El canterano Roggny evita un nuevo batacazo del Real Murcia (2-1)

Un zapatazo del jugador del filial en el minuto 89 da la victoria a un conjunto grana que sigue estando a seis puntos de los puestos de Primera RFEF

Un gol del canterano Roggny salvó al Real Murcia del desastre. Un gol del jugador del filial en el minuto 89 dio la victoria a un conjunto grana que volvió a decepcionar ante un Cádiz B que es el peor equipo del grupo. Ni el adelantarse en el marcador con un bonito tanto de Carrillo fue suficiente para los de Loreto, que se vinieron abajo y permitieron a los visitantes crecerse hasta que Saturday les metía en el partido en el 68. Cuando parecía que el Real Murcia alargaría más su mala racha, Roggny apareció para dar un poco de esperanza a una afición desencantada y que esta tarde se ha dado cita en un número muy pequeño en Nueva Condomina. La alegría final de poco sirve cuando se mira la clasificación. La victoria del Linense frente al Córdoba hace que el segundo puesto del grupo siga a seis puntos a falta de cuatro jornadas para el final.

MARCADORES Y CLASIFICACIÓN

Cuando los jugadores abandonaban el césped tras el final de la primera parte, un bonito arcoíris se dibujaba en el cielo posiblemente en homenaje a Carrillo, que al cuarto de hora del encuentro había sacado los lápices de colores y el cartabón para inventarse una parábola que mandó el balón a la escuadra de la meta defendida por Garrancho. El de Alcantarilla solo puso la guinda a una gran jugada en la que Abenza se encontró con el meta y en la que Alberto Toril estrelló el balón en el larguero tras el rechace. Fue Carrillo el que se dejó de tonterías, sacando una vez su clase cuando el esférico cayó en sus pies. Fue Carrillo el que adelantaba al Real Murcia en el marcador y confirmaba los buenos minutos iniciales de los murcianistas frente a un Cádiz B colista del grupo y que llegaba a Nueva Condomina sin encontrar resultados.

Pero igual de efímero que el arcoíris fue el dominio murcianista. No solo les pesan a los granas sus defectos. También sus virtudes pueden llegar a ser un obstáculo. Y es que tras el gol, cuando lo tenían todo a favor para sacar la rabia y hacer que el filial gaditano pagara los platos rotos de la crisis deportiva que vive el equipo, los granas se fueron diluyendo, permitiendo a los visitantes ir haciéndose con el control del balón a la vez que avanzaban metros. Buscando sobre todo las bandas, donde el Real Murcia transmite debilidad, los de Alberto Cifuentes fueron acumulando ocasiones, aunque la mayoría sin apenas peligro.

No tenía que esforzarse Champagne, que veía cómo todos los tiros se marchaban muy desviados. No eran peligrosos los amarillos, pero sí insistentes, haciendo recordar a los presentes esa frase popular que dice algo así como «cuando el cántaro va tanto a la fuente, al final se rompe». Y el Cádiz B tuvo hasta cinco acercamientos en los últimos diez minutos de la primera parte. El Real Murcia, por su parte, solo tuvo una acción en la que Fuentes cruzó demasiado. 

El descanso es lo mejor que pudo pasar a un Real Murcia que comenzó presionando y que ofreció buenos minutos, con Carrillo, Fuentes y Toril combinando, y con el canterano Guille Lozano, novedad en el once de Loreto, sintiéndose cómodo por la derecha, pero que perdió iniciativa y atrevimiento cuando se vio por delante en el marcador.

Si alguien pensaba que el paso por vestuarios, acompañado de un buen tirón de orejas de Loreto, iba a cambiar algo, se equivocaba. A los cuatro minutos de la segunda parte el Cádiz B aumentaba los nervios de la escasa afición grana que había acudido al estadio. El palo salvaba al Real Murcia después de un misil de Carrasco. El cántaro seguía acercándose a la fuente y cada vez con más peligro.

Con el panorama negro, pese a que el sol se filtraba entre las nubes y que el arcoíris no quería marcharse del todo, Loreto demostró pronto que no le gustaba nada lo que estaba viendo. Y siguiendo la línea de su equipo, decidió ponérselo más fácil al Cádiz. Youness saltaba al centro del campo a la vez que Fuentes se marchaba a la grada.

Colocó Loreto el trivote en el minuto 61, y en el 68 el empate ya aparecía en el marcador. Pudo ser antes, tras un gran centro de Baró que Nieto envió por encima del larguero, pero llegó justo después. Una acción a balón parado era rematada por un Saturday que se disfrazó de Gulliver para sorprender a una defensa grana que prefirió el papel de liliputienses.

No reaccionó el Real Murcia lo que se dice rápido. Diez minutos pasaron entre el gol del empate del Cádiz B y el siguiente acercamiento de los granas. Fue Abenza desde fuera del área el que probó a un Garrancho que atrapó sin problemas. Con Toril muy vigilado y sin poder rematar con claridad, Carrillo intentaba dibujar otro arcoíris, pero esta vez el pulso no le acompañó.

Con el partido convertido en un correcalles y los técnicos agotando poco a poco los cambios cualquier cosa podía pasar. Ni a granas ni a amarillos les servía de nada el empate. Y como ya era tarde, las prisas llevaban el balón de una a otra área.

La volvió a tener Carrillo en el 86, pero los dedos de Garrancho evitaron que el balón acabara en la red. Y cuando parecía que al Real Murcia ya se le había hecho tarde, un canterano salió al rescate. Rognny, con un zapatazo en el que puso toda su alma, levantó de sus butacas a una grada que sabe que la victoria posiblemente no sirva para evitar el descenso, pero que viene recibiendo tantas decepciones, que se agarra a cualquier posibilidad de milagro.

FICHA TÉCNICA

Real Murcia: Champagne, Gurdiel, Edu Luna, Miguel Muñoz, Molinero (Álvaro Moreno, 78), Abenza (Rognny, 78), Verza (Yeray, 78), Guille Lozano (Segura, 69), Carrillo, Fuentes (Youness, 61) y Alberto Toril.

Cádiz B: Garrancho, Marc Baró, Saturday, Jordi Tur, Carrasco (Vázquez, 64), Duarte, Nieto, Momo (Javi Pérez, 80), Juanma Boselli (Diarra, 55), Espínola (Javi Martín, 55) y Chapela (Dragi, 80).

GOLES. 1-0. Min. 15: Carrillo. 1-1. Min. 68: Saturday. 2-1. Min. 89: Rognny.

ÁRBITRO: López del Amo Franco. Amonestó a Miguel Muñoz, Momo, Verza, Molinero, Gurdiel

ESTADIO: Nueva Condomina. 2.000 espectadores.