Ciencia revoluciona los premios de investigación tras vetar Fomento a Juan de la Cierva por franquista

El ingeniero español Juan de La Cierva durante una demostración del autogiro C 30 P en Barajas. / jgb (EFE)

El ministerio de Ciencia ha tomado esta decisión después de que el de Fomento vetara al ingeniero Juan de la Cierva, que da nombre a uno de los premios nacionales, para denominar al aeropuerto de Murcia tras un informe que vincula al inventor murciano con el intento del golpe de Estado de 1936

CADENA SER

Los Premios Nacionales de Investigación, el mayor reconocimiento a la investigación científica en España, dejarán de llevar nombres de científicos destacados. El Premio Nacional de Biología ya no será el «Santiago Ramón y Cajal», el de Humanidades «Ramón Menéndez Pidal» o de Medicina «Gregorio Marañón». A partir de ahora sólo se les denominará por el área a la que sean concedidos, es decir, biología, humanidades o medicina, usando los ejemplos anteriores.

El ministerio de Ciencia ha tomado esta decisión después de que el de Fomento vetara al ingeniero Juan de la Cierva, que da nombre a uno de los premios nacionales, para denominar al aeropuerto de Murcia. Fomento basa su decisión en un informe encargado por la Secretaria de Estado de Memoria Democrática que vincula al inventor murciano con el intento del golpe de Estado de 1936. Dar su nombre al aeropuerto, concluye la secretaría de Estado, vulneraría la ley de memoria histórica de 2007.

Un portavoz del ministerio de Ciencia ha asegurado a la SER que llevaban tiempo pensando en cambiar la denominación de los Premios Nacionales de Investigación, entre otras cosas, porque «todos son hombres» y dejarlos únicamente con la referencia a las áreas de conocimiento. Este portavoz reconoce que la decisión de Fomento sobre Juan de la Cierva «ha influido» a la hora de dar el paso definitivo y que son «sensibles» a las actuaciones de la Secretaria de Estado de Memoria Democrática.

Los Premios Nacionales de Investigación fueron creados en 1982 y distinguen cada año a los «investigadores e investigadoras de nacionalidad española que estén realizando una labor destacada en cambios científicos de relevancia internacional y que contribuyan excepcionalmente al avance de la ciencia, a la transferencia de tecnología y al progreso de la humanidad». Se reconocen 10 áreas de conocimiento desde la medicina a las ciencias sociales. El Premio «Juan de la Cierva» es el de transferencia de tecnología. Cada uno está dotado con 30.000 euros y son entregados, como el Premio Cervantes, por los Reyes de España.

El nombre del ingeniero también va a desaparecer de unas ayudas postdoctorales que concede el departamento de Pedro Duque. Ciencia explica que quitará la referencia a Juan de la Cierva como parte de la modificación y ampliación de las ayudas. Es posible que se les dé un nuevo nombre aunque el portavoz del ministerio no supo precisar cuál.

La decisión de Ciencia se produce tras el dictamen de la Secretaria de Estado de Memoria Democrática que considera que dar el nombre del inventor al aeropuerto de Murcia va contra la ley de memoria histórica de 2007. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, advierte en una carta del pasado 6 de mayo al ministro Ábalos que esa iniciativa – aprobada en la Asamblea de Murcia en 2017 y por la comisión de Fomento del Congreso en 2019 – «resulta contraria al espíritu y tenor de la ley 56/2007». Martínez adjunta el «informe», de poco más de un folio, encargado al historiador Ángel Viñas que «deja de manifiesto», en palabras del secretario de Estado, «la participación del aviador e ingeniero Juan de la Cierva en la preparación del intento de Golpe de Estado del 18 de julio de 1936».

El «informe» de Ángel Viñas, del pasado mes de enero, contiene nueve puntos con las «consideraciones sobre Juan de la Cierva». Viñas asegura que el ingeniero murciano «formó parte de un pequeño grupo de conspiradores monárquicos, británicos y españoles, contra la República, que tuvo gran influencia entre los círculos de derecha». Añade que a él recurrieron los conspiradores «para conseguir un avión con el que trasladar a Franco desde Canarias», el Dragon Rapide y que «Mola se sirvió de él para establecer conexión con traficantes de armas nazis, episodio en el que intervino el almirante Canaris, jefe del Servicio de Inteligencia Militar nazi». Juan de la Cierva murió en diciembre de 1936, poco más de 4 meses después del inicio de la Guerra Civil, en un accidente aéreo ante lo que el historiador Ángel Viñas señala «no cabe la menor duda que su muerte en Londres al despegar en un avión de la KLM con rumbo a Ámsterdam el 9 diciembre de 1936 cortó los servicios que JdlC – Juan de la Cierva – no dudó en prestar desde el primer momento a los sublevados».

La familia de Juan de la Cierva siempre ha negado su apoyo al franquismo precisamente destacando lo prematuro de su muerte. Reconocen que sí que colaboró en el alquiler del Dragón Rapide, que trasladó a Franco de Canarias a Tetuán, pero aseguran que no sabían para qué era.

Juan de la Cierva es uno de los ingenieros más destacados del siglo XX. Una figura de relevancia mundial: «Su obsesión era aumentar la seguridad en vuelo e inventó algo fundamental para el desarrollo posterior del helicóptero que son las articulaciones de abatimiento y de arrastre«, explica el ingeniero Eduardo Consejo, del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. «Eso permitía que las alas pudieran tener más flexibilidad tanto en abatimiento, alrededor de un eje horizontal, como en arrastre , alrededor de un eje vertical, y así se autorregulaban, las palas auto giraban, de ahí lo del autogiro. Esto le daba estabilidad e impedía que volcara como ocurrió con los primeros prototipos». El descubrimiento ha sido fundamental para todo el desarrollo posterior de las aeronaves de vuelo vertical como los helicópteros o algunos drones.

De la Cierva patentó su inventó que se vendió por todo el mundo: «Somos muy poco conscientes en España de la categoría mundial de Juan de la Cierva. Sus autogiros se fabricaron bajo licencia en Alemania, en el Reino Unido, En Francia, en Estados Unidos. Japón, Yugoslavia….La aeronáutica naval de la República española adquirió también sus autogiros embarcados en 1934″. Eduardo Consejo añade una anécdota: «En julio de 1935 se emitió el primer sello del mundo de una aeronave de alas giratorias, un autogiro C30, -el último modelo que desarrolló de la Cierva antes de morir-Aparecía sobrevolando la catedral de Sevilla. Así que de alguna manera la República homenajeó a Juan de la Cierva otorgándole este privilegio.»