conocido de la zaga inglesa por jugar en el Chelsea, luego anduvo vigilado más de cerca después para evitar que diera otro susto. Pulisic escupió veneno en cada saque de esquina que lanzó, impecables todos, ninguno bien ni cómodamente rematado, con Maguire en última estancia para aportar el flequillo cuando fue necesario para desviar el balón.

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Se encaminaba el duelo hacia un desenlace en la estrategia ante la ausencia de alguien que aportara imaginación. Salió el gaseoso Grealish para explotar las debilidades del exazulgrana Sergiño Dest. Como su seleccionador no acababa de fiarse de él, lo cambió por Moore. Entró Rashford, pero se asfixió pronto, sin espacio para respirar. Nadie encontró a Kane, que salió del área para tocar de vez en cuando el balón y solo apareció en ella en el minuto 93 para cabecear muy mal. Nada hizo Inglaterra para merecerse la clasificación.
