Una Liga como en la posguerra

En los tiempos del hambre, la Liga era el reflejo de la escasez de una sociedad fustigada por la Guerra Civil. En el comienzo de la temporada 1940-41, el líder atesoraba pobres réditos, idénticos resultados a los del actual y desconcertante campeonato que comanda el inesperado Sevilla y en el que la cabeza está tan apretada como en la época de Jacinto Quincoces y Guillermo Gorostiza.

La similitudes con aquel torneo de la posguerra son asombrosas. En las primeras ocho jornadas, el primer clasificado era el Sevilla, con 11 puntos, los mismos que el Real Madrid y el Atlético Aviación, pero con una mejor diferencia de goles: 41 a favor y 16 en contra. Y es que el gran contraste con la actualidad era la debilidad defensiva de los equipos. Las goleadas eran habituales. En las primera jornadas, el Sevilla humilló al Barcelona por 11-1, al Valencia por 10-3 y al Hércules por 8-3. Campanal I era su baluarte (fue el cuarto máximo goleador del torneo, con 17).

En una liga integrada por 12 equipos, los jugadores saludaban brazo en alto al inicio de los partidos y en los campos se colocaban grandes murales con el emblema Franco, Franco, Franco. El fútbol, 18 meses después de la finalización de la contienda civil, proporcionaba algo de alivio a una población agotada por la carestía, un bálsamo, pero también era utilizado como potente arma propagandística. Al exilio se fue una extensa lista del grandes jugadores, como LángaraZubieta o Reguerio. Dolorosa diáspora e irreparables ausencias para los clubes y la selección española.

Cuentan los libros que en aquella Liga, el Real Madrid y el Real Oviedo pudieron recuperar los distintivos monárquicos no permitidos durante la II República, y que el Ministerio de la Gobernación prohibió el uso de extranjerismos en las denominaciones de los equipos, así el Athletic Aviación Club pasó a llamarse Atlético Aviación. La escuadra precursora del Atlético de Madrid, apoyada por el Régimen y entrenada entonces por El DivinoRicardo Zamora, jugaba en Vallecas, porque el Metropolitano estaba deteriorado por las ofensivas militares de la Guerra Civil. A pesar del destierro, se proclamó campeón de Liga, su delantero Pruden fue el máximo goleador, con 23 tantos. El Sevilla terminó quinto, por detrás del Athletic, Valencia y Barcelona y por delante del Real Madrid.

Como sucede ahora, los seis primeros clasificados estaban separados por sólo dos puntos. Entonces, el Sevilla también ganó cinco partidos, empató uno y perdió dos en las primeras ocho jornadas. Sumaba 11 puntos, que en la Liga con victorias de tres puntos corresponderían a 16.

La escuadra preparada por Pablo Machín ha aprovechado los errores cometidos por el Real Madrid y del Barcelona para comandar un torneo raquítico en las prestaciones de los líderes. El grupo hispalense, tras su triunfo del domingo contra el Celta, tiene los mismos puntos que hace un año, cuando era quinto clasificado, a seis puntos del Barcelona, que ocupaba la zona alta de la tabla. El equipo del Sánchez Pizjuán ha acumulado cuatro triunfos seguidos y hace cuatro jornadas se encontraba a ocho puntos del Barcelona. La Liga es una ingobernable montaña rusa. Impredecible. El Espanyol (quinto) es el único que no ha cedido puntos en su feudo. El Barça ha recibido nueve goles, los mismos que en las primeras 20 jornadas de la anterior Liga.

Las apreturas en la cabeza en este otoño se han visto pocas veces. Desde la temporada 1986/87, cuando los triunfos se premiaban con dos puntos, no se registraba esta diferencia tan corta entre el primer y el sexto clasificado. El Barcelona lideraba la tabla con 12 puntos, uno más que el Real Madrid y el Atlético de Madrid, y dos más que Espanyol, Sporting y Valladolid.

En este curso, LaLiga comparte similitudes con la Premier, dado que después de ocho jornadas, tres equipos (Manchester City, Chelsea, y Liverpool) comparten la azotea de la clasificación y otros dos (Arsenal y Tottenham) están a sólo dos puntos.

Esta temporada el Sevilla ha sorprendido con su nuevo entrenador y ha generado ilusiones en unos aficionados que son conscientes de que el liderato es algo circunstancial, pero muchos han recordado tiempos pretéritos, como aquellos de la temporada 1945/46, la última vez que su equipo encabezó la clasificación de Primera tras la disputa de la octava jornada. Aquel torneo terminó con el único título liguero conseguido por el cuadro sevillista.

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