El Barça golea al Alavés (5-1)

El Barcelona enhebra su séptimo triunfo consecutivo en la Liga tras golear al Alavés con dobletes del argentino y el portugués. Ilaix Moriba debuta con asistencia y el videoarbitraje anula otro gol al rosarino

Decían que el videoarbitraje debía hacer del fútbol un deporte más justo, cuando buena parte de la gracia que tenía esto era la adictiva injusticia. También que las tertulias de taberna desaparecerían para endomingar el debate. De lo que nadie advirtió es que esto se convertiría en un galimatías incomprensible en el que buena parte del supuesto placer reside en dejarse la vista siguiendo líneas trazadas por una máquina y validadas por un humano que nada interpreta. Es este fútbol un espectáculo cada vez más animado, cruel metáfora ante estas gradas sin más reacción que la que pueda tener el cemento. A Messi, desmelenado, y Trincao, por fin libre de sus miedos, nadie pudo aplaudirles por su festival de goles frente al Alavés.

Figueroa Vázquez, que era quien arbitraba en el solvente séptimo triunfo consecutivo del Barcelona en la Liga, tuvo que aplacar a Koeman. Al técnico se lo llevaron los demonios al ver cómo una línea trazada desde el hombro izquierdo de Griezmann hasta el pie de Martín Aguirregabiria invalidaba el 2-0 de Messi. El argentino había finalizado la acción tras haber ganado Pacheco el duelo contra Griezmann.

Y Messi, que puso una de aquellas caras de mala leche que acostumbran a servir de prólogo de sus obras, procuró fabricarse él mismo su 2-0 en la última jugada del primer acto. Quebró por dos veces a Battaglia y soltó el pie izquierdo desde la frontal para que la pelota se alojara donde debía previo golpeo en el palo.

Pero son estas noches de entreguerras, entre la caída en el Pizjuán en la Copa y el monumental reto europeo frente al PSG, las más inciertas. En buena medida porque el entrenador, en este caso Koeman, vive más pendiente de la gestión de los descansos que de salir indemne de la noche. Aunque todo acabó saliéndole de fábula. Aunque Messi tuviera que jugar el partido al completo.

Nada perturbó esta vez al Barça. Una genialidad de Pedri abrió los cielos a Messi, a quien Pacheco frenó. No así a Trincao. La Pulga se desquitó con un golpeo celestial para engendrar, previa intervención de Griezmann, el gol en el ocaso, sí, de Junior Firpo.

El Barça pelea la Liga. Aunque nada estimula tanto como esa Champions que tanto le ha maltratado.