Un Real Murcia acomodado vuelve a decepcionar a domicilio (0-0)

Los granas solo empatan en el campo del Socuéllamos en un partido en el que no fue suficiente con una reacción que apenas dura diez minutos y en la que se anulan tres goles por fuera de juego

LA OPINIÓN

Tercer partido a domicilio del Real Murcia y tercer partido sin ganar. Un empate (0-0) sacaron los granas de su visita a Socuéllamos, un equipo colocado en la parte baja de la tabla y que no sabe lo que sumar los tres puntos en lo que va de temporada. De nuevo, los de Simón ofrecieron una imagen decepcionante. 

Quitando diez minutos de la segunda parte en la que elevaron la intensidad y vieron cómo el colegiado les anulaba hasta tres goles por fuera de juego, el resto del encuentro fue para olvidar. Desperdiciando toda una primera mitad, en la que se volvió a reflejar la grieta que hay entre la defensa y el ataque, los visitantes se marcharon al vestuario sin tirar una vez entre los tres palos. Parecía que cambiarían las cosas en la reanudación.

Pero el Real Murcia pagó su acomodo. No sirvió con los chispazos y se volvió a casa con un punto y confirmando que los minutos de pobre fútbol gana por goleada en lo que va de temporada. No solo el resultado fue una mala noticia. También la lesión del central Iván Casado.

Un folio en blanco sería el mejor resumen de la primera parte realizada por el Real Murcia en Socuéllamos. No solo no dispararon los granas ni una vez entre los tres palos. Es que, durante cuarenta y cinco minutos, los murcianistas no fueron capaces de poner en aprietos a la defensa de un rival que llegaba a esta jornada en la parte baja de la clasificación y sin saber lo que es ganar un partido. Cuando el árbitro señaló el túnel de vestuarios, ni Fran García, ni Dani García ni Juan Fernández, el tridente elegido por Mario Simón para liderar ofensivamente a los suyos, habían dado señales de vida. Tampoco Julio Gracia, cuya única aportación fue un pase filtrado que Andrés Carrasco remató fuera cuando apenas habían transcurrido 2 minutos.

Cuenta el Real Murcia con múltiples opciones defensivas. Eso nos dijeron en verano. Laterales incapaces de cabalgar la banda, extremos determinantes, delanteros que saben buscarse la vida y una brújula llamada Julio Gracia. Pues, quitando el ya lejano encuentro ante el Intercity, hemos llegado a la sexta jornada sin que ninguno de ellos tenga regularidad. Quitando algunos chispazos que han servido para solucionar encuentros, como las tres victorias que se han logrado en Nueva Condomina, la regularidad es una quimera en un equipo como el murcianista. Solo a nivel defensivo parecen mantener la compostura los de Mario Simón.

Ha vuelto a ocurrir en la visita al Socuéllamos. Muy poco fútbol por no decir nada. Con una imagen decepcionante, el Socuéllamos, con sus grandes limitaciones, fue el único que intentó proponer algo. En el minuto 1 ya habían obligado a despejarse por la vía rápida a Serna y, aunque luego el partido entró en un tramo de aburrimiento total, pasada la media hora los de Josico lograron llevar la iniciativa, disfrutando de varios acercamientos, aunque sin peligro.

Respondía la línea defensiva, y eso que a las primeras de cambio saltaron las alarmas. Se lesionaba Iván Casado y la única alternativa que había en el banquillo era un futbolista del filial. Con la baja de Antonio López y la decisión este verano de Manolo Molina de dejar desnuda una línea fundamental, los problemas llegaron en la sexta jornada. Jorge García, del Imperial, tuvo que saltar al terreno de juego, y no desentonó en sus primeros minutos como grana.

Lo mejor que pudo pasar para todos, especialmente para el espectador, es que el colegiado señalase el descanso y nos librase de seguir sufriendo el partido más que gris que estaban ofreciendo los de Simón ante uno de los equipos más débiles de la categoría. No era un mal día. Era lo de siempre. Un Real Murcia al que ya nos hemos acostumbrado. Un Real Murcia que no propone nada, que no tiene ideas ni plan. Un Real Murcia en el que hay jugadores que creen que con aparecer un minuto es suficiente. Un Real Murcia acomodado que lo está pagando fuera de casa.

Le sentó bien al Real Murcia el paso por vestuarios. Con el reloj corriendo, los granas se dieron cuenta de que estaban tirando el partido a la basura. Pasados los diez minutos empezaron a tener más protagonismo en el encuentro. La entrada de Boris también ayudó. Y las ocasiones se fueron sucediendo, pero entonces los de Mario Simón se chocaron con los fueras de juego. Hasta tres veces marcaron los murcianistas, dos Andrés Carrasco y una Dani García, y hasta en tres ocasiones vieron como el gol no subía al marcador al ser anulado por el colegiado. Una de esas acciones llegó tras una falta lanzada por Julio Gracia y que se estrelló en el palo.

Con tiempo por delante, pronto se vio que la reacción del Real Murcia se quedó en nada. Un cuarto de hora de intensidad para después, volver a la desidia de la primera parte. Se acercó el Socuéllamos con una falta lanzada por Queijeiro que se marchó por muy poco. Y poco más se vio. Tampoco hizo nada Mario Simón para cambiar las cosas. En su tercer cambio, con el que agotaba sus ventanas, Popovici saltaba el terreno de juego para sustituir en la banda derecha a Mario Sánchez. Con la entrada del rumano se volvió a demostrar lo barato que está jugar en el Real Murcia en las últimas temporadas. Su gran contribución fue ver la tarjeta amarilla nada más entrar al terreno de juego.

Al final un punto que sabe a nada y una jornada más sin ganar fuera de casa. Ya son tres partidos a domicilio los que acaban con pinchazo con los murcianista.