El Real Murcia salva un empate en Málaga, pero se aleja del play off (0-0)

LA OPINIÓN

El Real Murcia salió vivo de La Rosaleda. Un empate que hubiera sido celebrado en cualquier otra ocasión, pero que no fue suficiente teniendo en cuenta que los granas vienen en desventaja. De hecho, tras el 0-0 en Málaga, los de Alfaro se alejan a cinco puntos del quinto puesto, y es que el Ceuta no falló contra el Atlético Baleares. Ahora, tocará esperar a la visita de los ceutíes el próximo domingo, un choque en el que sí será a vida o muerte. 

Sabía el Real Murcia que competir de tú a tú al Málaga iba a ser complicado. No están los granas, pese a vivir su mejor momento del curso, a la altura de los grandes equipos del grupo. Y los malagueños son uno de esos gallitos de la categoría. Por eso, aunque ganar era vital, lo primero era resistir, resistir para luego aprovechar alguna oportunidad que cayera como un jarro de agua fría a los locales. De ahí, el primer tiempo del Real Murcia. Un primer tiempo dedicado única y exclusivamente a defender con uñas y dientes. Daba igual que el Málaga moviese el balón a su antojo, da igual que lo intentara por el centro o por las bandas, daba igual cuál fuera el camino elegido por los de Pellicer, porque los caminos se fueron cerrando uno a uno.

Parecía que iba a ser imposible después de unos primeros minutos en los que solo hubo un equipo en el terreno de juego y ese equipo fue el Málaga. Salieron los locales con una idea clara y no tuvieron miedo al balón en ningún momento. Pero el Real Murcia también tenía las ideas claras, y esas ideas estaban basadas en la defensa. Tocaba resistir el asedio y se resistió mejor de lo esperado. De hecho, durante los primeros cuarenta y cinco minutos, solo estuvieron una vez en aprietos los granas. Fue en una falta peligrosísima al borde del área lanzada por Víctor y a la que reaccionó perfectamente Manu García. El resto, fue mucho dominio del balón de los locales, pero apenas llegadas. Y es que para llegar había que superar una muralla numantina, y en esos primeros 45 minutos la muralla no se agrietó a ningún momento.

Sin Alberto González, baja por sanción, le tocó a José Ruiz elevar sus prestaciones. Y el lateral valenciano fue de nuevo fundamental para los granas. Ni un metro dejó por banda, donde insistían Kevin y Víctor. También respondió bien Rofino, incluso Marcos Mauro, la novedad, se escapó de las críticas, aunque, eso sí, a los siete minutos ya había tarjeta amarilla. Por el otro lateral, Marc Baró, dedicado exclusivamente a defender, tampoco dio opción a Gabilondo y Larrubia.

Aficionados del Real Murcia en La Rosaleda

Aficionados del Real Murcia en La Rosaleda / PEPE VALERO

Eso sí, el Real Murcia acabó en la defensa. Ni una opción de ataque tuvieron los granas en la primera parte. Salvo en una acción, que acabó de forma precipitada con un disparo lejano de José Ruiz, el Real Murcia no fue capaz de dar tres pases seguidos. Desesperado José Ángel Carrillo, tampoco entraban en acción Dani Vega y Carrión, y sin Dani Vega, el jugador más eléctrico de los murcianistas, el peligo era igual a cero. Esa era la asignatura pendiente para el segundo tiempo, porque valía un empate a cero al descanso, pero no valía un punto al final del partido, porque un punto no es suficiente a un equipo que quiere colgarse al cuello el cartel de aspirante al play off de ascenso.

Ni cuando tuvieron los murcianistas una falta lateral fueron capaces de aprovecharla. Como siempre, demostraron que el balón parado no es su asignatura preferida. El balón colgado al área no fue ni rematado por los atacantes granas.

Loren Burón e Isi Gómez, tras el descanso

El paso por vestuarios no sentó bien al Málaga. Para suerte del Real Murcia, los locales ya no tenían tanta claridad con el balón. Había más imprecisiones y seguían sin llegar las ocasiones ni en una ni en otra banda. Era el momento que tenía que aprovechar el conjunto murcianista, y Alfaro no tardó en meter la pólvora que tenía guardada en el banquillo. En el 56 saltaban al terreno de juego Loren Burón e Isi Gómez.

No funcionaban las nuevas cartas de la baraja grana, porque el Real Murcia no miraba arriba. Tenía tantas ocupaciones defendiendo a un insistente Málaga, que hacer dos cosas a la vez no está a la altura de los de Alfaro. De ahí que Carrillo fuera invisible y que Loren Burón sufriera el mismo síntoma que Dani Vega al no oler ni un balón.

Tampoco era ya voraz el Málaga si es que alguna vez lo fue. Los de Pellicer no apretaban tanto y las ocasiones llegaban a cuentagotas, por llamar ocasiones a tímidas llegadas despejadas sin peligro por la zaga grana o por Manu García.

Ferreiro, ángel y demonio

Si ya se estaba jugando poco, los últimos minutos fueron completamente decepcionantes. Si alguien esperaba que el Real Murcia sacase las uñas en esos últimos minutos, no llegó esa inspiración ofensiva. Y eso que el Málaga sufría la pérdida de Ferreiro, expulsado por doble amarilla en el 84. En apenas dos minutos se cargó su partido el atacante local. Justo unos minutos antes, en el 76, era el extremo tenía la mejor ocasión de los suyos. Solo el larguero evitó el gol del Málaga, salvando a un Murcia que poco a poco se agarraba al empate.

Con la expulsión de Ferreiro y ya entrados en los últimos suspiros del choque, el Real Murcia se vino un poco arriba, con balones sobre todo colgados, pero las ocasiones no llegaron y al final el empate a cero no se movió del marcador.

Buen empate en La Rosaleda si no fuera porque los granas vienen en desventaja. Con la victoria del Ceuta ante el Atlético Baleares, los murcianistas se quedan a cinco del quinto clasificado, y la próxima semana recibirán al propio Ceuta.