El Valencia lo hace todo en la nada de San Mamés

Guillamón en propia puerta y Gabriel Paulista marcan los goles de un empate para olvidar

El Mundo

Si el marcador lo hubiesen definido las imprecisiones, los pases fáciles errados o las malas decisiones con la pelota, el resultado de San Mamés habría sido digno de un partido de balonmano. O incluso de baloncesto. Pero era fútbol, al menos pretendía serlo, y los dos goles que se marcaron fueron incluso exagerados para lo que se vio sobre el terreno de juego. Un Athletic de serie b por las ausencias obligadas y las rotaciones no menos obligadas tras la prórroga copera del jueves y un Valencia que, como durante todo el curso, hace lo que puede y a veces lo que no debe. Porque los dos goles, uno en cada portería, los marcaron jugadores de Javi Gracia.

Para Marcelino era un encuentro muy comprometido porque no contaba con Raúl García, Muniain y Villalibre. Y Williams, físicamente tocado, jugó los 90 minutos porque no había ningún otro delantero disponible. Con Yeray, Yuri y De Marcos ocupando plaza en el banquillo, era un equipo más parecido al que naufragó en las primeras partes de Copa ante Ibiza y Alcoyano. El técnico asturiano ha revitalizado al Athletic, pero no ha conseguido todavía integrar en la dinámica positiva a hombres de la segunda unidad como Morcillo, Berenguer y Sancet. Algo de culpa tienen también los futbolistas, claro, que a ratos jugaban como si se acabaran de conocer.

Con ese panorama, la cosa no pintaba nada bien para el Athletic ya desde el inicio. Su suerte fue que enfrente estaba un Valencia que, aun con todos sus titulares, no está tampoco para fiestas. Amasaron algo más de peligro los de Gracia en una primera parte tétrica, pero no consiguieron siquiera armar un disparo a portería. Y así, claro, es muy difícil. Tampoco disparó el Athletic a puerta y, sin embargo, llegó al descanso con ventaja en el marcador. Morcillo cabalgó por la izquierda aprovechando que, para variar, Thierry no estaba donde debía y su centro hacia el área llegó a Guillamón, que lo introdujo en su portería cuando intentaba despejar el peligro.

El Athletic intentó aprovechar la tendencia positiva al comienzo de la segunda mitad, en los que fueron sus mejores minutos. Escasos, eso sí. Williams buscó participar más en el juego de ataque y todo el equipo lo agradeció. Sancet tuvo el segundo en sus botas tras un centro del ariete bilbaíno, pero decidió rematar en el área pequeña sin levantar la cabeza para observar dónde estaba el portero. El resultado fue un remate pésimo que un Jaume absolutamente vendido por su defensa consiguió repeler. Es preocupante la tendencia de Sancet, que debutó hace un año dejando unas sensaciones buenas que ha ido perdiendo poco a poco hasta parecer un futbolista totalmente intrascendente.

intentado al menos.

La media hora final regresó a la insoportable dinámica de la primera parte, con ambos equipos dando rienda suelta a sus muchas limitaciones. Los escasos remates que había se estampaban sin remedio contra las lonas que disimulan la falta de público en los fondos de San Mamés. Si alguien se acercó al gol fue el Valencia, pero Cutrone, en sus primeros minutos con su nuevo equipo, fue incapaz de leer un contragolpe franco. Cuando se la quiso pasar a Maxi Gómez, que llevaba 30 metros corriendo en soledad por el carril central, ya era demasiado tarde. Lo mejor del partido, en fin, fue que se acabó.