Ryanair entra en pérdidas por la caída de tarifas y se reorganiza en cuatro filiales

Ryanair registró unas pérdidas de 19,6 millones de euros en su tercer trimestre fiscal que finalizó en diciembre de 2018, frente a unas ganancias de 106 millones en el mismo periodo del ejercicio anterior. La primera aerolínea de bajo coste de Europa atribuye ese cambio de tendencia al descenso del 6% en las tarifas durante la temporada de invierno, dentro de un sector castigado por el exceso de capacidad.

El tráfico de Ryanair aumentó un 8% hasta los 33 millones de pasajeros durante los nueve primeros meses de ejercicio fiscal. A consecuencia de ello, los ingresos crecieron un 9% hasta los 1.530 millones de euros, empujados por los ingresos complementarios (reserva asientos, equipajes, embarque prioritario, etcétera) que aumentaron un 26% hasta los 557 millones.

De esta forma, se desmiente como dijo la compañía que su nueva política restrictiva de equipaje no significaría un incremento considerable de ingresos sino solo aligerar el embarque de los pasajeros, como justificó Ryanair cuando la puso en marcha en noviembre pasado.

Nueva estructura

La compañía irlandesa anunció también hoy que el consejero delegado, Michael O’Leary, dejará sus actuales funciones de gestión diaria de la compañía para encargarse de liderar una nueva estructura de grupo muy similar a la de IAG, propietaria de British Airways e Iberia, con cuatro filiales de líneas aéreas: la matriz Ryanair DAC, Laudamotion, Ryanair Sun y Ryanair Reino Unido. Cada filial estará liderada por sus propios directores y equipos directivos que aplicarán una política laboral independiente.

O’Leary supervisará la eficiencia de costes, el capital y la asignación de aeronaves entre las aerolíneas en su nuevo rol, así como las posibles adquisiciones a pequeña escala, en un contrato a cinco años con un salario básico reducido y un bono menor.

La empresa ha iniciado los trabajos para encontrar un nuevo consejero delegado para Ryanair. Además, el actual presidente de la empresa, David Bonderman, seguirá en su puesto hasta verano de 2020, cuando será relevado por Stan McCarthy, antiguo consejero delegado de la compañía de alimentos Kerry Group. El 30% del capital de Ryanair se opuso a la renovación de Bonderman en su puesto.

Brexit sin acuerdo

La compañía alertó que el riesgo de un Brexit sin acuerdo «sigue siendo preocupantemente alto», aunque señala que han obtenido tres permisos del Reino Unido para las rutas nacionales del Reino Unido, y establecida restricciones a los derechos de voto y compartirá las ventas de los accionistas no pertenecientes a la UE por un período para garantizar que Ryanair sigue siendo en todo momento una línea aérea de propiedad de la UE y controlada por la UE.

La firma, que obtiene la mayor parte de sus ganancias en el verano, espera que sigan bajando las tarifas, que han caído un 1% en las reservas de abril a septiembre, con un poco menos de una quinta parte de las reservas implementadas, lo que apunta a una tendencia «plana a ligeramente baja» para el año hasta marzo de 2020, si continúa el exceso de capacidad de corta distancia en Europa.

«Hemos visto comentarios de algunos competidores de bajo costo con muy pocas reservas implementadas para el verano de 2019 que prometen un enorme crecimiento de tarifas», dijo O’Leary. “Francamente, con la sobrecapacidad en el mercado europeo, no vemos eso, no compartimos el optimismo y, en algunos casos, el optimismo irracional. Han sido demasiado optimistas antes y en general creemos que debemos ser cautelosos «.

Las acciones de Ryanair, que bajaron más del 40% desde un máximo de 19,39 euros hace 18 meses antes de una ola de problemas de relaciones laborales, bajaron un 3,3% hoy a 11,01 euros en las primeras operaciones.