Pulso entre el PSOE y Unidas Podemos por la cuantía de la subida del salario mínimo

Yolanda Díaz deja claro que ella quiere un alza importante pactada con los sindicatos pero asegura que “la decisión está en la parte mayoritaria del Gobierno”

EL PAÍS

El salario mínimo vuelve a generar tensión al máximo nivel en el Gobierno de coalición, y de nuevo no irá al Consejo de Ministros este martes porque no hay acuerdo. El pulso entre los dos sectores del Ejecutivo se ha hecho hoy muy evidente con las declaraciones en Alicante de Yolanda Díaz, vicepresidenta y ministra de Trabajo, que ha dejado claro que su posición a favor de una subida importante del salario mínimo interprofesional (SMI) -el ministerio siempre ha defendido la posición de los expertos, entre 15 y 19 euros al mes de aumento- está muy clara y si no se aprueba ya es por el PSOE. “Nuestra posición es clara. La decisión no está en esta parte de la coalición sino en la mayoritaria”, ha dicho la vicepresidenta y máxima representante política de Unidas Podemos en alusión al PSOE y al presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez.

La situación es políticamente muy compleja. Después de meses de tensiones internas, con el SMI congelado desde el año pasado, Sánchez aceptó este verano la posición de Díaz, esto es que había que subirlo. Los buenos datos de empleo y la inflación, que ya está en el 3%, terminaron de convencer al PSOE. Sánchez anunció que se haría una subida “inmediata” en su discurso de arranque del curso político, hace dos semanas. Pero desde entonces todo se ha atascado. La patronal se ha quedado fuera del acuerdo, algo que el Ejecutivo tenía asumido. Pero ahora son los sindicatos los que también podrían quedarse fuera si la subida no es relevante y sobre todo, según fuentes sindicales, si no se garantiza que en 2022 se alcanzarán los 1.000 euros, para avanzar en la senda de llegar al 60% del salario mínimo en 2023, algo que recomienda Bruselas y que ha comprometido Sánchez. Sin embargo, en el pulso entre el PSOE y Unidas Podemos, el sector socialista, según se deduce con claridad de las palabras de Díaz, no acepta lo que reclaman los sindicatos.

El riesgo político es acordar una subida que sea tan pequeña que frustre a los sindicatos y provoque movilizaciones, un auténtico fiasco porque esta era una de las buenas noticias de la temporada con la que el Gobierno pretendía cambiar el ambiente político y social después de los relevos en el Ejecutivo en julio. Díaz insistió en su comparecencia en que ella ha estado todo el fin de semana trabajando y tiene claro qué apoyarían los sindicatos, y ha dejado ver que ella está de acuerdo, pero ahora la pelota está en el tejado del PSOE. Nadia Calviño, la vicepresidenta primera, se resistió durante meses a subir el SMI pero en julio lo aceptó, aunque ahora se discute la cantidad. La cuestión ha llegado tan lejos en un asunto muy sensible para la coalición que solo Sánchez podrá resolver la disputa.

El SMI está delimitado desde enero de 2020 en 950 euros mensuales en 14 pagas. Para lograr llegar a un acuerdo con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Díaz presentó una oferta a la baja de sus aspiraciones y llegó a plantear una subida de 12 euros del SMI a los empresarios que fue rechazada. Los sindicatos rechazan ahora esa cantidad porque supondría, dicen, premiar a los que no han querido el pacto asumiendo así cesiones. Los sindicatos insisten en que no pueden aceptar una subida pequeña pero sobre todo en que sin una garantía de 1.000 euros para 2022 no habrá pacto. Así se han manifestado con contundencia en los últimos días: no hay motivos para no incrementar el salario mínimo este año y no firmarán ningún acuerdo que no contemple una senda de subidas para los ejercicios 2022 y 2023, según indicó el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, la pasada semana.

Díaz ha asegurado que los representantes empresariales se han cerrado a negociar el incremento salarial al proponer su “congelación” este año. “Entraron en la mesa proponiendo una subida de cero y salieron una subida de cero. Esto no es negociar, es otra cosa, y es sabido que la posición de este ministerio es obtener acuerdos con el mayor número de interlocutores”, ha señalado Díaz, acompañada por el presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, tras la presentación en la Casa del Mediterráneo del Foro de Diálogo 5+5 que se celebrará en Alicante en octubre y reunirá a 10 ministros de trabajo de la ribera mediterránea.

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A pesar del rechazo de los empresarios, Díaz ha reiterado su intención de incrementar igualmente el SMI para paliar los efectos del aumento de la inflación (el alza interanual en agosto fue del 3,3% en España y del 3% en la zona euro), y porque su prioridad es ayudar a los colectivos de trabajadores más vulnerables, para los que la subida de unos euros, aunque parezca simbólica para muchos, es importante. Por ello, ha instado por segunda vez a la “otra parte del Gobierno” a que “se pronuncie”.

El pasado jueves, también en la Comunidad Valenciana, Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital instó a los agentes sociales a alcanzar un acuerdo para subir el SMI: “Sería un signo de responsabilidad por parte de todos”. Ahora bien, añadió que “si no se llega a un acuerdo, en última instancia la competencia del SMI es del Gobierno”. Para Calviño, “es el momento de abordar esta subida”, de una forma “moderada” este año y continuar en la misma senda el próximo. En un encuentro organizado por la Cadena SER, la política valoró la “dedicación” y el “empeño” de Yolanda Díaz, cuando se le preguntó por sus diferencias con ella. Sin embargo, el pulso se ha recrudecido en las últimas horas por un asunto central para el Gobierno.